Energía

Carlota Pi: "No tenemos una deuda desmesurada, ni de lejos"

Cofundadora y presidenta ejecutiva de Holaluz

Carlota Pi, consejera delegada de la comercializadora eléctrica Holaluz.
30/07/2026 - 07:01 h.
5 min

BarcelonaLa cofundadora y presidenta ejecutiva de Holaluz, Carlota Pi, recibe a ARA pocas horas después de que la empresa haya presentado las alegaciones contra el expediente del Ministerio de Transición Ecológica que abre la puerta a la inhabilitación de la empresa como comercializadora. A primera hora de la mañana siguiente, en las oficinas de la empresa, Pi defiende que el modelo de negocio de Holaluz es "mil por mil viable" y que, lo que necesita, es "escala". No puede confirmar ni desmentir que un supuesto impago a grandes eléctricas sea el motivo de la posible inhabilitación. Defiende, sin embargo, que la deuda de la compañía "no es desmesurada, ni mucho menos".

¿Cómo se han levantado esta mañana?

— Muy bien, pero no es ninguna sorpresa. Desde el primer día, decimos que es un procedimiento administrativo puntual. No queríamos agotar los plazos para presentar alegaciones, pero nos hemos tomado un poco de tiempo para que fueran contundentes e inapelables. O sea, hoy diría que estamos muy bien, pero igual que ayer.

Ahora ustedes ya han hecho los deberes y la pelota está en el tejado del Ministerio, ¿verdad?

— Puede tardar un máximo de tres meses en decidir, aunque esperamos que se cierre cuanto antes. Hemos estado en contacto con el Ministerio de Transición Energética y con el de Industria desde el principio: ellos están muy tranquilos igual que nosotros, porque tenemos la seguridad de que esto se cerrará favorablemente.

El modelo de negocio de Holaluz exactamente cuál es, más allá del eslogan de la revolución de los tejados?

— A nuestros competidores les gusta mucho decir que somos una comercializadora, porque así nos reducen, pero no: actuamos como tal porque necesitamos tener este estatus legal para ofrecer electricidad verde y barata a nuestros clientes. Holaluz es una compañía de tecnología: en concreto desarrollamos tecnología para la transición energética.

— Hemos invertido 15 años y 80 millones de euros en conectar productores independientes de electricidad verde —saltos de agua, parques eólicos, solares, plantas de biomasa, etcétera— con los consumidores. Desde 2020 también ayudamos a las familias a convertirse en un nuevo productor para el sistema vía la revolución de los tejados. No es autoconsumo, esto lo hace todo el mundo, nosotros hacemos generación distribuida: convertimos cada tejado en una nueva central de producción que no solo da servicio a la familia que vive allí, sino que nutre el sistema. En formato legal, se llaman comunidades energéticas.

¿Este modelo de negocio es viable?

— Es viable, mil por mil. Ahora bien, para funcionar, necesita escala. Con las 12.000 instalaciones que tenemos ahora solo podemos abastecer un 10% del total de nuestra cartera. Por lo tanto, tenemos que hacer crecer mucho el número de comunidades energéticas. Hace falta inversión. Todas las situaciones difíciles que hemos tenido —especialmente el año 2024, cuando sufrimos de verdad—, es porque teníamos un balance con un montón de accionistas que no nos permitía escalar el modelo de negocio. Lo solucionamos cuando incorporamos el año pasado un accionista nuevo, Icosium, un industrial de largo plazo.

¿Podemos poner números a este modelo de negocio? ¿Holaluz ha llegado a tener beneficios?

— Hemos tenido beneficios muchos años, pero los números no me los sé de memoria. Todos estos números están publicados, las auditorías son públicas. Somos una compañía cotizada en el BME Growth desde 2019.

Me refería a antes. De todas maneras, desde 2019 Holaluz ha estado en números rojos.

— La parte de gestión de la energía en la plataforma tecnológica, que es nuestro core, ha dado beneficios durante muchísimos años. Por otra parte, la parte de ejecución y creación de infraestructura, que es la de solar, es donde hemos tenido dificultades. Pero en la gestión de la energía hemos ganado dinero. De hecho, los números que presentamos a cierre del 2025, en la segunda mitad tenemos números positivos en la gestión de energía.

¿Y los beneficios de un lado compensan las pérdidas del otro?

— Yo soy ingeniera, no la directora financiera. Depende de cómo lo mires. Si lo miras desde el beneficio neto, hay una parte de la solar que se considera inversión porque son activos para hacer la producción distribuida. Es verdad que en el resultado neto después de impuestos no ganamos dinero todavía, pero ya lo haremos. Lo que nos falta es escala.

Holaluz ha pasado por un proceso de reestructuración de la deuda y por un Expediente de Regulación de Empleo (ERO).

— No tenemos una deuda desmesurada, ni mucho menos. Facturamos 200 millones de euros al año y tenemos 20 millones de deuda, los otros 20 millones son instrumentos de financiación del circulante y pólizas de crédito. Por lo tanto, la deuda equivale al 10% de la facturación. Tuvimos que reestructurarla porque no podíamos cumplir con el calendario de pagos a raíz de la crisis en 2024.

¿Por qué el año 2024 fue tan malo?

— En 2022 teníamos muchísima demanda, mucha más de la que podíamos servir. Era brutal. No encontrábamos instaladores y decidimos invertir en crear nuestra propia capacidad para hacer las instalaciones. Llegamos a poder materializar unas 700 instalaciones al mes, que son las que hicimos en marzo de 2022, un mes después del inicio de la guerra de Ucrania. Pero en 2023 subieron los tipos de interés y las ventas bajaron de golpe. Estuvimos aguantando un tiempo, pensando que la demanda se recuperaría, hasta que vimos que teníamos que ajustar la dimensión que teníamos. Es lo más difícil que he tenido que hacer profesionalmente, porque en Holaluz somos una familia.

Parece que el expediente del Ministerio está vinculado a impagos a las grandes eléctricas.

— El contenido todavía tiene carácter reservado, porque se tiene que resolver desde la administración. Pero cuando lo tengamos cerrado explicaremos todo lo que ha pasado y se verá claramente que no tiene nada que ver con la situación patrimonial ni con la compañía, sino con el modelo de negocio: la confrontación entre lo viejo, que controla a la gente desde la escasez y desde la energía cara, y lo que nosotros estamos ejecutando, que es abundancia, energía barata y, por lo tanto, libertad para las personas. Intentan quitarse de en medio a un competidor que lleva 15 años con una propuesta de valor honesta y diferencial.

¿Cuándo creen que podrán llegar a beneficios?

— Somos una compañía que proponemos un cambio de modelo y, por tanto, se nos valora a largo plazo. Si alguien pretende valorarnos como si nosotros fuéramos una eléctrica integrada del Ibex-35, se equivoca. A nosotros se nos mide a largo plazo, por eso tenemos un accionista industrial a largo plazo.

¿Hacen falta cambios en la regulación del sistema energético para que el modelo de Holaluz salga adelante?

— La liberalización en España comenzó hace 30 años. Nosotros, con el 1% de cuota de mercado, que es muy poco, somos quienes más miedo dan a este establishment. Si realmente quieres que tu país sea competitivo y genere bienestar, tienes que desbloquear el sector de la energía.

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