Inteligencia artificial

Cuando la ciencia abre cartas cerradas hace siglos

La química, la física y la inteligencia artificial permiten descubrir textos que parecían perdidos para siempre

14/09/2026 - 07:47 h.

¿Quién tachó y por qué algunos pasajes de las cartas que la reina María Antonieta envió a su favorito, el conde Axel von Fersen? ¿Y qué decían estos párrafos? Mientras estaba encarcelada en las Tullerías, la esposa de Luis XVI escribió, entre junio de 1791 y agosto de 1792, cerca de 50 cartas al sueco Von Fersen, militar y embajador, que un año antes había ayudado a organizar la frustrada huida a Varennes de los miembros de la familia real.Los archivos nacionales franceses, propietarios de las cartas, intentaron durante años averiguar qué decían estas partes ocultas bajo tinta negra. Incluso recurrieron a unidades forenses de la policía. Pero todo fue inútil hasta que lo pidieron los servicios de Anne Michelin, química del Centro de Investigación de la Conservación de París. En octubre del 2021, ella y su equipo publicaron los resultados en la revista Science Advances.Los párrafos ocultos parecen respaldar la teoría de que Von Fersen, además de ser el favorito de María Antonieta, era su amante. Así lo dan a entender fragmentos como “no sin vos”, “vos, a quien amo y continuaré amando”, “hacéis feliz mi corazón” o “tierno amigo”, con adverbios como “locamente”, que denotan pasión amorosa. No es extraño, pues, que alguien quisiera evitar que estos párrafos se pudieran leer. Se creía que había sido algún familiar de la reina, pero el equipo de Michelin también encontró la respuesta: había sido el mismo Axel von Fersen.

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¿Cómo pudieron discriminar entre los garabatos hechos por el censor y las palabras que había debajo? ¿Y cómo supieron quién lo había hecho? Los análisis físicos y químicos son la clave. Las tintas más utilizadas desde la Edad Media son las llamadas ferrogálicas. Se obtenían a partir de agallas de roble, unas protuberancias producidas por parásitos que atacan a los árboles. También contienen ácido gálico, que da lugar a sales de diversos metales. Tintas diferentes tienen composiciones diferentes o en proporciones diferentes y cada metal, como hierro, cobre o zinc, tiene una huella característica. Por tanto, si a simple vista solo vemos unos garabatos densos, con métodos de análisis se pueden separar las capas. Los autores utilizaron espectroscopia basada en fluorescencia de rayos X, en la que se hacen incidir rayos X en una muestra. Esto provoca emisiones características de cada elemento químico. De esta forma, se pudo discernir los trazos que habían sido escritos por María Antonieta y los tachones que alguien hizo encima, porque la composición de las tintas era diferente.Faltaba responder a una segunda cuestión: ¿quién fue el censor? Esto parecía mucho más difícil, pero resulta que el conde Von Fersen hacía copias de las cartas que enviaba a su probable amante. Y la tinta de estas copias y la de los tachones es idéntica y diferente de la que utilizó María Antonieta. Así, fue el conde quien quiso ocultar los párrafos más comprometidos de su correspondencia. Durante dos siglos lo consiguió, pero finalmente el análisis químico dio luz a todo el texto.Leer cartas certificadas sin abrirlas

Cuando un texto aparece casi borrado, cuando parece que el contenido de un documento se ha perdido para siempre, es probable que hayan quedado rastros que permitirán descubrir qué decía. Solo hace falta encontrar la técnica no invasiva que ayude a dibujar el perfil de los restos químicos para saber qué decía –de hecho, todavía dice–. Y esto se ha hecho con documentos de épocas muy diversas, no solo sobre papel ni con tintas metálicas.Así se ha hecho con tablillas de arcilla con textos en cuneiforme y, además, protegidas. Los sumerios introdujeron un sistema de confidencialidad y seguridad con unos sobres sellados que protegían las tablillas. Así se certificaba la validez del documento mientras el sello permaneciera intacto. El sobre solo tenía un breve resumen del tema que trataba.Hemos dicho sobres, pero en aquella época no se conocía el papel, así que este envoltorio era del mismo material que las tablillas: arcilla. ¿Cómo leer tablillas de arcilla a través de una protección de arcilla? Una de las herramientas puede ser un escáner que penetre en ella, pero usualmente pesan unas cuantas toneladas. A un equipo de investigadores de la Universidad de Hamburgo y del sincrotrón de la misma ciudad se les ocurrió intentar construir una máquina más pequeña y transportable. Y así surgió el tomógrafo ENCI (Extracting Non-destructively Cuneiform Inscriptions). La tomografía permite obtener unas lonchas muy finas del cuerpo humano o del objeto que sea. En mayo describieron en Heritage Sciencecómo lo aplicaron a tablillas conservadas en el Museo del Louvre y en el Museo de las Civilizaciones de Anatolia de Ankara, en Turquía. Esto ha eliminado la frustración de los asiriólogos, que tenían ante sí miles de cartas que no podían leer porque estaban protegidas con unos sobres tan seguros.Los papiros enrollados y quemados de Herculano

En el año 1752 se descubrió una biblioteca que contenía más de 1.800 papiros que habían quedado sepultados en Herculano, durante la erupción del Vesubio en el año 79. Estaban enrollados, pero también aplastados y deformados por el peso de los edificios derruidos y de la lava y carbonizados por los incendios. Su estado lamentable no evitó que, con más buena voluntad que acierto, los expertos intentaran desenrollar algunos de los documentos, lo que provocó aún más deterioro.En este caso, la identificación es difícil, porque en aquel tiempo se utilizaba una tinta negra de carbón, obtenida de elementos quemados, como por ejemplo huesos de animales. Esto hacía imposible distinguir entre la tinta producida por carbonización y la carbonización provocada por la misma erupción y los incendios.En 2023, Brent Seales, de la Universidad de Kentucky, creó el proyecto Vesuvian Challenge, que ofrecía cerca de dos millones de dólares en premios a quien contribuyera a leer los papiros de Herculano de forma no destructiva. En tres años frenéticos se han producido avances gracias a la tomografía de rayos X y al aprendizaje automático.Lo que se ha hecho es un desenrollamiento virtual: una fuente de sincrotrón, con una definición de 2,4 micrómetros –millonésimas de metro– ha permitido obtener billones y billones de datos. Estudiar los papiros plegados ha sido como pasar a un contorsionista por un escáner, obteniendo imágenes de su cuerpo con lonchas finísimas e interpretar las lesiones y el lugar donde se encuentran.En el caso de los papiros, ¿cómo se pueden diferenciar las numerosas imágenes? Aquí aparece la inteligencia artificial y, concretamente, el aprendizaje automático. Diversos investigadores entrenaron estos sistemas para que distinguieran dentro de la estructura interna del pergamino qué correspondía a las fibras del soporte y qué a los textos. Y entre estos últimos, separarlos por documentos y capas.

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Finalmente, se han elaborado unos algoritmos que han revelado el texto de un papiro de metro y medio de largo y dos centímetros de ancho. Contiene muchas referencias a la doctrina estoica. El autor más probable es el filósofo griego Crisipo. La mayoría de sus trabajos se han perdido y de ahí proviene el entusiasmo que ha provocado la posibilidad de leer estos papiros. Otro de los rollos leídos corresponde a Filodemo de Gadara y su obra Sobre los dioses. Y el proyecto continúa, porque de material para leer no falta.“Estamos escuchando voces que han estado silenciadas durante dos mil años”, ha declarado Seales. Y se ha demostrado que la química, la física y la IA evitan que permanezcan ocultos diversos textos, tanto los que revelan la filosofía estoica como los que permiten cotillear sobre los amores de María Antonieta.