Andrea Rosemercy: “El paisaje es muy diferente del de la ciudad, más salvaje y menos prefabricado”

La fotógrafa encuentra en Calella de Palafrugell tranquilidad e inspiración para sus creaciones

16/08/2026 - 08:02 h.

La fotógrafa Andrea Rosemercy es de Girona, vive en Barcelona y tiene clarísimo que su lugar preferido es Calella de Palafrugell, donde desde hace unos años viven sus padres. Más allá del encanto del pueblo y el entorno natural, lo que lo hace realmente especial es que se ha convertido en el punto de encuentro de toda la familia, los padres, el hermano que también vive allí y la hermana que está en Francia: “El paisaje es muy diferente del de la ciudad. Puedes estar muy rápido cerca del mar y de la naturaleza. En Barcelona también tienes mar y montaña, pero es menos salvaje y más prefabricado”. Seguramente por eso dice que es perfecto para descansar y es donde desconecta con mucha facilidad de su rutina, tanto en verano como en invierno. Aquí encuentra la tranquilidad y la inspiración para sus fotos. Cuando va, siempre, independientemente de la época del año, va a ver el mar: “A veces aprovecho para crear. Al mar estoy mucho más inspirada”. Le gusta especialmente el camino de ronda que hay entre Calella y Llafranc, una zona de rocas poco frecuentada, donde no se ven barcas ancladas, se puede acceder fácilmente y tiene la sensación de estar sola. Dice que quizás no es un tramo tan espectacular como el de Calella a Cap Roig, que es precioso, pero donde suele haber mucha gente. Reconoce que siempre hay algo que le llama la atención y aprovecha para hacer fotos con la cámara analógica. “Y si no la llevo encima, con el móvil”, puntualiza. Desde que su hermano mayor se instaló en el pueblo, hace casi 30 años, va asiduamente. Desde entonces no cree que haya cambiado mucho y lo mejor de todo es que mantiene su esencia. El pueblo se ha hecho grande, hay más gente, más servicios, más comercio, todo está más ordenado, pero justo acaba de abrir la primera cafetería de franquicia: “Es una buena señal de que no se hayan reproducido como pasa en otros lugares”. Y añade que tanto en Calella como en Palafrugell hay gente del pueblo que está abriendo negocios. Además de encontrarse con la familia, durante las estancias en Calella intenta descansar. Admite que en verano hay mucha gente, pero dice que es cuestión de hacer horarios diferentes a los de los turistas e ir a los espacios menos concurridos. A la hora de bañarse, prefiere alejarse de los lugares más populares, que enseguida se llenan. Y cuando hace menos calor, aprovecha para pasear por el camino de ronda, ir a tomar el vermú o tomar algo cerca del mar. Asocia Calella a los encuentros familiares y también a los amigos: “De vez en cuando quedo con ellos para compartir todo esto que tanto me gusta, sobre todo lo que es menos típico, y disfrutar de las zonas más tranquilas”.