Cine

“El 17-A no iba solo de atrapar a unos terroristas, había una guerra comunicativa en juego”

El ‘thriller’ ‘Cronos’, con Enric Auquer, Mónica López y Sandra Gómez, revive los atentados de 2017 en Barcelona y Cambrils

04/09/2026 - 00:51 h.

BarcelonaDieciséis muertos y más de un centenar de heridos hacen de los ataques del 17 de agosto de 2017 en Barcelona y Cambrils la matanza terrorista más sangrienta de las últimas décadas. Un trauma en la memoria colectiva del país que, según el guionista Alberto Marini (Turín, 1973), barcelonés de adopción, se olvidó demasiado rápidamente: “El memorial de los atentados está en el suelo de la Rambla, mucha gente ni lo sabe. Enseguida se reabrieron las tiendas, se jugó el partido del Barça y se quiso pasar página. Posiblemente no se quería hurgar más en la herida, pero para curar una herida hay que raspar la carne y limpiarla, no olvidarse de ella y punto”. Marini firma el guion de Cronos, el thriller sobre el 17-A que se estrena este viernes en versión original catalana y que revive aquellos días de angustia y confusión a través del trabajo de los Mossos d'Esquadra para controlar la situación inicial y detener a los culpables del atentado.

La decisión de abordar los hechos únicamente desde la perspectiva policial fue de Marini y los investigadores del caso que le asesoraron, Nacho Carretero y Arturo Lezcano González, pero también la asume plenamente el director del film, Fernando González Molina (Pamplona, 1975). “Con otro planteamiento yo no habría formado parte del proyecto, porque no habría funcionado –asegura el director de éxitos de taquilla como Palmeras en la nieve y El guardián invisible–. No encuentro sentido a poner el foco en el horror de las víctimas, que ya está en el relato de los hechos. Y tampoco tiene sentido explicar la historia de los terroristas, con todos los interrogantes que todavía hay sobre la mesa. Nosotros nos basamos en una arquitectura de hechos reales y una investigación muy potente: era la manera de huir del morbo fácil”. Marini apunta que el film quiere ir más allá de la crónica de una caza al terrorista y “plantear los dilemas y conflictos que los atentados generaron en la sociedad”.

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Los hilos narrativos que estira Cronos para narrar la secuencia de los hechos del 17-A son tres, cada uno con un personaje de referencia: el jefe de los Mossos (Enric Auquer) que organiza el operativo policial en la Rambla durante los minutos posteriores al atentado; la jefa de comunicación del cuerpo (Diana Gómez), que coordina las informaciones que se hacen públicas, un personaje muy inspirado en Patrícia Plaja, y la mossa d’esquadra de Ripoll (Mónica López) que descubre con horror que los autores de los atentados son chavales que conocía y quería. “Está inspirado en una policía, pero sobre todo en una asistenta social que siguió trabajando en Ripoll, Núria Perpinyà, y nos ayudó mucho a entender cómo te estalla la cabeza cuando te dicen que unos niños que llevas al casal y que han nacido allí y hablan catalán son terroristas”, explica López, que a través de su papel ilustra la fractura en la convivencia que el 17-A se abrió en la capital del Ripollès. Lo apunta también Auquer: "El país quedó muy tocado después de los atentados, de donde sale la extrema derecha catalana nacionalista que tenemos ahora. La película intenta abrir un espacio de reflexión sobre esto".

El actor reconoce que no le resultó fácil ponerse en la piel de un policía. “No había manera, no sabía cómo ponerme –admite–. Diría que estoy más cerca del narco de Quien a hierro mata que de este mosso, y me costó mucho encontrar la voz de autoridad y sentirme legitimado”. Le ayudó mucho conocer al inspector de los mossos en quien se inspira parcialmente el personaje, Jordi Rodón. “Es la persona que montó el centro de mando y el hospital de campaña, y puso orden al caos de la zona cero. Un superpoli, digamos, con un sistema nervioso preparado para dominar una situación como aquella. Para él y para todos los mossos, aquellos días fueron los más importantes de sus vidas profesionales”.

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Una reconstrucción emocional

En el retrato que Cronos hace de los Mossos, la emoción es muy protagonista. A lo largo del filme lloran los personajes de Auquer, López y Gómez, pero también llora el mosso de paisano que se cruza con Younes Abouyaaqoub, los que contemplan la masacre en la Rambla, el que mata a tiros a cuatro terroristas en Cambrils y los dos que liquidan a Abouyaaqoub en Subirats. “No fue una decisión consciente para humanizar o justificar a los Mossos, sino lo que descubrimos en la preparación de la película –explica González Molina–. De hecho, los testimonios de las personas con quienes hablamos eran mucho más emocionales y tuvimos que hacer un ejercicio de contención”. Marini añade que, por culpa de las convenciones de los thrillers, “estamos acostumbrados a los policías que disparan, guardan el arma y comprueban si el sospechoso ha muerto, pero la realidad no funciona así. Los dos mossos que dispararon a Younes estaban destrozados y perdidos, porque no sabían si habían disparado a un terrorista o a un inocente”.

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El propio Auquer admite que tenía recelos a abrazar la exaltación emocional del filme. “¿Qué haremos, una peli de mossos llorones?”, espetó un día a González Molina. “Yo me resistí a llorar, pero cuando hablé con Rodón él me explicó que cuando finalmente bajó por la Rambla y vio a los muertos y los móviles sonando se terminó de desmontar y lloró. Y mientras me lo explicaba, lloraba”. El actor defiende la decisión de la película de ofrecer una “visión de los Mossos más casera y mediterránea” y de alejarse “de aquella visión tan americana y de Hollywood”, y añade que, aunque él mismo partía de una visión “estigmatizada” de los Mossos, ha descubierto a muchas personas dentro del cuerpo que creen en “una policía democrática y en depurar responsabilidades, personas que ven desproporcionado desahuciar a personas de su casa”.

Para los que ya conocen las interioridades del caso –por ejemplo, gracias a la excelente serie documental 800 metros–, la trama más interesante de Cronos será quizás la que protagoniza Diana Gómez como jefa de comunicación de los Mossos, que escenifica la pugna entre la policía catalana y otras fuerzas de seguridad y organismos de gobierno para controlar la narrativa del 17-A. “Esta línea argumental no la buscamos, la encontramos –explica Marini–. Hablamos con Patrícia Plaja para saber qué había pasado en la sala de mando con Trapero y compañía, pero ella nos habló también de la batalla por el relato en la que se vio involucrada. El 17-A no se trataba solo de atrapar a unos terroristas, había una guerra comunicativa en juego. Y el personaje de Diana no solo tiene que lidiar con el gobierno central, sino también con la Generalitat, una triangulación muy interesante que nos servía para explicar el contexto social y político”.

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Tráiler de 'Cronos'