Después de mirar la serie ‘Génesis’, tengo ganas de hacer una escudilla y un vino con Ferran Adrià para hablar de todo ello

El hijo del cocinero Santi Santamaria lamenta que su padre, gran defensor y difusor de la cocina catalana, no tenga la Creu de Sant Jordi

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Pau Santamaria, hijo del cocinero Santi Santamaria, vende alimentos de proximidad a la restauración
13/10/2026 - 16:01 h

TonaEl enfrentamiento entre los cocineros Santi Santamaria y Ferran Adrià ha sido uno de los hilos narrativos de la serie Gènesi,, que TV3 terminó de emitir el lunes 5 de octubre. “He recibido muchas llamadas y preguntas de gente que quería hacer sangre sobre lo que pasó, pero yo ya lo doy todo por cerrado, y he dicho a todo el mundo que es ficción”, afirma Pau Santamaria, hijo de Santi Santamaria. Él lo da por acabado, y también el cocinero Ferran Adrià, que en el estreno en público de la serie dio las gracias a Pau Santamaria y a su familia por estar ahí. Por eso, “después de ver Gènesi, tengo ganas de hacer una escudilla y un vino con Ferran para hablar de todo ello”.

Entre los dos cocineros, Ferran Adrià y Santi Santamaria, había una gran amistad. Los había presentado el querido Fermí Puig, nacido en Granollers, que escribía en una revista local, igual que Santi Santamaria. Cuando Puig se marchó a hacer la mili, coincidió con Adrià, y allí establecieron una amistad que continuaron en el restaurante El Bulli, en cala Montjoi de Roses. Como la serie reflejaba muy bien, fue Fermí Puig quien debería haber ocupado el puesto de jefe de cocina, pero no lo aceptó porque quería irse a trabajar con la cocinera Montse Guillén. Entonces recomendó a Juli Soler que confiara en Ferran Adrià, el amigo de la mili, en quien Fermí Puig había visto un hecho inaudito: aprendía con rapidez y sabía reproducir muy bien las recetas que veía hacer.

Dos genios y tres estrellas Michelin

A base de trabajo, Ferran Adrià y su equipo, con jefes de cocina de primera fila como Oriol Castro, Eduard Xatruch y Mateu Casañas, y también siempre con su hermano al lado, Albert Adrià, consiguieron la tercera estrella Michelin. Y entonces El Bulli se equiparó a Can Fabes, que hacía años que también las tenía. El director de El Bulli, Juli Soler, siempre con su sabiduría e ingeniería verbal, aseguraba que cada uno de los restaurantes tenía una montaña que les daba personalidad: “Can Fabes era el Montseny y El Bulli era el Mont-joia”, y hoy esta frase que tanto había repetido Soler en las entrevistas está muy viva, como también recuerda el escritor Salvador Garcia-Arbós. Pero todo ello ya ha pasado. Pau Santamaria insiste en que se ha acabado, tal como dijo también Ferran Adrià en un acto en Tona con toda la familia y amigos de Santi Santamaria: “Estoy seguro de que si mi padre estuviera vivo se habría sentado con Ferran, habrían comido y habrían hablado de todo ello”.

Pau Santamaria entre tomateras.

¿De qué habrían hablado? Del hecho de que ambos querían ser los primeros, cada uno con sus líneas de trabajo. “Eran dos genios, y ser los primeros no quería decir salir en la prensa y ser los más guapos, sino que el cliente saliera contento del restaurante”, dice Santamaria, que explica que este verano fue con su familia al museo de El Bulli, situado en el mismo emplazamiento que el restaurante. “Nos encantó, estuvimos con Ferran, y entonces nos invitó a la presentación de la serieGènesien Barcelona”.

Pau Santamaria insiste en que el duelo Santi-Ferran era por genialidades. “Me duele que el país no haya reconocido a mi padre con la Cruz de Sant Jordi, cuando fue el primer cocinero en tener un restaurante con tres estrellas Michelin en Cataluña y en el Estado. También fue el primero en tener un restaurante fuera de las fronteras; a todas partes iba con la señera y el emblema de la cocina catalana”. Santi Santamaria murió a los 53 años por un ataque al corazón cuando iba al restaurante Santi que tenía abierto en Singapur. “Antes de salir de Cataluña vio a mi hijo recién nacido durante dos horas. Se fue al aeropuerto y ya no le vimos más”, dice Santamaria, que con la marca Santamaria Gastronòmic vende productos de km 0 a la restauración.

Hace unos años, por iniciativa privada, se abrió un restaurante en Jerez de la Frontera que se llamaba Universo Santi. “Allí reproducían recetas de mi padre; estuvo muy bien, pero cerró por la pandemia”. Ahora, en Tona, en una nave industrial cercana al pueblo, Pau Santamaria ha trasladado la cocina de Can Fabes con el objetivo de realizar actividades educativas relacionadas con la cocina. “Mi objetivo es que se conozca la cocina de mi padre, y estamos abiertos a propuestas que quieran, tanto para hacerlas en este espacio como en otros”, dice Pau Santamaria, que subraya que su padre siempre fue un gran difusor de la cocina catalana.

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