Música

The Prodigy bendicen la nueva era del Sónar

El Sónar 2026 congrega a 150.000 asistentes, pero no especifica el público de los conciertos en la Feria Gran Via

Prodigy actuando en el escenario del Sonar
20/06/2026
4 min

L'Hospitalet de Llobregat150.000 asistentes al Sónar 2026. Este es el dato facilitado por la dirección del festival. Es un dato global que incluye también el Sónar Kids (1.500 personas), el Sónar+D (4.000), las fiestas del Sónar District en el Parc del Fòrum y el OffSónar en el Poble Espanyol. Sin embargo, el festival no detalla el público de las actividades del OffSónar, ni del Sónar District ni de las tres jornadas musicales en el recinto de Fira Gran Via. Por lo tanto, es difícil compararlo con el 2025, más allá de que el año pasado la cifra global fue de 161.000 asistentes: 52.000 al Sónar de Día en Montjuïc, 66.500 a las dos jornadas del Sónar de Noche de L'Hospitalet de Llobregat y 42.000 al OffSónar.

Para compensar la pérdida del Sónar de Día, este año la capacidad total del Sónar en la Fira Gran Via ha crecido, y era de 22.500 personas el jueves y 42.000 tanto el viernes como el sábado, para un total de 107.500 asistentes posibles. El viernes y el sábado la sensación era de buena asistencia, sobre todo a partir de las 22 h, pero el jueves apenas había media entrada.

Más allá de los números, difíciles de valorar sin más detalles, la primera edición del Sónar bajo la dirección de François Jozic admite varias consideraciones. Una es puramente epidérmica, fruto del cambio de modelo. En Montjuïc el Sónar te recibía con la efervescencia del Village; en la Fira Gran Via lo tienes que buscar, atravesando todo el recinto hasta encontrar la alfombra verde en el SonarVillage donde antes estaba el SonarPub. En cuanto a la programación artística, hay continuidad porque buena parte del cartel lo cerró la dirección anterior. Por lo tanto, habrá que esperar a la edición de 2027 para ver qué línea seguirá el Sónar de Jozic.

La consideración más positiva es la capacidad de convocatoria que mantienen las sesiones de techno de madrugada, reclamo consolidado que preserva el estatus del festival como cita indispensable para la cultura de club. El pueblo quería techno, y el viernes Sónar le dio a Charlotte de Witte. La DJ belga, bastante conocida en el festival barcelonés y que acumula hitos como cerrar el Tomorrowland belga congregando una multitud, marcó el paso desde el principio en el SonarClub (con un aforo de 15.000 personas), y se dedicó a repartir techno duro y algunos contrapuntos de breakbeat en un SonarClub lleno de un público que sudó como es debido, entregado a una sesión que De Witte organizó bajo el concepto de resistencia y con la voluntad de reivindicar una manera de vivir la música: “Proteged la cultura de club”, proclamaban las pantallas.

Proteger la cultura de clubs

El año pasado el Sónar fue boicoteado por artistas que cancelaron sus actuaciones cuando trascendió que el festival era (y sigue siéndolo) propiedad del fondo proisraelí KKR. Entre quienes actuaron en 2025, fueron muchos los que manifestaron su apoyo a Palestina y la condena al gobierno israelí por el genocidio cometido en Gaza. Este año, nada de nada, ni banderas palestinas en los escenarios (que sí están presentes en otros festivales como el Primavera Sound). Este año la consigna más potente ha sido un repliegue identitario: “proteged la cultura de club”. Pero ha habido otras, como las de la rapera alicantina Main Costa: "ugly trap better" y "fuck pretty privilege".

La segregación del Sónar+D en La Llotja de Mar ha sido buena para el sector profesional y académico, y estéticamente ha salido ganando, porque la nueva ubicación en una joya gótica envuelta con mediocridad monumental historicista permite contrastes llamativos. Sin embargo, se ha perdido la conexión más directa con lo que ocurre en los escenarios de la Fira Gran Via. De hecho, la experimentación ha perdido un poco de fuelle en una programación musical que potencia el hedonismo XXL, más físico que cerebral. No obstante, en los escenarios pequeños de la noche ha habido grandes shows, como el de la británica Nia Archives en el Lab, y se sigue apoyando a proyectos emergentes en el Park. 

Público del Sónar 2026 en la Fira Gran Via de L'Hospitalet de Llobregat.

El Hall hereda el eco legendario de Montjuïc (donde Rosalía preestrenó El mal querer y Maria Arnal, Ama, y donde Arca y Liberato hicieron conciertos memorables), y ahora en Fira Gran Via, en un espacio más grande (para 5.000 personas), ha presentado una oferta bastante interesante, y con talento catalán como Ani in the Hall el viernes y 30drop el sábado. Pero en general ha costado muchísimo reunir suficiente público en el Hall.

El Village, el otro escenario recuperado de Montjuïc, también ha mantenido el ADN de escudella estilística bailable y festiva sobre la alfombra verde. A modo de ejemplo, la sesión del sábado de la norteamericana Colleen Cosmo Murphy, puro eclecticismo ibicenco que permite que el público baile y charle a la vez, y la del británico Nimino, llena de beats de vino y cerveza.

(1997), el disco que dio continuidad al exitoso tecno-rave-rock de En cambio, la nostalgia rave de los noventa sí que funcionó con The Prodigy, que hace una semana actuaron en el Mallorca Live Festival, y que el sábado llenaron el SonarClub. La gira del grupo británico coincide con el 30º aniversario de la canción Firestarter (1996), uno de los sencillos que precedió la publicación del álbum The fat of the land (1997), el disco que dio continuidad al exitoso tecno-rave-rock de Music for the jilted generation (1994). De hecho, el concierto es una sucesión de éxitos, sobre todo de estos discos, como por ejemplo Voodoo people (que provocó el primer estallido de energía estrepitosa entre el público), Breathe y Smack my bitch up. Después de la muerte de Keith Flint en 2019, el peso escénico se lo reparten Maxim, Liam Howlett, el humo y un juego de luces espasmódico. Aunque en algunos momentos había alguna bajada de ritmo, The Prodigy ofrecieron una versión concentrada de lo que se esperaba de ellos y con la potencia exigida para bendecir la nueva era del Sónar.

Público en el concierto de The Prodigy en el Sónar 2026.
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