Sílvia Soler: "El valor sentimental que tiene es lo que lo hace tan especial"

La zona volcánica entre Olot y Santa Pau es el lugar preferido de la escritora

19/08/2026 - 08:01 h.

Los padres de la escritora Sílvia Soler estaban enamorados del paisaje de la Garrocha. Vivieron en Olot seis años y, aunque Sílvia nació en Figueras, vivió allí hasta los tres años, en Olot. Desde entonces ha vuelto cada verano de su vida. Veranea en la zona volcánica, entre Olot y Santa Pau, y tiene claro que este es su lugar preferido de Cataluña. Encuentra que el paisaje es bonito, pero lo que lo hace realmente especial es el valor sentimental que tiene: “Somos la cuarta generación que va de forma bastante estable. Algún año falta alguien, pero las siete u ocho familias que coincidimos, que somos amigos de adolescencia, intentamos mantener la continuidad”. Cuando los hijos eran pequeños se quedaban todo el mes de vacaciones, y desde hace una buena temporada pasan unos quince días, que todo el mundo preserva para poder encontrarse. Las familias han ido transmitiendo que estos días en la Garrocha son sagrados: “El resto del año nos vamos viendo, pero convivir es diferente. Los hijos mayores continúan yendo, aunque trabajen pasan un par de días”. La Fageda también es especial para Silvia porque le remite a su madre, que era poeta. Cuando era pequeña y paseaban por la zona les recitaba versos de Maragall, que todos se sabían de memoria. Recuerda a los padres amando la Garrocha, que en momentos difíciles se ha convertido en un espacio de paz. Cuando era pequeña la zona volcánica era un rincón del mundo perdido, Olot estaba menos comunicado y el turismo rural y de montaña no estaba tan de moda: “Mis amigas iban a la Costa Brava o a la Dorada. Ahora hay mucha más gente que veranea por esta zona, pero todavía hay bastante tranquilidad”. En comparación con otros destinos de costa, este paisaje no ha cambiado mucho, “pertenece al parque natural, vaya cómo se ha conservado”. Ella aprecia la belleza del paisaje, la Fageda, el Croscat… y reconoce que a pesar de no ser mucho de hacer senderismo ni excursiones a la montaña, ha pasado todos los veranos en un lugar privilegiado para este tipo de actividades. “Lo que hago es vida de familia, estar con mis sobrinos, a los cuales durante el año no veo tan a menudo, y con los amigos, y disfrutarlos a todos. También aprovecho para descansar y leer”, explica.Soler considera que hay dos tipos de personas, las que siempre veranean en el mismo sitio y las que eligen el destino. Aunque desde que organiza las vacaciones a su manera siempre guarda unos días para visitar otros destinos, encuentra que es una privilegiada por “esta sensación de que el paisaje es muy tuyo y que cuando vuelves el tiempo se relativiza”.