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Cultura  /  Cine 29/06/2022

"¿Cómo puede vivir una mujer como esclava sexual en el siglo XXI?"

Anna Bofarull estrena 'Sinjar', una película sobre la violencia del Estado Islámico contra las mujeres

3 min
Un fotograma de la película 'Sinjar'

BarcelonaEman Eido tenía nueve años en 2014, cuando el Estado Islámico la secuestró y la vendió a un hombre de 70 años por 100 dólares. Sometida a la voluntad de este hombre, Eman sufrió un infierno de abusos y maltratos. Ahora esta joven kurda tiene 17 años, ha dejado atrás toda aquella brutalidad y además se ha convertido en la coprotagonista de una película, Sinjar, que se estrena este viernes. El film lleva el nombre del lugar donde vive, una zona del Kurdistán iraquí habitada por yazidíes que fueron víctimas de un genocidio cometido por los yihadistas hace ocho años. La cineasta Anna Bofarull lo siguió intensamente a través de los medios de comunicación y en 2016 decidió viajar hasta Sinjar para conocer aquella realidad en primera persona. "Me tocó mucho saber que estaban secuestrando a las mujeres de la minoría yazidí y las estaban convirtiendo en esclavas sexuales. ¿Cómo puede vivir una mujer como esclava sexual en el siglo XXI?", dice Bofarull.

A través de las conversaciones con mujeres refugiadas y de un extenso proceso de documentación, Bofarull construyó tres historias de tres mujeres aparentemente desvinculadas pero con el territorio de Sinjar como elemento en común. Eido interpreta a Arjin, una adolescente que consigue escaparse del Estado Islámico y acaba enrolándose en el ejército para combatirlo. "En una de las visitas al Kurdistán iraquí nos encontramos un grupo de chicas muy jóvenes que eran supervivientes y hacían terapia colectiva. Me sorprendió mucho su fuerza y sus ganas de salir adelante. Era mi deber hacerles lugar en la película", afirma Bofarull.

El film también acompaña a Hadia (Halima Ilter), una esclava sexual que vive atrapada con sus hijos en casa de un matrimonio musulmán. El hombre la viola repetidamente y la mujer la obliga a trabajar hasta la extenuación en las tareas del hogar. "Desde la lejanía, lo que nos sorprende más es la violencia más física que sufren, pero cuando están meses y años viviendo en esta situación todo se relativiza. Lo más terrible para ellas ya no es la violación física cotidiana sino el terror psicológico de ver cómo les quitan a sus hijos. Esta amenaza constante es lo más duro de la película", explica Bofarull.

La tercera historia recae en Nora Navas y transcurre en Barcelona: es la vivencia de una madre que ve cómo su hijo es captado por el Estado Islámico y viaja hasta Siria e Irak para luchar. Navas interpreta a Carlota, una enfermera viuda que carga con el sentimiento de culpa derivado de la desaparición del chico (Guim Puig). El film sigue el sufrimiento de la madre ante una situación que no entiende y que se le escapa de las manos. "Quería que el espectador entrara en las tres historias desde la empatía. Muchas mujeres no han sabido detectar el radicalismo de sus hijos porque fingen beber alcohol o fumar para pasar desapercibidos", dice la cineasta, que ambienta la película antes de los atentados del 17-A en Barcelona y Cambrils.

Repatriadas por el ejército español

Sinjar se rodó a principios del 2020 en Duhok, una zona a unos 200 kilómetros de Sinjar y donde se encuentran buena parte de los campos de desplazados kurdos. El equipo de la película consiguió la colaboración de toda la comunidad y de las autoridades kurdas para la grabación, que cuenta con algunos actores no profesionales y figurants de los campos de refugiados. La llegada de la pandemia, sin embargo, desmontó sus planes. "Empezaron a cerrar aeropuertos y algunos actores no pudieron llegar al rodaje. Al final nos quedaba una semana de grabación en interiores. Decidimos encerrarnos y seguir rodando, porque no sabíamos cuándo podríamos volver", dice Bofarull.

La cineasta Anna Bofarull, directora de la película 'Sinjar'.

Unos días después, sin embargo, volar a Catalunya ya era imposible. Todos los vuelos comerciales estaban suspendidos y las fronteras se habían cerrado por el coronavirus. Bofarull y su equipo acabaron volviendo en helicóptero hasta Bagdad y fueron repatriadas por el ejército español en un avión de las fuerzas armadas. Ahora lo recuerda como una aventura: "En ningún momento sentimos una amenaza o miedo por el virus, éramos una burbuja y estábamos bien. Nos lo tomamos como una gran experiencia".

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