Trabajamos la empatía
No sé si a ustedes también les pasa, pero tengo la sensación de que, últimamente, hay una falta de empatía preocupante. Es como si viéramos a las personas que nos rodean, pero no las miráramos de verdad. Vamos tan deprisa que, demasiado a menudo, olvidamos que todo el mundo arrastra sus propias mochilas.
Esta semana fui al cine a ver la última película de Steven Spielberg, El día de la revelación. Sin hacer ningún spoiler, solo les diré que me tocó la fibra porque, en el fondo, habla precisamente de la empatía y de la necesidad de mirar más allá de las apariencias.
Ponerse en los zapatos de otra persona no es nada fácil. Implica intentar comprender sus emociones, sus sentimientos y aquellas luchas que, muchas veces, no son visibles. Requiere escuchar antes de juzgar y entender antes de opinar.
Vivimos en una sociedad donde cada vez opinamos más y escuchamos menos. Quizás la empatía no cambiará el mundo de un día para otro, pero sí que puede cambiar el día de alguien. Y, tal como está la sociedad, quizás este es el pequeño gran gesto que más necesitamos recuperar.