El consultorio

Cómo estudiar durante el verano las asignaturas suspendidas

En verano es posible encontrar el equilibrio entre el merecido descanso y desconexión y la necesidad de repasar o ponerse al día con las asignaturas suspendidas

Un niño estudia con ayuda de una profesora
25/07/2026 - 07:01 h.
3 min

BarcelonaNo hay duda de que el verano es una época de descanso y desconexión. El calor no ayuda a trabajar, y estudiar mientras los amigos están en la piscina es un reto más que complicado, y más cuando no hay recuperaciones en septiembre. Pero si en los boletines de notas hay materias suspendidas (no aprobadas) y se quiere empezar el curso mejor de lo que se ha terminado, muchas familias se plantean combinar el descanso y la desconexión necesarios con esta “puesta al día”. ¿Cuántas horas hay que dedicarle cada día? ¿Profesor particular o dejamos que se dedique libremente? ¿Hay que renunciar a otras actividades más veraniegas? Hablamos con los responsables de L’Acadèmia, un centro de estudios de Mollerussa que acompaña a alumnado todo el año pero que en verano también tiene las puertas abiertas para todas aquellas familias que se encuentran en situaciones similares.

¿Cómo organizamos el verano si a nuestro hijo o hija le han quedado asignaturas suspendidas?

Desde L’Acadèmia recomiendan plantearlo “como siempre”. Por lo tanto, son partidarias de mantener campamentos de verano, colonias o actividades pensadas en esta época pero incluir, también, una rutina de repaso. “Si la escuela o el instituto da trabajo para entregar después del verano, hay que hacerlo, pero también se ha de dejar tiempo para desconectar”, aseguran. 

“Si hay asignaturas suspendidas no debería ser ninguna gran sorpresa para los padres, porque ya se debería saber”, considera Eulàlia R. Sanfeliu, una de las fundadoras. “Cuando hay varias materias pendientes, a menudo hay detrás dificultades que van más allá de un tropiezo puntual, ya sea una falta de hábitos de estudio, de esfuerzo sostenido u otros factores", añade. Como no hay exámenes en septiembre, es una tarea que se complica. “Los adolescentes solo ven los efectos a corto plazo, y sin una fecha de examen puesta será muy difícil hincar los codos si no ponen colaboración”, advierte. 

¿Cómo se combinan el estudio y el verano? 

La desconexión y la puesta al día se pueden combinar perfectamente. Desde este centro creen que hay que "romper" el estudio unas semanas cuando ha acabado el curso y volver a conectar poco a poco antes de empezar. "En verano hay tiempo para asimilar conceptos que el ritmo rápido del curso no nos ha dejado", dice la profesora. Por su experiencia, este periodo de vacaciones da la oportunidad "de asentar conocimientos y empezar el curso más tranquilo". Tienen claro, sin embargo, que hay que no abusar de ello porque "los jóvenes y adolescentes, como todo el mundo, necesitan vacaciones".

¿En casa con profesor particular o en una academia?

En su caso, acompañan a muchos alumnos de familias que trabajan que “delegan” esta tarea de estar encima de los hijos para hacerles hacer el trabajo y ganan “tranquilidad”, pero defienden que con voluntad se puede hacer en casa, perfectamente.

¿Cuándo y cuánto tiempo?

El secreto para que este repaso funcione es ser mínimamente constante estas semanas de verano y por eso, desde la Academia recomiendan dedicarle un rato cada día. Si puede ser, que sea por la mañana, pero a partir de las 10 horas, cuando aún no molesta el calor, pero les dejas dormir un poco, que también es importante. Una hora al día es suficiente siempre que ellos también le dediquen un rato más en casa para hacer trabajo. Desde La Academia recomiendan también hacer semanas cortas o fines de semana largos, es decir, de lunes a jueves. “Si exigimos más de la cuenta al alumnado, empiezan el curso cansados y son perfiles que justamente necesitan empezar el curso con las pilas cargadas”, dice Sanfeliu.

¿Y si no hay asignaturas suspendidas?

Si no se han suspendido materias, el repaso es más prescindible, pero tampoco hace daño. “Mantener una cierta rutina no es nunca malo”, dicen desde L’Acadèmia, que han visto cómo los últimos años han ido ampliando las semanas de actividad. Si años atrás las familias no se ponían en contacto hasta agosto, para ponerse con ganas las últimas semanas de verano, ahora ya van poco después de recibir las notas, y así, la rutina son los dos meses de verano.

Y no todos ni siempre es por tener suspensos. Hay quien necesita repasar para repetir la selectividad, quien tiene que entrar a la universidad y no ha cursado las materias necesarias para hacerlo con garantías. También se encuentran quien quiere, o sus padres quieren, mejorar el nivel que les ofrece el sistema educativo o también quien prefiere anticiparse a los problemas futuros: "Cada vez nos llegan más alumnos que han acabado la ESO y quieren preparar el salto al bachillerato para evitar una hostia el primer trimestre”.

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