Naim Smaili: “Las vistas son espectaculares. Estoy tan pendiente de mirarlas que dejo de pensar”

Buscando en redes nuevos destinos el tiktoker descubrió su lugar preferido

En Naim Smaili en el mirador de Sitges
24/08/2026 - 08:02 h.
2 min

Al tiktoker Naim Smaili y a sus amigos les gusta buscar en redes sitios bonitos para después ir a conocerlos. Explica que desde Aviñón, donde viven, han ido tantas veces a la Barceloneta y Lloret de Mar, que aprovechan para descubrir nuevos destinos los fines de semana, y también entre semana si tienen disponibilidad: “Hemos ido a ríos, al pantano de Sant Ponç y a diversas playas de Cataluña. Nos interesan sobre todo playas escondidas y tranquilas, para que si quieres jugar o saltar no molestes a nadie”. Para este verano ya tiene una lista de calas de la Costa Brava, “estamos mirando cositas muy bonitas”, dice ilusionado.  Desde que tiene coche, que en septiembre hará cuatro años, aprovechan para salir del pueblo. Normalmente son siempre los mismos, un grupo de cinco amigos de la escuela, que han crecido juntos. Con un coche les basta, pero si va su hermano o se apunta más gente, se reparten en dos o tres vehículos. En el coche es donde ha versionado canciones infantiles como El caracol ya no saca cuerno, Juanito ya no baila o Mohamed ha matado a Patufet, que se han hecho virales. Hace un par de años, en una de estas escapadas estuvieron en la Cala Vallcarca de Sitges, que se ha convertido en su lugar preferido de Cataluña: “Saltamos desde unas rocas. Al principio creía que no lo haría, deberían ser unos tres metros, me daba impresión pero después me atreví y salté un par de veces. Si hubiera sido más alto no lo hubiéramos hecho. Yo, que soy el responsable del grupo, no los hubiera dejado”. Lo recuerda como un día fantástico, que rieron y disfrutaron mucho. Llegaron hacia el mediodía y estuvieron a remojo hasta la puesta de sol. Después se cambiaron de ropa, y se compraron unos tacos para comérselos tranquilamente desde uno de los miradores: “Tuvimos mucha suerte de que no había prácticamente nadie, estábamos solos viendo la puesta de sol”. Aprovecharon para hacerse fotos y vídeos, y todos tienen un recuerdo bonito de aquel día. Para Smaili, lo que tiene de especial es que allí arriba se está tranquilo. El mirador tiene una rotonda pequeña con una acera donde suelen sentarse: “Las vistas son espectaculares, se ve una parte de Sitges, el Puerto, la playa, el mar en el horizonte y todas las casas que hay alrededor”. Cuanto más arriba están menos se oye el murmullo de la gente en la playa. Aquí es uno de los espacios donde se está más en paz, “no hay ruido, la cabeza no se colapsa, estoy pendiente de las vistas y dejo de pensar. Se te abre la mente y te inspiras”, explica. Desde entonces han vuelto dos o tres veces, y siempre se queda maravillado.

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