Comisiones y comidas gratis: la recompensa de algunos recepcionistas de hoteles por hacer reservas en restaurantes de Barcelona

Es una práctica conocida por las direcciones de algunos hoteles, que saben lo que pasa diariamente cuando el turista pregunta dónde pueden ir a comer

30/07/2026 - 15:42 h.

Los huéspedes que se alojan en los hoteles de Barcelona preguntan a los recepcionistas qué pueden visitar, cómo pueden sacar entradas de espectáculos y también dónde pueden comer. Con esta última pregunta acostumbran a ser más insistentes, porque, está claro, a todos nos gusta encontrar una buena mesa para probar la comida típica del país donde estamos. Si los recepcionistas les hacen la reserva desde el hotel y les piden el taxi para ir, aún mejor. Y es en esta reserva hecha desde la recepción donde comienza el juego: cada reserva hecha en una serie de restaurantes de Barcelona desde las recepciones de los hoteles les supone unos beneficios, que pueden ser una comisión fija (tantos por ciento de los tickets finales o cantidad fija de dinero) o comidas gratuitas en el mismo restaurante. ¿Cuáles son los restaurantes de Barcelona que recomiendan los recepcionistas? Acostumbran a ser los que pertenecen a cadenas, los que siempre están llenos de turistas y tienen un ticket alto de media. Suelen estar especializados en pescado y marisco, cocina marinera, también en sushi, y tienen mucha rotación de servicio. Estos restaurantes se ponen en contacto con los recepcionistas de algunos hoteles de Barcelona, especialmente los que tienen entre cuatro y cinco estrellas, y proponen a los recepcionistas el intercambio. Tienen músculo, es decir, poder económico, para poder ofrecer este trato.Una mañana de verano, en plena ola de calor, entrevisto al jefe de conserjería y a la dirección de un hotel del centro de Barcelona, que tiene otros establecimientos hoteleros en la misma ciudad y también en comarcas cercanas. Hablo cerca de la recepción y voy viendo la cantidad de turistas que entran cargados de maletas. No puedo describir el hotel con más detalles porque, si no, me alertan de que se podrá deducir quiénes son. “Nos consideramos embajadores del hotel, y queremos dar a conocer a los turistas la ciudad a través de la gastronomía”, explican sin querer dar su nombre. Añaden que tanto el uno como el otro están al día de los restaurantes que se abren en la ciudad porque saben que es una información valiosa para su trabajo. “Los turistas que se alojan en nuestros hoteles nos piden constantemente dónde pueden comer paellas; es una de las grandes preguntas”. Cada una de las recomendaciones, ligada o no a comisiones y comidas gratis en el restaurante, ellos la aseguran, es decir, la han investigado bien. Comentan que quieren dar consejos de calidad, que el turista cuando vuelva les diga que han estado bien, que la comida era buena. “No es recomendar por recomendar, y no siempre nos estamos fijando si en aquel restaurante tenemos comisión o no; si la tenemos y sabemos que es muy bueno, perfecto”, continúan explicando.Paella, sushi y cocina catalana

Después de la petición de dónde comer una buena paella, hay una segunda: dónde comer sushi. En Barcelona, sí. Los turistas quieren comer paella y sushi. Y también quieren apuntarse a cursos exprés para aprender a cocinar paella. “Esto nos lo encontramos constantemente, y por eso, la recepción dedicada a «experiencias en la ciudad» es importante en el hotel”, explica el jefe de Conserjería, que tampoco quiere revelar su identidad. Les organizan las actividades que quieren hacer en un día en la ciudad. “También les decimos las precauciones que deben tener en la ciudad; por ejemplo, el Raval no se lo recomiendo, y si quieren ir, les digo que con taxi de puerta a puerta y sin relojes en las muñecas”, afirman. Los consejos buscan el mismo objetivo que cuando recomiendan un restaurante: la seguridad de las personas que se alojan en su hotel. “Diariamente, hacemos el control de cómo les ha ido después de las recomendaciones que les hemos hecho”, porque buscan que todo les vaya bien, apunta.

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La tercera petición de los turistas, después de la paella y el sushi, es la cocina catalana. “Nos preguntan dónde pueden probar la cocina tradicional, y entonces les sugerimos los restaurantes que nosotros conocemos de cocina catalana, que tenemos muchos y muy buenos, en Barcelona”, explican.Una vez los turistas les han preguntado por lugares donde comer paellas, sushi y cocina catalana, los recepcionistas muchos les hacen las reservas. “No les damos las tarjetas de los restaurantes, porque están muy relajados, y nosotros ya les decimos que no se preocupen, que se lo hacemos”, dicen.Los restaurantes con estrellas Michelin no siempre son la prioridad en las recomendaciones. “Los turistas quieren experiencias auténticas, muy ligadas a la comida tradicional de la ciudad y el país; a veces sí que les recomendamos, pero son los más diferentes, y no son los típicos Michelin”. Si recomiendan restaurantes con estrellas es porque tienen una característica que interesa al turista, como podría ser el horario. Los que no cierran nunca, con horario amplio, se los proponen.Sobre el detalle de las comisiones que reciben de algunos restaurantes, la dirección y el jefe de conserjería entrevistados dicen que son variadas. “Hay restaurantes que nos dicen que de cada diez reservas que les hacemos, podremos venir ocho personas de nuestro equipo a comer; otros nos dicen que las comisiones son nominativas y, por tanto, la persona que hace la reserva en el restaurante, recibe una invitación para dos para comer allí”. También aseguran que hay restaurantes que “son agresivos con las propuestas”, sobre todo cuando son aperturas, porque quieren darse a conocer en la ciudad. En lugar de especies, las comisiones pueden ser en dinero. Entonces el abanico cambia. “Hay restaurantes que nos pagan un 10% de la cuenta que habrán hecho los turistas en su establecimiento; o bien 15 euros por persona que ha comido allí, y los hay que también nos ofrecen 35 euros por comensal a quien hemos hecho la reserva”, describen. Según la época del año, las comisiones cambian. En temporada baja de la ciudad, aumentan, porque es cuando más les interesa. Para el Mobile World Congress bajan también porque los restaurantes tienen aseguradas las mesas con los congresistas que visitan la ciudad. Y un apunte importante, el recepcionista que se ha ofrecido a explicarnos todo en detalle nos subraya que todas las comisiones que reciben se las reparten con el equipo de conserjería: “Desde el mozo que coge las maletas hasta los conserjes; todos tocamos a partes iguales las comisiones del día”.El día que los entrevistamos, en julio, nos comentan que actualmente los restaurantes que les piden trabajar en ellos son especialmente cadenas, a las cuales han ido previamente a hacer alguna comida. “Este es un requisito que nos marcamos: hemos de haber ido a comer y lo hemos de conocer porque así explicamos bien al turista cómo es”.En la Costa Brava, la dirección de un hotel de cinco estrellas relata que la premisa que tienen los recepcionistas cuando los turistas que se alojan les preguntan por sitios donde comer es que recomienden los restaurantes del mismo hotel. “Tenemos acordada una cifra de reservas; si la consiguen, entonces el recepcionista que la ha conseguido puede ir a comer con un acompañante”. No hay dinero de por medio, sino una recompensa en forma de comida para que los mismos restaurantes del hotel estén llenos.Para acabar, el jefe de conserjería y la dirección entrevistados en Barcelona afirman que los turistas no les preguntan solo por restaurantes. Hay otras áreas por las que también muestran interés, como es la moda, las peluquerías, vestidos de novia. Para estos casos, tienen personal especializado en tiendas. “También nos preguntan dónde pueden hacer la propuesta de matrimonio a la pareja con quien viajan, y aquí es donde actúa el departamento de experiencias para que se lo organice todo, desde el lugar hasta el servicio de fotografía para que retrate el momento”, dicen.