Recuerdos de mi escuela

Isidre Esteve: “Faltar a la escuela era una posibilidad que no existía”

El piloto leridano se educó en la escuela pública de su Oliana natal, donde le inculcaron un gran respeto por la figura del maestro

Isidre Esteve, con 12 años, durante una salida de la escuela al Parque Nacional Sant Maurici Aigües Tortes.
30/07/2026 - 18:01 h.
3 min

OlianaMuchos conocen la increíble historia de superación del piloto leridano Isidre Esteve que, tras quedarse parapléjico por un accidente de moto en el año 2007, se reconvirtió en un competidor asiduo de rally raid para automóviles, sobre todo en el Dakar. Pero pocos saben que la infancia en su Oliana natal (en la comarca del Alt Urgell) fue capital para forjar una personalidad basada en el esfuerzo y el respeto hacia los maestros y los padres.

Isidre Esteve se crió en un entorno auténticamente rural. Era el pequeño de cinco hermanos y vivían todos en una masía de las afueras, rodeada de fincas cultivadas y una vaquería. Para ir a la escuela, acostumbraba a coger el mismo autobús que recogía a otros niños de los pueblos de los alrededores, como Ogern y Bassella. Hasta que, finalmente, lo pudo hacer en moto.

Con siete años, ya tenía la costumbre de coger la mobilette de su padre o una moto de su hermano para dar vueltas por los caminos de los alrededores de casa, hasta que a los doce le compraron una Puch MiniCross para que la usara con los amigos. Entre la chavalada de aquellos tiempos, esta era una afición muy habitual que, a pesar de todo, no hizo que se perdiera una sola clase. “La escuela era un lugar al que no se podía faltar”, recuerda. Hacer pellas era una posibilidad que no existía. “Faltar era una opción que no nos planteábamos”, argumenta.

Esteve reconoce que en su infancia había unas figuras cumbre a las cuales nunca se les discutía la autoridad. Estas eran los padres, el médico, el cura y el maestro. Y él obedeció este principio con el cuidado propio de una época.

De la escuela Sant Jordi de Oliana tuvo recuerdos de todo tipo, tanto en el patio jugando al pozo o al flèndit con las canicas o a poner a prueba su físico en el caballo fuerte, o dentro de las aulas, con profesores como Jaume Mosella, que le enseñaba francés. “Era el típico perfil de profesor-amigo que nos hizo amar aquella lengua”, recuerda Esteve. Casualidades de la vida, el aprendizaje en la escuela del francés, lengua que todavía domina, le fue de mucha utilidad cuando ya de piloto profesional se pudo comunicar fluidamente con los miembros del equipo del KTM, con el cual compitió durante casi una década.

Isidre Esteve durante una entrevista con el ARA en una imagen de archivo.

Formación profesional

Tampoco fue todo buenos recuerdos. Isidre Esteve es de una generación que todavía sufrió docentes que se tomaban la fuerza física como medida correctora. “Tenía un profesor que se llamaba Fernando –recuerda–, le faltaba un brazo, pero, ostras, el otro que le quedaba lo tenía bastante libre…”

A pesar de reconocer que no era uno de los mejores estudiantes de su promoción, consiguió sacarse el graduado escolar con un 7,5 de media. Esta nota le habría abierto todas las puertas para continuar los estudios superiores en cualquier centro educativo, pero la modesta economía de su familia no se podía permitir el lujo de enviarlo a municipios como Ponts, Balaguer o la Seu d’Urgell. Optaron por la oportunidad (más barata) que les había ofrecido la reciente apertura en Oliana de una escuela de formación profesional donde impartían un grado de matricería. Eran tiempos en que la empresa local de electrodomésticos Taurus estaba en auge y necesitaba expertos en fresas y tornos. “Aunque no tenía vocación, aprendí mucho y me entusiasmó”, asegura.

Educarse completamente en el mundo rural fue una circunstancia debida a la situación económica familiar, pero también un regalo que recuerda con agradecimiento. Eran tiempos en los que existía la libertad de jugar con los amigos por las calles del pueblo o rodar con la moto por caminos y atajos. “Las cosas han cambiado mucho y demasiado rápido”, concluye con nostalgia.

Isidre Esteve se estrenó compitiendo como piloto en el Enduro del Segre en Oliana. Tenía 17 años y fue cuando su vida empezó a dar un giro radical que lo convirtió en multicampeón. Pero esta historia, mucho más conocida, ya es otra.

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