Maria Mitjans Serveto: "Es más difícil decidir no ser madre"
Escritora, asesora legal y experta de la Comisión Europea en protección de datos, madre de Idun de 4 años y embarazada de ocho meses. Viven en la ciudad belga de Amberes. Publica 'El momento perfecto' (Bromera) premio Valencia Nova de Narrativa 2025. Una excelente novela sobre el trasiego emocional de una mujer de 35 años que desea ser madre de forma cada vez más obsesiva e inquietante.
BarcelonaViví en Bruselas tres años. Después, a raíz de la pandemia, me mudé a Amberes. En Bruselas sigo yendo a trabajar, pero es una ciudad extraña donde nunca llegué a sentirme del todo bien. A mí me gustan las ciudades a las que puedes ir en bici a todas partes y con un ambiente familiar. Bruselas tiene el añadido de que mucha gente está de paso y eso dificulta crear vínculos.
En El momento perfecto describes muy bien el proceso angustioso de decidir ser madre.
— No es una novela de autoficción, pero sí de autoobsesión. Cuando la escribí, yo, como Hel, la protagonista, estaba intentando sacar el entramado de si quería o no ser madre y empecé a observar a mi alrededor, las amigas, a leer novelas sobre maternidad.
¿Y qué mandó más al final, la cabeza o el corazón?
— Al final la acabé tomando desde una vertiente mucho más emocional. Sin embargo, sí me acabé sintiendo algo estafada y creo que esto se refleja en la novela. Estos elementos racionales u objetivos condicionan la decisión. Cada uno tendrá los suyos, pero, en general, consisten en tener cierta base, sea un trabajo estable o flexible, una pareja, sentir que tienes un lugar físico donde crear esta familia, una red de amigos o familia, recursos económicos. Todos estos elementos hacen que la decisión se vaya posponiendo. Ir posponiéndola aumenta la sensación de descontrol, de incertidumbre, de no saber si cuando lo decidas será posible. ¿Tiene sentido ir aplazando eternamente?
¿Cómo has encontrado una respuesta?
— No la encontré. Pero, curiosamente, uno de los factores clave lo desató la pandemia. El teletrabajo nos permitió visualizar un escenario de conciliación familiar mucho más amable. No tener que ir cada día a la oficina facilita muchísimo la gestión diaria y además, como mujer, me ha permitido tener la sensación de no haber tenido que renunciar ni al trabajo ni a la presencia que necesitan los hijos. La maternidad coloca el trabajo en un segundo plano, al menos al principio, pero para mí era importante no tener que renunciar a ello.
¿Es más fácil decidir al segundo hijo?
— Seguramente sí. La decisión grande ya la has tomado, sabes adónde vas y no tienes la sensación de que tu vida e identidad darán un giro de 180 grados. La segunda decisión vino de forma menos meditada. ¡No he tenido que hacer una novela! En la decisión del segundo embarazo juegan un importante peso elementos como el de dar un hermano o hermana al primer hijo o hija, que no se lleven mucho tiempo o que te veas con la capacidad de gestionar un segundo.
La decisión de no ser madre puede ser más difícil de tomar que serlo.
— Sí, creo que la decisión del “no” es más difícil de sostener. Primero porque parece que no pueda ser un no definitivo y es un debate que puede alargarse mucho y que cuesta acabar de cerrar. Esto puede generar una angustia profunda. Muchas veces no es un no rotundo, sino que surge de distintas circunstancias que te han ido llevando hacia una esquina u otra.
Y decidir no ser madre genera un luto.
— Se habla mucho del cambio de identidad cuando eres madre, pero decidir no serlo supone también un cambio de identidad. Al fin y al cabo, estás transitando hacia una etapa de tu yo adulto y se añade ese duelo de la vida que quizás esperabas tener.
Explícame qué supone ser madre en el extranjero.
— Criar en el extranjero, sobre todo en las primeras etapas, te da mayor libertad o margen para encontrar tu rol. Lo haces más a tu modo. En Bélgica puedo ser una madre presente, pero también sentirme realizada a nivel profesional y personal. Ahora estoy descubriendo otros aspectos que me enriquecen como por ejemplo que el hecho de criar a una hija en otro contexto cultural e idiomático te hace estar en un aprendizaje constante y te acerca más al país en el que vives. Evidentemente, no todo son ventajas, pero intento verle lo positivo.
Cuéntame una desventaja.
— El idioma siempre puede hacerte sentir algo más vulnerable, pero la experiencia en la atención ha sido muy buena.
Y sobre el cambio de identidad que decías. ¿Qué resulta más dulce?
— Salir de ti misma. Dejar de ser centro es liberador. Se habla mucho de la soledad de la maternidad, pero también es una etapa donde de repente conoces a un montón de gente nueva, te mueves en escenarios nuevos.