Veinte años del accidente del metro de Valencia: "El PP demostró que le interesa el poder y no las víctimas"
El trágico accidente se saldó con 43 víctimas mortales y 47 heridos y el sufrimiento de las familias por la lenta instrucción judicial y el trato de la Generalitat
Valencia"El PP demostró que le interesa el poder y no las víctimas", resume Enric Chulio. El 3 de julio de 2006, perdió a su mujer en el trágico accidente del metro de Valencia, el mayor del Estado y el segundo de Europa. Murieron 43 personas y otras 47 resultaron heridas. Al sufrimiento por la ausencia de los seres queridos, los familiares tuvieron que sumar el dolor por unos tribunales displicentes, unos medios de comunicación pasivos y una ciudadanía indiferente. También por un gobierno valenciano que los menospreció hasta el punto de que el entonces presidente de la Generalitat Francisco Camps se negó a recibirlos. Cuando se cumplen dos décadas de la tragedia, el balance es menos hiriente. "Después de un período amargo de muchos años llegó el apoyo de la gente y una sentencia condenatoria, eso nos alivió", resume Chulio, quien ha sido uno de los tres presidentes de la asociación de familiares.
Uno de los elementos que más golpeó a las víctimas fue la instrucción de la magistrada Nieves Molina que archivó la causa hasta en tres ocasiones. Contra la voluntad de la togada se logró una sentencia por conformidad en 2020. Se condenó a cuatro exdirectivos y se absolvió a otros cuatro. Según los hechos que se declararon probados, los cuatro conocían "las deficiencias de seguridad" del tramo. Destaca la ausencia de una balisa que garantizase la reducción de la velocidad en unas curvas especialmente peligrosas. A pesar de ser conscientes, "omitieron" su obligación de implementar medidas de seguridad y "neutralizar" los riesgos de descarrilamiento y vuelco de los trenes.
También se les consideró responsables de haber permitido deficiencias en el "material móvil rodante", en referencia al uso de ruedas antiguas sin la homologación del fabricante y a la existencia de ventanas modificadas con una sujeción insuficiente. De hecho, al volcar el convoy, las ventanas se soltaron precipitando a los pasajeros a las vías instantes antes del paso del segundo vagón. Finalmente, se les reprochó la insuficiente "formación y selección" de los maquinistas, dado que el conductor tenía poco más de dos meses de experiencia.
La sentencia mencionaba la versión de la Generalitat que defendió que el accidente era "imprevisible e inevitable" y del cual era el único responsable el maquinista –que murió en el accidente– por el exceso de velocidad. El convoy circulaba a 80 kilómetros por hora, el doble de lo permitido en el tramo. Pero también dejó muchas sombras. "No aclaró la sospechosa desaparición del libro de averías, el borrado de la caja negra del metro después de su lectura inicial y si las vías estaban dañadas como algunos trabajadores denunciaron porque fueron rápidamente reparadas por la Generalitat sin presencia judicial", se queja Rosa Garrote, también expresidenta de la asociación de familiares de víctimas, quien perdió una hermana en el accidente.
Imposición de un relato
Uno de los responsables del sufrimiento de los familiares fue un gobierno valenciano que para el periodista Vicent Peris "tapió una gestión negligente y maltrató a las víctimas acusándolas de moverse por interés político y económico". El informador es coautor de la web documental 0 responsables y del documental La estrategia del silencio que, junto al programa Salvados, aportó datos clave para la reapertura del caso. Él atribuye la falta de apoyo social a las víctimas a que "eran momentos de supuesta bonanza económica y la gente no tenía ganas de empatizar con las desgracias". Para Rosa Garrote, la pieza clave fueron los medios de comunicación. "Era una sociedad manipulada, con un Canal 9 muy conservador", destaca.
Veinte años después, con la dana, los familiares han visto cómo otro gobierno valenciano ha "maltratado a las víctimas". "No es casualidad que en los dos casos sea el mismo partido quien está en el poder", apunta Chulio. "Pensábamos que nuestra lucha habría servido, pero nos engañábamos, como no les cuesta votos...", se lamenta Garrote. Lo que sí ha cambiado según Peris es la cobertura informativa. "A Mazón lo han tumbado los medios. A diferencia de Camps, no ha podido imponer su relato", concluye.
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