La película de terror romántico que ha fulminado todos los récords
'Obsesión', del joven director Curry Baker, ha desbancado todos los 'blockbusters' en el estreno en Estados Unidos
'Obsession'
- Dirección y guion: Curry Barker.109 minutos. Estados Unidos (2025).Con Michael Johnston, Inde Navarrette, Cooper Tomlinson y Megan Lawless.
Como un jugador del filial que marca el gol que da la Champions a su equipo. Así de inesperado ha sido el éxito de Obsession. Las buenas sensaciones que esta producción independiente del cineasta youtuber (que no es lo mismo que cineasta y youtuber) Curry Barker generó en los festivales de Toronto y Sitges (donde fue la vencedora moral con tres galardones, incluyendo el muy significativo premio del jurado joven) no han sido una burbuja cinéfila, sino el aviso de un tsunami. En el estreno en Estados Unidos, el film ha multiplicado pantallas semana tras semana y ha desbancado a todos los blockbusters que han tenido la mala fortuna de encontrárselo en el camino. Que esto no entraba ni en las previsiones más optimistas lo demuestra el hecho de que, según el plan estratégico de la distribuidora, el film habría pasado a estar disponible en streaming el 2 de junio, pero la recaudación desbordante ha sido un clamor que ha alargado su vida cinematográfica.
Pero, aunque parezca haber salido de la nada, Curry Barker ya hace unos años que persigue sustos y escalofríos en internet. Como otros talentos emergentes del género –los hermanos Philippou o Kane Parsons, autor de Backrooms–, el director se hizo un nombre con un canal de YouTube en el que ha colgado sketches y cortometrajes que oscilan entre la comedia y el horror (como The chair, donde podemos detectar el germen de ideas explotadas en Obsession: los personajes con cambios de humor mercuriales y afición por autolesionarse el cráneo), e incluso un primer largometraje, Milk & serial, hecho con 800 dólares. Con estos precedentes, es posible que los irrisorios tres cuartos de millón que ha costado oficialmente Obsession fueran para Barker una fuente de posibilidades infinitas. Quizás una de las claves es esta: la película no parece en ningún momento limitada por las estrecheces, sino que lo da todo, consciente de que con Michael Johnson e Inde Navarrette delante de la cámara tiene la mano ganadora. Ellos son los encargados de interpretar la escurridiza partitura de una antihistoría de amor, en la que un buen tipo compra un juguete que concede un deseo –una rama de salgueiro que hay que romper; la misma acción mágica que activaba Weapons, el éxito terrorífico del curso pasado– y pide que su amiga Nikki se enamore perdidamente de él, y esto pone en marcha un mecanismo esotérico imposible de controlar.
La premisa clásica del “cuidado con lo que deseas”, definida por W.W. Jacobs en el cuento La pata de mono, sirve a Barker para transformar las dinámicas de la comedia screwball, donde las mujeres revolucionan a sus partenaires, en un territorio de abyección. El retrato del protagonista masculino es poco complaciente, casi un incel y la volubilidad desquiciada de Isabelle Adjani en Rompiendo las olas y la volubilidad desquiciada de Isabelle Adjani en La posesión. A partir de este marco dramatúrgico, Barker deja que el humor se extravíe, crea inesperadas rimas pavorosas (la gestualidad de Nikki sigue el paso vacilante de los espectros de Kiyoshi Kurosawa) e instala en nuestra memoria el trauma de una llamada a un servicio técnico mefistofélico que tiene línea directa con el infierno.