Arquitectura

Último año de obras para recuperar la primera catedral del vino

El ambicioso proyecto de Cellers Domenys también prevé la construcción de una nueva bodega

07/07/2026

Rocafort de QueraltRocafort de Queralt es un pueblecito de la Conca de Barberà o solo viven 247 personas, pero tiene una joya modernista de primer nivel: la primera catedral del vino que hizo el arquitecte Cèsar Martinell, discípulo de Antoni Gaudí. De hecho, los rocafortenses pueden presumir de tener la primera y la última de las 21 catedrales del vino de Martinell que hay en Cataluña, porque la primera nave se levantó en 1918, pero la bodega se fue ampliando con una nueva nave en 1932 y todavía una tercera en 1948. Ésta fue la última catedral del vino del maestro Martinell. Este patrimonio les permite presentarse como el kilómetro cero de las catedrales del vino. Observar las tres naves desde fuera permite apreciar la evolución del arquitecte de Valls, pero para colarse dentro habrá que esperar un poco más de un año. Las obras para recuperar esta joya modernista comenzaron hace seis meses y, si nada falla, acabarán en julio de 2027, según ha explicado este martes Lluís Roig, director gerente de Cellers Domenys.

Esta cooperativa es la responsable de un ambicioso proyecto que quiere recuperar las tres naves para hacer allí "un centro cultural de enoturismo, vino y cooperativismo que sirva para reivindicar la figura de Cèsar Martinell", según ha explicado Roig. Además de recuperar las tres naves también están construyendo una nueva bodega bajo tierra, donde se podrá hacer vino y cava de gran calidad. Estas instalaciones ocuparán unos 6.000 metros cuadrados. También aprovecharán casi dos hectáreas de los terrenos que rodean el edificio para plantar uva y poder cerrar el círculo.

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El presupuesto del proyecto es de 10,2 millones de euros y, de momento, ya tienen concedidos el 60% de estos fondos gracias a subvenciones europeas, del Estado, de la Generalitat y de la Diputación de Tarragona. Desde la cooperativa todavía trabajan para conseguir más fondos, y los que falten los asumirá Cellers Domenys. Conscientes del interés que esta obra está generando, los promotores se han comprometido a ir convocando a los medios de comunicación para informar en todo momento de cómo avanzan los trabajos y de mantener la página web actualizada para poder hacer seguimiento de las obras.

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Espacio Martinell

Las tres naves recuperadas tendrán diferentes salas, en una de las cuales habrá el Espacio Martinell. La Fundació Domenys cuenta con el apoyo de la familia del arquitecto y juntos quieren crear un espacio donde se pueda contemplar toda la obra del arquitecto vallense. Martinell solo era un joven arquitecte cuando recibió el encargo del sindicato agrario de Rocafort de Queralt de construir una bodega que permitiera hacer todo el proceso del vino y que tuviera un espacio diáfano para poder almacenar el máximo número de tinas. El joven arquitecto fue capaz de hacer una nave preciosa y, por encima de todo, funcional. Los edificios están llenos de ventanas situadas de manera estratégica para provocar corrientes de aire y que la temperatura no subiera demasiado mientras el vino estaba dentro de los depósitos. "Incluso tuvo en cuenta por dónde soplaba la brisa marina", dice Roig.

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Estos días, en Cellers Domenys se pueden ver arqueólogos que comprueban si bajo tierra del lugar donde se debe hacer la bodega hay restos importantes, y también operarios trabajando dentro de las naves. El movimiento es tal que han apuntalado el depósito de agua que corona los edificios para asegurarse de que con tanto movimiento de tierras no acabe cediendo.

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Cellers Domenys es una cooperativa nacida en Sant Jaume dels Domenys que ha ido creciendo poco a poco a base de absorber otras cooperativas que no tenían suficientes medios para poder continuar. Actualmente, la forman 800 socios, que en total tienen 3.000 hectáreas plantadas entre viñedo y olivos. En 2010 llegó el turno de la cooperativa de Rocafort de Queralt, de manera que cuando Cellers Domenys se encontró con la primera catedral del vino empezó a soñar. Con pequeñas ayudas, ya se han rehabilitado las fachadas, los tejados y algunos elementos del interior, como las tinas.