Ni un día en casa

Del trinchado al tocino thai: contrastes con sello propio

El restaurante Binomi de Sant Just Desvern se ha hecho un nombre a base de constancia, ilusión y platos que hablan por sí mismos

Restaurante Binomi

  • Dirección: Plaza Parador, 3. Sant Just Desvern
  • Carta: Innovadora y clásica a la vez
  • Obligado: Tocino thai con sésamo, cebolleta y arroz blanco
  • Vino: Carta corta
  • Servicio: Muy eficiente
  • Local: Pequeño, con encanto y terraza
  • Precio pagado por persona: 20 €

Rosa y Jordi se entienden con una sola mirada. Mientras él dirige la sala, ella gobierna los fogones. Pero, a pesar de ocupar espacios distintos, nunca se pierden de vista. Son una máquina perfectamente engordada, un tándem que hace que su restaurante, el Binomio de Sant Just, funcione como un reloj.

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Hace veinticinco años que son pareja, pero sólo llevan un año y medio trabajando codo con codo. "Teníamos ganas de dejar de trabajar para los demás y empezar a trabajar para nosotros. Llevamos veinte años en la hostelería y ahora era el momento", explica Jordi. Decidieron tomar un local bajo su casa para empezar el sueño de su vida. Reconocen que Sant Just no es una plaza fácil, pero se ha hecho un nombre gracias al boca a boca. "Si lo haces bien, la gente habla. Aquí, de momento, tenemos muy buena fama y llenamos", apunta él.

El éxito, aseguran, es la comida. "Hemos aportado un aire fresco al pueblo", dice Rosa, que añade: "Tenemos dos líneas. El menú del día, en el que hacemos cosas más divertidas, jugamos con ideas y nos arriesgamos más. Y la carta, en la que ofrecemos platos más pretenciosos, más elaborados y también más caros, porque la zona nos lo reclama".

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Nos dejamos seducir por la fórmula del mediodía y por esa mezcla de contrastes que define su cocina. Primero, probamos los tallarines con avellana, ajo escalivado y limón; la crema de apio y rábano con repollo y crostones; y un trinchado con butifarra negra y tostaditas que tiene poco que envidiar a los originarios de la Cerdanya. Todo delicioso. Antes de afrontar los segundos, recordemos una frase de Rosa: "Nos gusta hacer pequeños homenajes a la cocina asiática, especialmente a la coreana". Lo comprobamos enseguida con el tocino thai con sésamo, cebolleta y arroz blanco; el pollo asado con limón envinagrado, aceitunas y cuscús; y los garbanzos estofados con espinacas, tomate, ajo y huevo duro. Una nueva demostración de que la tradición y el juego pueden convivir en un mismo plato. Los postres, todos hechos por Rosa, cierran la comida con acierto: flan de queso y apple crumble. Dulzura y equilibrio para poner el punto final gastronómico.

Quizás un trinomio

El local es pequeño, pero está muy bien aprovechado y se complementa con una amplia y cómoda terraza. "En verano es un éxito; en invierno, sobre todo por las noches, cuesta un poco más llenarla", nos confiesan. El nombre le tuvieron claro desde el primer momento. "Binomi, porque es cosa de dos, de dos personas que reman juntas. Aunque el nombre enfadó a alguien", explican riendo. Sira, su hija de once años, defendió durante meses que el restaurante debía llamarse Trinomi. Y, en el fondo, quizás no iba desencaminada.

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Porque el Binomi es mucho más que un proyecto gastronómico: es la suma de una pareja que ha decidido apostar por un sueño compartido, de una familia que crece en torno a una cocina y una sala, y de una manera de entender el trabajo realizado con cariño. Es la decisión valiente de dejar la comodidad para apostar por un proyecto propio. Es el riesgo, la ilusión y esa mirada que no necesita palabras para entenderse. Rosa, Jordi y Sira forman un equipo que se está haciendo un hueco en Sant Just a base de constancia, ilusión y platos que hablan por sí mismos. Si siguen remando como hasta ahora, este binomio, o trinomio, tiene cuerda para muchos años.