Donde los abuelos llevaban a los nietos y ahora los nietos llevan a los hijos
Las Palmeras es un punto de encuentro familiar en Torredembarra bajo la batuta de Leles Muñoz
Las Palmeras
- Dirección: Passeig de Rafael de Campalans, 16. Torredembarra, Tarragona
- Carta: Con producto mediterráneo
- Obligatorio: Cualquier arroz
- Vino: Amplia y con todo tipo de vinos
- Servicio: Eficiente
- Local: Espacioso
- Precio pagado por persona: 35 €
Hay restaurantes que sirven comidas y hay otros que, casi sin darse cuenta, acaban sirviendo recuerdos. Leles se emociona cuando habla de todo lo que ha vivido entre las paredes del restaurante Las Palmeras. No es extraño: aquí nació, aquí creció y hace más de treinta años que trabaja en él. Su padre, Gonzalo, abrió el restaurante en el año 1970 en el paseo Marítimo de Torredembarra. Entonces, la oferta era sencilla: ensaladas, paellas y poca cosa más. También el paseo era diferente. “Antes, aquí, reinaban las palmeras. Ahora esto ya no se le parece en nada”, dice Leles, divertidamente nostálgica. En el año 2001 la familia decidió dar un paso adelante. Reformaron el local, renovaron la carta y cambiaron su nombre. Las Palmeras era un homenaje a aquel paseo de antaño. También ampliaron la propuesta gastronómica: a los arroces, el Santo Grial de la casa, se sumaron los pescados y las carnes gallegas. “De joven estudiaba y, cuando podía, venía a ayudar a la familia. La idea no era quedarme a trabajar aquí, pero la vida te lleva por caminos que no siempre habías imaginado”, explica Nieves Muñoz, a quien todo el mundo conoce como Leles.
Hoy lleva el restaurante con su marido, Eugenio. Hacen una cocina tradicional y mediterránea, muy centrada en el producto y sin esconderlo bajo una montaña de salsas. En verano, el ritmo es frenético. Es en invierno, cuando el restaurante recupera un poco de calma, que pueden ser más creativos. Nosotros llegamos en pleno agosto y nos dejamos llevar por las recomendaciones de la casa: mejillones de roca, calamares a la romana, chipirones y un excelente salteado de setas con reducción de Pedro Ximénez y virutas de foie.
De segundo, aunque la carta de pescados y carnes nos pone las cosas muy difíciles, de aquellos dilemas que se tendrían que resolver con una segunda visita, acabamos sucumbiendo a la paella marinera. Y acertamos. Nos acabamos hasta el último grano de arroz. De aquellos que, cuando alguien te pregunte dónde comer uno bueno, recordarás y recomendarás. Terminamos con una teja de almendras con helado de queso y salsa de naranja, y un requesón casero con nueces caramelizadas y helado de miel.
Una clientela fiel
Con los cafés en la mesa, observamos a Leles. No para ni un momento. Sabe que su casa, con los años, también se ha convertido en la casa de mucha otra gente. “Tenemos clientes muy fieles que antes venían con sus abuelos y que ahora vienen con sus hijos. Imagínate”, explica. Las Palmeras es un punto de encuentro familiar. Aquí se celebran aniversarios, comuniones, bautizos y todos aquellos momentos que acaban formando parte de la historia de una familia.
Quizá por eso sorprende que Leles no quiera que sus hijos se queden el negocio. “Cada uno tiene su vida, su carrera universitaria”, dice. Ella ha tenido a Eugenio al lado y sabe lo que significa dedicar toda una vida a un restaurante. Tampoco había imaginado que acabaría aquí. Pero la vida, a veces, te lleva de nuevo al lugar donde empezaste. Y Leles continúa, más de tres décadas después, cuidando un restaurante que es su casa, pero también la de muchas otras familias.