George Clooney: "En Estados Unidos ya hemos superado otros momentos difíciles"
El actor recibe el León de Oro honorífico de la Mostra de Venecia, que se inaugura con 'Ink', de Danny Boyle, una crónica de la forja del diario 'The Sun'
VeneciaLa Mostra de Venecia ha iniciado la 83ª edición con una calculada combinación de glamour, autoría, entretenimiento y espíritu crítico. La elegancia y el atractivo mediático los ha puesto George Clooney, que este miércoles ha recibido un León de Oro honorífico. Curiosamente, el año pasado ya se pudo ver a Clooney recibiendo un premio a su trayectoria en Venecia, pero fue en las pantallas del festival, en la ficción de Jay Kelly, la película de Noah Baumbach. En realidad, el vínculo entre la estrella de Hollywood y la Muestra viene de muy lejos, desde que en 1998, cuando Clooney todavía formaba parte del reparto de Urgencias, el actor pisó la alfombra roja del festival para presentar Un lío muy peligroso junto a Jennifer Lopez. “Mi historia de amor con Venecia ya tiene casi treinta años, y mi recuerdo más preciado fue mi boda –en 2014, con Amal Alamuddin, en el lujoso Hotel Aman Grand Canal–. Si no lo digo puedo tener problemas en casa”, ha comentado Clooney ante la prensa acreditada, haciendo gala de una sonrisa encantadora y socarrona.
En cuanto a la huella dejada por Venecia en su carrera como actor y director, Clooney quiso celebrar la Mostra como “un lugar lleno de esperanza”, en el sentido de que “solo en un festival como este puedes presentar un film pequeño y humilde como Buenas noches y buena suerte y acabar nominado al Oscar a mejor director”. Sin embargo, no todo han sido alegrías en las visitas de Clooney a Venecia. “Recuerdo cuando vinimos a presentar Crueldad intolerable, de los hermanos Coen, y durante la proyección el público no se rió con ninguno de los chistes de la película. Al acabar la proyección el silencio era angustioso, y le dije a Catherine Zeta-Jones que quizás era mejor que saliéramos corriendo”, explica.
La pesadilla americana
Conocido por su simpatía por el Partido Demócrata estadounidense, Clooney ha mostrado una mezcla de tristeza y esperanza cuando le han preguntado por la realidad de los Estados Unidos. “Vivimos un momento desafortunado, pero acostumbro a ser optimista, y pienso que saldremos adelante. De hecho, soy lo bastante mayor para recordar que en 1968 el país estaba en llamas. Perdimos a Martin Luther King y Robert F. Kennedy el mismo año. Ya hemos superado otros momentos difíciles”, dice. Pero a pesar de querer transmitir una cierta confianza en el futuro, el actor no ha perdido la oportunidad de criticar la administración Trump: “La situación actual me hace pensar en el concepto de la cacistocracia, que designa un gobierno formado por las personas menos cualificadas. Ahora mismo, en los Estados Unidos tenemos una cacistocracia. Por suerte, en noviembre hay unas elecciones que deberían hacer de contrapeso de la situación actual, y en 2028 volveremos a recuperar cierta normalidad”.
Más allá del homenaje a Clooney, el tema central de la primera jornada de la Mostra ha sido la preocupación por la situación del periodismo en el momento actual. El film de inauguración, Ink, de Danny Boyle, utiliza la crónica del nacimiento del diario sensacionalista británico The Sun para meditar sobre la devaluación del concepto de verdad. El mismo Clooney, autor de la ya mencionada Buenas noches y buena suerte, ha querido expresar su compromiso con los medios y la profesión periodística: “Hoy la gente más rica del mundo es propietaria del Washington Post, Twitter y muchos otros medios de información. Esto es preocupante, pero todavía hay espacio para el buen periodismo. Mi mujer y yo somos hijos de periodistas, admiramos la profesión y, de hecho, nuestra fundación tiene entre sus misiones intentar liberar a los periodistas que han acabado en la cárcel por confrontar diferentes regímenes”, ha añadido el actor.
Cine con olor a tinta
“Queríamos hacer una película de época que en realidad hablara del mundo moderno”. Así describe Danny Boyle su primer film en concurso por el León de Oro. Ink es una película que combina la nostalgia y la urgencia en el retrato de la forja de The Sun, en 1969, en manos del editor Larry Lamb y del magnate Rupert Murdoch, interpretados por unos inspirados Jack O’Connell y Guy Pearce. Hacía tiempo –quizás desde 2015, con Steve Jobs– que el director de Trainspotting no encontraba un guion que pudiera dar sentido y gravedad a su estilo efervescente y habitualmente inocuo. En este caso, la combinación de una puesta en escena artificiosa, un montaje frenético y una flamante colección de temas musicales, de Tom Jones a Diana Ross, otorgan energía y vivacidad a la crónica del triunfo popular y la ruina moral de los protagonistas del film.
La clave del éxito de Boyle y el guionista James Graham –que adapta su propia obra teatral– radica en la decisión de no juzgar de forma precipitada y taxativa a unos personajes fácilmente reprobables. “No queríamos convertir a Murdoch en un monstruo. De hecho, comparto con él su odio hacia el establishment –admite Boyle–. He querido presentar a los fundadores de The Sun como un grupo de rebeldes para captar la complicidad del espectador, y así llevarlo de la mano hacia un territorio de oscuridad”. Escuchando a Boyle y habiendo visto la magnética Ink, resulta tentador definir la película como una mezcla de El lobo de Wall Street, de Martin Scorsese, y El gran carnaval, de Billy Wilder.