La presión silenciosa de las familias en verano
BarcelonaCuando llega el verano parece que todos tenemos que hacer algo extraordinario. Las redes se llenan de playas paradisíacas, viajes en familia, actividades, experiencias únicas y calendarios tan llenos que incluso necesitan descanso.
Y sin darnos cuenta, muchas familias empiezan a sentir una presión silenciosa. La sensación de que, si no podemos ofrecer determinadas experiencias a nuestras criaturas, les estamos privando de un verano valioso.¿Pero y si estamos confundiendo entretenimiento con bienestar?Imaginemos que dentro del cerebro vive una pequeña mensajera. Se llama Oxitocina. No lleva maletas, no reserva hoteles ni compra billetes de avión. Su trabajo es otro: crear vínculo, confianza, empatía y amor.Ella aparece cuando nos abrazamos, cuando reímos juntos, cuando nos sentimos aceptados o cuando alguien nos mira y ve un montón de posibilidades dentro de nosotros. La señora Oxitocina es una de las grandes responsables de que nos sintamos conectados con los demás.Y la buena noticia es que no necesita grandes presupuestos. No sabe si estamos en una playa del Caribe, en un pueblo o en la terraza de casa. No entiende de dinero ni de destinos, solo de relaciones. De hecho, hay familias que gastan mucho y conectan poco. Y hay familias que gastan poco y crean recuerdos que duran toda la vida.
A veces olvidamos que un cerebro también necesita descanso. Durante el curso vivimos acelerados: horarios, pantallas, extraescolares, deberes, prisas. Y cuando llega el verano, en lugar de bajar el ritmo, a veces cambiamos unas actividades por otras, como si nos aterrara estar parados. Pero nuestro cerebro no está diseñado para vivir permanentemente ocupado. Necesita espacios vacíos, ratos sin objetivos y, de vez en cuando, ¡aburrimiento! Sí, aquella emoción tan necesaria porque cuando un niño dice "me aburro" está abriendo la puerta a la creatividad, a la imaginación y a la autonomía. Es aquel momento en que el cerebro deja de consumir estímulos y empieza a crearlos.Quizás una tarde sin planes está haciendo más trabajo educativo que tres actividades organizadas. Y una partida de cartas, una guerra de agua improvisada en la terraza o preparar la cena juntos está entrenando competencias que no aparecerán en ninguna fotografía paradisíaca, pero que ayudarán a construir autoestima, vínculo y seguridad emocional.
El viaje más importante
También es importante recordar que la dignidad de una familia no se mide por lo que puede pagar. Ningún niño/a debería sentir que su familia es menos valiosa porque este verano no hay cruceros, hoteles o viajes. Lo que necesitan es ver adultos que no vivan avergonzados de lo que no tienen porque su hogar es suficiente, su familia es suficiente y ellos o ellas son suficientes.
Y como los niños aprenden más de lo que observan que de lo que les decimos, si nosotros vivimos comparándonos constantemente, ellos y ellas también lo harán. Y si nosotros vivimos agradeciendo, aprenderán gratitud. Y si nosotros transmitimos que la felicidad siempre está fuera, allí irán a buscarla.No hay viaje más importante que crecer sintiendo que, allí donde estamos, con la gente que amamos, en realidad, ya tenemos bastante para disfrutar de la vida.