Las grietas de los Estados Unidos reveladas en 83 fotografías
Las míticas imágenes de 'Los americanos' de Robert Frank son uno de los platos fuertes de la 29ª edición de PhotoEspaña
BarcelonaLa cara más sombría de los Estados Unidos del siglo XX: el tedio, la soledad, la segregación racial y las desigualdades. El fotógrafo Robert Frank marcó un punto de inflexión en la historia de la fotografía con Los americanos, un fotolibro con el cual reveló las fracturas de la sociedad norteamericana. Decía que quería hacer visible lo invisible. Sus fotografías están llenas de miradas caídas y personajes anónimos, de los que no acostumbran a salir en las fotografías. También hay muchos gramófonos,las cuales el poeta Allen Ginsberg dijo que parecían féretros. "Mis fotografías hablan de la ansiedad y de la miseria de la gente de la periferia social, del blanco y del negro, de una desesperación a veces evidente", dijo Frank. El libro levantó polvareda entre los más conservadores y lo tildaron de antiamericano. Las 83 fotografías que lo forman, entre las 28.000 que hizo, se pueden ver por primera vez en el Estado en la Fundación Telefónica de Madrid en una de las principales exposiciones de la 29ª edición del festival PhotoEspaña. "Las banderas norteamericanas marcan las cuatro partes del libro, pero siempre están arrugadas, o incluso sucias", señala Maria Brancós, la jefa de exposiciones y colecciones de la Fundación Telefónica. "Frank subvierte los símbolos norteamericanos y usa los clichés de una manera muy pasional", señala Brancós. "Los americanos es un trabajo muy valiente, marcó a Frank de por vida", añade.
Para hacer Los americanos, Frank visitó más de 45 estados durante dos años, a veces acompañado de su mujer y sus dos hijos. Llegó a lugares inhóspitos y tuvo que trabajar furtivamente, y fue detenido dos veces. La fotografía que cierra el libro, especialmente conmovedora, es un retrato de la familia dentro del coche en un arcén, convertidos en unos personajes desolados como los de otras imágenes. La exposición, que estará abierta hasta el 1 de noviembre, ha sido posible gracias a la colaboración de la Maison Européenne de la Photographie, que ha prestado un conjunto entero de fotografías. El comisario es David Campany, experto en la fotografía de Robert Frank. La muestra incluye diversas copias complementarias propiedad del International Center of Photography de Nueva York y de coleccionistas privados.
Sin salir de los Estados Unidos, la Fundación Mapfre acoge hasta el 26 de agosto una exposición de otro trabajo mítico, In the American west (1985), de Richard Avedon, uno de los fotolibros más importantes de finales del siglo XX. Es la primera vez que se pueden ver en Europa los 110 retratos del libro, seleccionados entre más de un millar de camareras, vagabundos, camioneros, trabajadores de plataformas petrolíferas, mineros, granjeros, carniceros y feriantes, en un momento marcado por la crisis del petróleo de los años 70 y la posterior desindustrialización. Avedon tiene en común con Frank la voluntad de visibilizar a los más humildes. "Son personas invisibles, pero son quienes mueven el mundo, los que hacen el trabajo", afirma Clément Chéroux, director de la Fundación Henri Cartier-Bresson y comisario de la muestra.
Son retratos hechos de muy cerca, sin artificios. Chéroux señala que entre Avedon y los modelos se creaba un "diálogo silencioso", pero no todos los personajes eran igual de receptivos. Algunos tienen una actitud indignada; otros parecen esforzarse por contener la emoción. "Avedon trabajó con modelos y marcas muy importantes, pero, al mismo tiempo, durante toda su carrera hizo observaciones sobre la cultura de los Estados Unidos, el estado del país y hacia dónde se dirigía. Tenía un interés profundo por la realidad del país", señala Chéroux, que en el montaje pone de relieve el carácter secuencial del libro.
Coincidiendo con In the American west, la Fundación Mapfre presenta también una exposición del fotógrafo mexicano nacido en la República Dominicana Alejandro Cartagena, conocido por el afán experimental con el que aborda temas relacionados con la migración, la explosión demográfica de Monterrey y la vida en la frontera entre México y los Estados Unidos. Entre las series más conocidas se encuentra Carpoolers, formada por decenas de imágenes de obreros que van a trabajar en el remolque de una camioneta, vistos desde lo alto de un puente de la autopista por donde pasan. Esta serie nació de un recuerdo familiar. "Mi abuelo era albañil. De pequeño lo veía ir a trabajar así. Llegaban sus compañeros, subían detrás de su Ford 150. El proyecto habla de resiliencia, de hacer lo que haga falta para sobrevivir, para llevar el pan a casa, aunque estén en un lugar vulnerable. Allí hay un accidente y mueren todos", afirma Cartagena, que quiere presentar "historias alternativas" de México: "Son historias que no se contarán y que yo decido mirar".
El poder creativo de la fotografía
Bajo el lema "Volver a imaginar", esta edición de PhotoEspaña incluye cerca de un centenar de exposiciones, más de 40 de las cuales en la sección oficial, que incluye obras de más de 300 artistas, un 65% mujeres y un 35% hombres. La gran mayoría de exposiciones están abiertas hasta el 13 de septiembre. "Esta edición es una reivindicación de la fotografía como máquina creativa", afirma la directora, María Santoyo, que también se plantea profundizar en "los límites de la fotografía" para combatir la saturación visual del mundo actual. Más allá de Madrid, la programación de PhotoEspaña incluye exposiciones en Gijón, Santander, Sevilla, Valencia, Zaragoza y Barcelona, donde el centro Kbr de la Fundación Mapfre expone hasta el 6 de septiembre la retrospectiva más ambiciosa que se le ha dedicado al fotógrafo norteamericano Minor White (1908-1976), fruto de años de investigación en su archivo. “White es conocido sobre todo por unas secuencias más bien introspectivas, pero muchas de las fotografías de la exposición revelan un artista que podía hacerlo todo”, dice Carlos Gollonet, conservador de fotografía de la Fundación Mapfre y comisario de la exposición.
La fotógrafa y escritora Laia Abril es conocida por proyectos de largo recorrido y ambición internacional. En esta edición de PhotoEspaña da un giro con un proyecto de pequeño formato hecho en el Estado, pero igualmente punzante: Endometriosis. El dolor silencioso 1860–2026,al Museo del Romanticismo (hasta el 13 de septiembre), una denuncia del hecho de que la endometriosis continúa siendo una enfermedad escasamente investigada. Ella misma la padece, y se conecta con los protagonistas de las fotografías, seis mujeres y un hombre trans, con sus lágrimas, con las que están barnizadas las fotografías. Que estas personas estén fotografiadas desde arriba es muy significativo. "Cuando pensaba cómo visualizarlas me acordé de mí misma y del hecho de que, por la noche, en medio del dolor, todo se vuelve tan absurdo que tienes una experiencia extracorporal –explica Abril–. Te ves a ti misma desde arriba diciendo que la situación es ridícula, casi cómica, porque tienes la sensación de que no puede estar pasando, de que no tiene ningún sentido. Es una lucha entre el cuerpo, que nos ayuda a ser resilientes y a combatir el dolor, y el momento en que este mismo cuerpo sufre mucho".
La relación con el territorio herido
Otra de las líneas temáticas de esta edición de PhotoEspaña es la relación con el territorio. Y a raíz de los graves incendios de Cataluña, Madrid y Ávila, la exposición de Raphaëlle Peria en el Círculo de Bellas Artes, titulada Ruina montium [Mina al aire libre o derrumbe de montañas], es lamentablemente oportuna. Peria no se define como fotógrafa, pero manipula unas fotografías hechas por ella misma de Las Médulas, en León, un paraje reconocido como Patrimonio Mundial que quedó arrasado por un grave incendio el verano del año pasado. Concretamente, Peria hace unas incisiones con forma de briznas de hierba sobre la superficie de la fotografía para revelar el papel blanco que hay debajo. Para ella, el color blanco es "el color de los recuerdos", así con su gesto quiere transportar Las Médulas a un momento anterior al incendio. Y la memoria excluye que Peria piense en el futuro, ya que esta hierba blanca también puede ser una imagen de este paraje cuando se haya recuperado.