Una parada gastronómica con historia en el Parque Natural del Cadí-Moixeró
El Hostal Santuario de Paller ofrece cocina berguedana con productos de proximidad
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- Dirección: carretera Paller, km 2, 08695 Bagà
- Carta: menú con muchas opciones para elegir
- Obligado: pies de cerdo con salsa de boletus
- Vino: carta corta y correcta
- Servicio: eficiente y rápido
- Local: masía integrada en el santuario
- Precio por persona: 25,90 €
El segundo domingo de septiembre se celebra la festividad de la Virgen de Paller. Nosotros vamos al santuario a comer. Está en pleno corazón del Parque Natural del Cadí-Moixeró, a tres kilómetros de la villa de Bagà. En este espacio tan singular, la naturaleza comparte protagonismo con una ermita del año 1747 y con un restaurante liderado por Esteve Vivó, que, si quieres, te garantiza una comida totalmente berguedana.
Los santuarios son los primeros hoteles de la historia. Estaban en zonas de paso, y la gente se detenía allí a comer y descansar. En este caso, era el paso natural hacia Puigcerdà. Nos encontramos en un territorio minero, y fueron los mineros creyentes quienes, una vez terminada la jornada, construyeron la carretera de Bagà al santuario a golpe de pico y pala.
El restaurante tiene un menú lo suficientemente amplio para poder probar algunos de sus platos más icónicos. Empezamos con unas habitas con pulpitos, una lasaña de calabacín del huerto con setas y una ensalada de pastor con timbal de patata, atún, huevo duro, anchoas, pimiento rojo y verde, y espárragos blancos, todo ello sobre rodajas de tomate.
A pesar de tener una carta de vinos bastante correcta, nosotros apostamos por el vino de la casa, que está incluido en el menú. Los segundos son poco originales, pero, si el producto es bueno, resultan imbatibles: pies de cerdo con salsa de boletus, cordero a la brasa y entrecot de ternera. De postre, un catalanet, helado de turrón con ratafía, miel y requesón, y una baronesa, elaborada con yogur del Berguedà, manzana al horno y crocante.
Hablamos de cocina berguedana, pero sobre todo de productos de proximidad. El cerdo es de Ca la Masa, una pequeña fábrica de Bagà que se dedica a elaborar embutidos tradicionales desde el año 1870; el cordero y la ternera son de la cooperativa Ramaders de Muntanya del Berguedà; el yogur es de Delícies del Berguedà, un proyecto social que da oportunidades a personas en situación de vulnerabilidad, y, para poner un último ejemplo, el mató es de la quesería Tiraval, una empresa familiar que se dedica a elaborar quesos en Terradelles.
Esteve y Neus Ruiz, su mujer, llevan trece años al frente del hostal-restaurante que forma parte del Santuario de Paller. A pesar de que Neus ya trabajaba allí –y era y sigue siendo la cocinera–, fue entonces cuando decidieron tirarse a la piscina y liderar este proyecto.
“Hemos encontrado nuestro espacio vital. Es un lugar muy tranquilo. Después del ajetreo de clientes y huéspedes, cuando llega la noche, puedes disfrutar del silencio y de la paz que ofrece la naturaleza”, nos dice Esteve, mientras le hacemos honores a los últimos sorbos de ratafía.
El Santuario de Paller y su restaurante tienen suficiente atractivo por sí mismos para hacer una visita muy agradable desde el punto de vista cultural y muy gratificante si nos centramos en la cocina. Aprovechando todas estas virtudes, sin embargo, mucha gente también se hospeda mientras disfruta de rutas a pie por estos parajes naturales. Destaca la ruta de Cavalls del Vent, que comienza en el santuario y transcurre por siete refugios de montaña. La otra ruta destacable se inicia en el mismo punto y termina en Sant Marc de Brocà, una de las montañas incluidas en el reto de los 100 Cims.
El Santuario de Paller y su restaurante son naturaleza, historia, cultura, gastronomía, salud y deporte. Pero, sobre todo, son un lugar de acogida, regentado por una familia que te da de comer y que, cuando te acercas, te hace saber que la paz y la tranquilidad formarán parte de tu estancia.