Torrente animando la selección española en Cataluña
Tienen lo que han sembrado. Hacer jugar España en Cataluña es una decisión política, muy del gusto de la operación "reencuentro". Sus promotores reprimen la protesta independentista (estos días, los Mossos han llegado a identificar portadores de esteladas al final de la Vuelta) y saben que siempre pueden contar con una chusma españolista recalentada que, porque sale a las calles de Cataluña con una bandera española, se piensa que ha conquistado Perejil.
Abucheo al himno de Egipto, ¡gritos de “musulmán el que no bote!”, insultos a Pedro Sánchez y el imprescindible “¡Gibraltar español!”. ¿Qué es esto sino Torrente yendo ayer a Cornellà-El Prat a animar a la selección española?Traed, traed a la selección española a Cataluña, que saldrán todos los votantes de Vox a hacer cánticos racistas. Racistas y estúpidos. Porque, como dice un lector de el Ara hoy en sus comentarios, “hay que ser idiota para ir a ver un partido de tu selección, ponerse a proferir gritos y cánticos racistas y acabar insultando al mejor jugador de tu propio equipo”. Porque, está claro, estos patriotas han olvidado que si hay un jugador que puede contribuir decisivamente a que España vuelva algún día a ganar el Mundial de fútbol, es un jugador que se llama Lamine Yamal y es musulmán. Por no hablar de pitar al portero del Barça y exjugador del Español Joan Garcia el día de su debut en la selección. Y no fueron gritos minoritarios. Al final del partido, cuando le preguntaron al seleccionador Luis de la Fuente (aquel que aplaudía Rubiales el día de “no voy a dimitir”) por el racismo y la xenofobia contestó que, esta gente, “cuanto más lejos de la sociedad, mejor”. Imposible que estén lejos, son sociedad. Son una fracción de la sociedad que tiene voz y tiene voto (Vox en España) que es un voto que va muy de acuerdo con su voz.
Tienen lo que han sembrado. Hacer jugar a España en Cataluña es una decisión política, muy del gusto de la operación “retrobament”. Sus promotores reprimen la protesta independentista (estos días, los Mossos han llegado a identificar portadores de esteladas al final de la Vuelta) y saben que siempre pueden contar con una chusma españolista recalentada que, porque sale a las calles de Cataluña con una bandera española, se cree que ha conquistado Perejil.
Buenos días.