Campamentos, esplais y ocio educativo: la lucha continúa
BarcelonaLlevaba unos años cociéndose y, finalmente, la Generalitat ha aprobado la Estrategia de Reconocimiento del Ocio Educativo de Base Asociativa, Voluntaria y Comunitaria. En los tiempos líquidos y de fragilidad asociativa que vivimos, contar con un nuevo marco largamente reclamado por los agrupamientos escoltas y esplais es, sin duda, un avance en la buena dirección.He pensado en el añorado Carles Capdevila, justamente cuando hace nueve años que murió, cosas poéticas de la vida… Su mítico artículo "Entusiasmo sospechoso" retrata con humor quién hay detrás de este ocio: “Unos seres extraños de entre 18 y 25 años que se hacen llamar monitores de tiempo libre, o jefes de agrupamientos. Los reconoceréis porque pringan todas las tardes de sábado en los locales montando gincanas, pierden los fines de semana haciendo excursiones y malgastan quince días de julio yendo de campamentos. No son ninguna secta y su voluntad es totalmente constructiva (ay, uy, ¡qué concepto más pasado de moda!). Son toda una anomalía en los ambientes derrotistas y las sociedades decadentes. Alguien debería detenerlos antes de que se les ocurra cambiar el mundo de verdad”.
Pienso que Carles, firme defensor de decir las cosas bonitas, habría aplaudido este reconocimiento de la tarea ingente, voluntaria y de base comunitaria que realizan las más de 700 entidades del asociacionismo educativo de larga tradición en Cataluña. A la vez, como buen periodista, creo que les habría preguntado qué piensan. Sabemos la respuesta por su nota conjunta: "Lo celebramos con recelo porque se ha perdido una oportunidad histórica para apoyar nuestra tarea". Hablan de buena noticia y destacan mejoras directas como la agilización de trámites, el espacio de interlocución o las medidas para proteger los terrenos de acampada. Y señalan la inconcreción de demandas históricas como los locales o el uso del espacio público.En cualquier caso, toca seguir trabajando para asegurar una buena implementación de la Estrategia, que también incluye acciones que pueden tener impactos importantes en la reducción de los costes de transporte con una futura T-lleure o en el soporte administrativo con un centro de recursos. Es de justicia felicitar el empuje de todas y cada una de las entidades de asociacionismo educativo que lo han hecho posible.
Universalizar el derecho al ocio educativo
Para seguir avanzando hacia la universalización del ocio, en su sentido más amplio y para todos los niños y adolescentes, esta no puede ser la única estrategia. El año pasado lo han reclamado tanto el Parlament de Catalunya como el Síndic de Greuges. El ocio educativo es un derecho reconocido en las leyes catalanas que es clave para la equidad, pero que aún no está garantizado: ¿cuántas décadas harán falta para universalizarlo?En este sentido, el Parlamento instó al Gobierno a desplegar una estrategia priorizando las familias con mayor vulnerabilidad y los niños con discapacidad. Exigía un calendario y una partida específica en los presupuestos para garantizar que las actividades de ocio sean accesibles durante todo el curso y las vacaciones.
Para que estas oportunidades educativas fuera de la escuela con equidad, inclusión y no segregación lleguen a todos es vital contar con toda la diversidad de actores. Sabemos que hay implicados una amalgama de agentes públicos, asociativos, sociales y privados con vocación de servicio: casas y centros de ocio juvenil, proyectos comunitarios o ateneos y entidades que realizan actividades extraescolares o de verano de todo tipo. Cada uno tiene sus diferentes lógicas asociativas, de tercer sector (bienvenida la nueva ley recientemente aprobada) o también de actividad económica de las pequeñas y medianas empresas. Todos son imprescindibles y corresponsables para reducir las desigualdades en este terreno tan atomizado y falto de políticas públicas robustas.Así, y con liderazgo público, podremos avanzar juntos hacia la universalización del ocio educativo, que no es ni un lujo ni un simple entretenimiento. Es una fuente de aprendizajes vitales y de bienestar emocional y comunitario y un antídoto contra la soledad no deseada y el ocio sedentario y de consumo.Y dos tardes de extraescolares durante el curso y dos semanas de actividades de ocio en verano debe ser el mínimo.Bienvenido el reconocimiento de campamentos y esparcimientos y seguimos luchando por universalizar el derecho al ocio educativo.