El teatrillo político todavía es más insoportable con el calor
Los gobiernos tendrán que dejar todo lo que estén haciendo para ocuparse de emergencias. En la adaptación climática, es donde el partidismo y la tontería asociada se hacen cada vez más insoportables.
Cuando volví de los Estados Unidos y venían compañeros de profesión, futuros corresponsales, a pedirme consejos para el día que pudieran ir allí a trabajar, les decía –y les digo– que saber historia americana o el sistema político de controles y contrapesos está muy bien, pero que lo más importante es que estuvieran en forma. Que pasarían mucho calor y mucho frío, que estarían sometidos a condiciones climáticas extremas: temperaturas tórrridas, nevadas monstruosas y meses con las aceras heladas y sin poder tomar un café en una terraza, tornados, ventoleras, que se les iría la luz, es decir, la nevera y el aire acondicionado. O la calefacción… y que, además de sufrirlo, tendrían que ir a explicarlo a primera línea. Y que si no se hacían fuertes física y mentalmente, se les haría muy duro.Bueno, esto ya ha llegado aquí, a Cataluña. Solo hay que mirar los récords que se están batiendo estos días:“Barcelona bate su récord de calor en 113 años. El Observatorio Fabra registra una temperatura de 40,9 grados”. En Vinebre se superaron los 44 grados. Y tenemos para una semana más.No es aventurado pensar que las habituales lluvias torrenciales de septiembre pueden ser este año particularmente peligrosas, teniendo en cuenta la cantidad de calor que habrán almacenado la tierra y el mar. Todos estos fenómenos extremos tienen un coste en salud, física y mental, en hábitos de vida, en ocio, pero también, en el funcionamiento de los servicios básicos y el mantenimiento de las infraestructuras. Cada vez más, los gobiernos tendrán que dejar todo lo que estén haciendo para ocuparse de emergencias y, en general, para adaptar los espacios públicos y los servicios (calles, parques naturales, escuelas, hospitales, residencias) a las nuevas condiciones climáticas. Y nosotros, también.
Y aquí, en la protección civil, en la adaptación climática, es donde el partidismo y la tontería asociada se hacen cada vez más insoportables.
Miren a Trump: por la mañana amenaza a Dinamarca por Groenlandia y a España porque no gasta suficiente en Defensa con la OTAN, pero por la tarde España vuelve a ser buena. De paso aprovecha para amenazar a Irán, disparar el precio del petróleo y hundir las bolsas.
Miren a Feijóo: cada día más flojo, supeditado al ala dura y sin perfil propio, y que le quiere marcar, se mete de lleno. Primero dice que el nivel de bajas laborales de España es un “cáncer” y después el PP tiene que salir a puntualizar que se refería al fraude de las bajas. Si juegas fuerte y te pones del lado de los empresarios, o si quieres poner este debate sobre la mesa, al menos que sepas lo que dices.
Será el calor, pero este teatrillo se me hace especialmente insoportable.
Buenos días.