Cómo nos conocimos

18 años de amor contra todo pronóstico

Katy Pallàs, presidenta de la Asociación de Familias LGTBI

La activista Katy Pallàs conoció a Imma porque empezó a salir con una conocida suya. Cinco años después, las dos mujeres dejaban a sus respectivas parejas y empezaban una historia juntas. “Lo cierto es que nadie daba un duro por nosotras”, revela la docente. ¿El motivo? “Éramos muy diferentes y, además, yo vivía en Barcelona e Imma en Valencia. Pero encontramos la manera de hacer que funcionara y de esto ya hace 18 años”, celebra Pallàs. 

Lo que la atrajo primero de Imma es que era “una persona con juicio”. “Físicamente es el tipo de mujer que a mí me gusta, desde el principio hubo química y creo que es importante que la haya”, reflexiona. El hecho de que tengan caracteres muy diferentes, una más extravertida y otra más reservada, también hace que se complementen muy bien. 

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Si no fuera por todos estos motivos, quizás no habrían superado la prueba de vivir separadas por más de 300 kilómetros. “La distancia fue uno de los factores que hacían pensar a la gente que no duraríamos, pero nos supimos organizar y tuvimos la paciencia necesaria”, dice Pallàs. Un año y medio después, la pareja se casaba. “Era en 2006 y lo hicimos relativamente deprisa porque nos daba miedo que el PP anulara el matrimonio igualitario. Si no hubiera sido por esta posible traba, quizás no nos habríamos casado. Quizás habríamos continuado de novias y el camino habría sido otro: mira, una cosa que le tenemos que agradecer al PP”, bromea la activista. 

Las dos mujeres finalmente se mudaron juntas a Barcelona y un año y medio después de la boda nació su hijo. “A pesar de que seamos tan diferentes, a las dos nos gusta la estabilidad, compartimos los valores, las tareas de casa y las cosas que realmente son importantes, como por ejemplo la educación de nuestro hijo”, reflexiona Pallàs, que añade que disfrutan del hecho de poder hacerlo crecer desde ámbitos diferentes. “Imma se encarga más de la parte lúdica y deportiva, salen a jugar juntos a baloncesto, y yo me dedico más a la parte cultural y gastronómica”. 

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Que sean tan diferentes en todo, dice Pallàs, le ha enseñado muchísimas cosas: “A tener más paciencia, a escuchar más… Imma me ha aportado mucha estabilidad y paz interior”, insiste la activista, que después de 18 años tiene bastante claros los ingredientes para una vida feliz en pareja: “Creo que es importante hablar mucho y respetar los espacios. No dejamos de ser dos individuos que necesitan momentos de soledad o experiencias con otras personas. La clave para una vida feliz en pareja es hablar de las cosas, llegar a acuerdos y cumplirlos”, concluye.