'Hamnet', la adaptación de la novela que haría llorar a Shakespeare
Jessie Buckley brilla como Agnes, la esposa de un William Shakespeare que escribe su obra primordial como catarsis de un dolor inefable
- Dirección y guión: Chloé Zhao, a partir de la novela de Maggie O'Farrell.
- 125 minutos. Reino Unido y Estados Unidos (2025).
- Con Jessie Buckley, Paul Mescal y Zac Wishart.
La adaptación del libro de Maggie O'Farrell arranca con la protagonista acurrucada en medio del bosque, contemplada desde un plano cenital que remarca cómo encaja de manera orgánica en la naturaleza, como un bebé en el vientre de la madre. La película de Chloé Zhao se desvía así del inicio de la novela para subrayar, sin embargo, su elemento singular: la centralidad y la identidad autónoma de la protagonista, Agnes, que hasta bien avanzada la narración no se convierte en la esposa de William Shakespeare. El filme marca desde el principio cómo Agnes responde a un modelo de feminidad heterodoxa, pero idealizada en los últimos años: la mujer que no se ajusta a las convenciones sociales ni intelectuales para conectar con unas formas de experiencia y conocimiento vinculadas con el entorno natural.
Zhao aparca, por tanto, el punto de vista de Hamnet, el hijo pequeño de la pareja protagonista que da nombre a la historia, cuya subjetividad no cobra protagonismo hasta la clave de vuelta dramática, todo un reto que la directora resuelve de forma más que convincente. La exitosa novela de O'Farrell sumerge al lector en el mundo de Agnes desde la sensorialidad. Zhao opta por una ambientación de un preciosismo sobrio que huye del agarre académico. Pero que, en comparación, resulta algo plana. Su decisión más interesante consiste en filmar frontalmente muchas escenas interiores, por lo que recuerdan el punto de vista de la audiencia teatral. Así, cuando la habitación del hijo queda vacía, se genera una continuidad con el escenario en el que el padre pone en escena Hamlet, y cobra sentido la idea de tráfico con la que se visualiza el traspaso del niño. Todo el tramo final, el de la representación teatral, cobra una ineludible fuerza catártica, gracias también al inmenso talento de Jessie Buckley, la actriz que mejor encarna el rol de mujer "normal" en el cine contemporáneo.