Bodegas

Jaume Vial: "He cambiado de trabajo porque de vez en cuando necesito salir de la zona de confort"

El artífice del renacimiento de los espumosos en Mestres ahora toma su último reto profesional en la bodega Gramona

19/02/2026

Jaume Vial Quintana (Maçanet de Cabrenys, 1959) es una personalidad muy respetada en el mundo del vino espumoso. En los últimos años la hemos conocido dirigiendo la bodega Mestres, famosa por sus largas crianzas. Ha traído la camiseta de la bodega con tanto orgullo y entrega que muchas personas descubrieron el día de la celebración de su centenario que no era su propietario. "Yo nunca he dicho que fuera el amo. Soy un profesional que tenía la confianza de la familia. Y se lo agradeceré siempre. Todos los trabajos que he cogido me los he tomado como un reto personal. Tomé el reto de Mestres pensando que sería el último", explica al ARA. Pero no fue así.

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Parte de la confusión viene de que él fue el artífice del milagro en Mestres. Lo sacó de los supermercados, aumentó su prestigio y consiguió que fuera amado y prescrito por los entendidos. ¿Cómo lo hizo? "La respuesta es valor añadido. ¿Qué es lo que crea valor? Esto cambia todos los días", explica. Vial la semana próxima hará 67 años, y cuando todo el mundo creía que se jubilaría, ha fichado por la bodega Gramona. Y aquí sí dice que "toma el último gran reto". Para entender el motivo de su decisión, es necesario conocerlo un poco más.

Siempre ha tenido un perfil discreto de cara a los medios. "Me gusta más estar detrás que delante", afirma, pero se aviene a mantener una conversación con el ARA en la que da una lección comercial y de vida. Hay tres ideas que subraya. Hay que aspirar a la excelencia: "Tengo la única premisa de intentar ser lo mejor en lo que haces". Hay que estar en formación siempre: "El mercado y el mundo evolucionan tan rápido que lo que hoy creías que sabías mañana ya no vale". Y, finalmente, como la constante es el cambio, no podemos quedarnos quietos: "Hay que tomar decisiones. Si no tomas decisiones, acabas yendo atrás". "¿Cuántas bodegas del Penedès tienen un plan estratégico hecho a cinco años vista?", pregunta de forma retórica.

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Jaume Vial nació en una masía donde los padres hacían de masoveros. Pudo estudiar gracias a un primo de su madre, pero muy pronto se puso a trabajar. Y entonces fue a parar a la aduana de La Jonquera. Se encargaba de los aranceles "que ahora están tan de moda", dice riendo. Aún ahora recuerda sus cifras. Su jefe está siempre en funcionamiento. De la aduana, le ficha Carrefour para que les ayude con las compras internacionales. Y de ahí fue reclutado por el conglomerado de lujo LVMH, que tiene marcas como Moët & Chandon. "Yo, en ese momento, prácticamente era abstemio", confiesa. Y fue a parar a "la mejor universidad que uno puede tener en la vida a nivel profesional": "Allí me enamoro de la burbuja". El romance sigue vivo.

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El adiós a Maestros

Fue en una feria que se topó con Joan Aura, propietario de Mestres. Cuando se conocieron le dijo: "Si quieres construir marca yo vengo, si quieres vender botellas no soy la persona". El tiempo, uno de los valores más importantes en este sector, le ha dado la razón. Y ahora en marcha cordialmente. "Hago este cambio porque creo que el camino que tenía que hacer en Mestres ya lo he hecho. El centenario fue la culminación de fijar el posicionamiento de la bodega. Y David Aura [hijo de Joan Aura] está formado y necesita espacio para crecer". Y entonces llegó la propuesta de Gramona: "Es un reto muy importante terminar mi carrera profesional en una plaza que sale por primera vez fuera de la familia". Pero parece que no le da miedo. "Necesito de vez en cuando salir de la zona de confort y ha sido una de las motivaciones que he tenido en el cambio de trabajo", confiesa.

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Con la figura de Jaume Vial, Gramona refuerza el organigrama después de la muerte de Xavier Gramona. "Personalmente, no me gusta decir que ocupo el puesto de Xavier. Soy director del área de mercado, como lo era él. De mí depende comercial, marketing y enoturismo. Pero en ningún caso sustituiré la figura de Xavier", matiza. Se muestra ilusionado y afirma que cree que irá bien: "Creo en las personas apasionadas por lo que hacen. Y Roc y Jaume lo son". Comparte que "trabajar con familias da un entorno de mayor calidez", lo que le favorece porque su trabajo es crear marca.

"El mundo del vino o crea valor o crea valor. Hoy no puedes conformarte con lo que haces. El producto es el 50%. Que esté bueno se da por sentado. Pero falta el 50% de relato. Tienes que buscar cuál es tu diferencia y tu carácter como marca". Y da una lección: "Aquí hay una cuestión de mentalidad. En este país todo el mundo invierte en prensas y maquinaria, pero cuesta invertir en marketing. Cuando una empresa entra en crisis, saca a la gente de marketing. Si es que la tiene". Y lo atamos con la cuestión de los aranceles. "Siempre habrá una piedra en el camino. Si has trabajado para hacer marca en Estados Unidos, los aranceles no te afectarán tanto", asegura. Eso sí, antes es necesario hacer los deberes. "Vamos tan rápido que vulgarizamos las cosas. Echamos de modas, porque nos parece que es lo más fácil; de repente, todo es xarel·lo. Lo que hace falta es mirar quién eres tú, qué carácter tienes. No se puede renegar de tu historia".

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Hablamos también de divisiones. Recuerda que en la Champaña nos llevan 150 años de ventaja. Y que ellos apostaron por pagar bien las uvas, y aquí todo lo contrario. "No puede ir cada uno por su lado", dice. Finalmente, es obligado hablar del toma y daca entre Cava y Corpinnado. Vial, que ha estado a ambos lados, lo tiene claro: "Nos fijamos en cosas que no tienen importancia. Yo pienso al revés. Pensemos cada uno en nuestra marca, hagámosla fuerte, y allá donde seamos también serán más fuertes. Dile Penedès, dile Cava, dile que ha de dónde esté Corpinnado." Que cada uno esté.