Fotografía

El cajón intocable de Miquel Varderi

Tipos populares, el rugby, los toros o la Costa Brava protagonizan las 3.783 diapositivas inéditas del fotógrafo amateur gerundense, ahora cedidas al Ayuntamiento

Vendedor de ajos en el mercado del León de Gerona.
10/09/2026 - 07:01 h.
6 min

GeronaLas mejores fotografías de Miquel Varderi solo tuvieron como público fiel a la familia y algunos amigos. Las proyecciones de diapositivas en el comedor de casa eran una liturgia estricta que incluía comentarios técnicos con menciones al ISO o a la apertura del diafragma. Eran el fruto de una afición que había cultivado con una exigencia casi profesional y con unos criterios estéticos por los cuales solo merecían sobrevivir las imágenes que estaban a la altura. “Mi padre hizo fotografías toda la vida, en todas partes y a todos. Después hacía una selección meticulosa y dejaba las que más le gustaban”, explica su hija, Mònica Varderi. Las diapositivas escogidas quedaban celosamente guardadas en un cajón intocable, catalogadas en cajas con etiquetas con nombres como "Girona", "Costa Brava", "Toros", "Rugby" o "Tipos".

Detalle de las casas del Onyar de Girona antes de la reforma.

Ahora, casi cuatro años después de su muerte, aquella mirada privada pasa a ser de dominio público. Sus hijos, Mònica y Marc Varderi, han cedido al Ayuntamiento de Gerona un conjunto de 3.783 fotografías que pasan a formar parte del fondo del Centro de Investigación y Documentación de la Imagen (CRDI). Son principalmente diapositivas de los años setenta y ochenta y constituyen un extraordinario testimonio visual de las comarcas gerundenses de la segunda mitad del siglo XX.

Playa de la Costa Brava.

Fotos pensadas y singulares

David Iglésias, jefe de la sección de Documentación Fotográfica y Audiovisual del Ayuntamiento de Gerona y coordinador del CRDI, reconoce que el fondo les llamó la atención de inmediato, “porque tenía imágenes muy buenas y obedecía a unos criterios estéticos muy marcados, seguramente influidos por los concursos fotográficos de la época, donde se buscaba un elemento singular en cada imagen”. Eran fotos “muy pensadas, que no dejaban nada al azar”. Algunas diapositivas se han visto modificadas por el paso del tiempo, con tonos más magenta: “Es una pátina nueva que a veces desconcierta pero que también tiene un valor estético”.

Instantánea de una playa de la Costa Brava.

Las imágenes ya se pueden consultar en línea, aunque el fondo se encuentra en proceso de catalogación. Su valor no radica solo en aquello que explican, sino también en la manera como lo miraba Varderi: un fotógrafo amateur que no fotografiaba por encargo ni para publicar, sino porque había cosas que le parecían dignas de ser salvadas del olvido.

Partido de rugby en la Devesa de Girona.

Fotografía y deporte

Nacido en Gerona en 1930, Varderi tuvo una vida profesional alejada de la fotografía. De joven trabajó en hoteles de la Costa Brava y en el balneario Vichy Catalan, ambientes que lo pusieron en contacto con una sociedad más cosmopolita que la Gerona de la época. En 1959, con solo 29 años, emprendió una aventura que hoy parece casi cinematográfica: un viaje en Vespa hasta Inglaterra.

Una carrera de atletismo en la pista de la Devesa de Girona (al fondo, la discoteca Piscis).

Después trabajaría como administrativo en la empresa constructora ECISA hasta su quiebra, a principios de los años ochenta. Posteriormente aprobó unas oposiciones y se incorporó como funcionario al departamento de Industria de la Generalitat en Gerona, donde trabajó hasta su jubilación. Pero, al margen del trabajo, hubo dos pasiones que le acompañaron durante décadas: el deporte y la fotografía.

Los fuegos artificiales de las Ferias de San Narciso de Gerona desde la plaza del León.

Su vinculación con el GEiEG fue especialmente intensa. Fue socio activo, nadaba diariamente en la piscina de Sant Ponç y durante años participó en la Travesía del Lago de Bañolas. También siguió fielmente a los equipos de rugby del GEiEG o las carreras de atletismo de la Devesa. Y, cámara en mano, convirtió muchos de estos escenarios deportivos en materia fotográfica.

Vendedores en el Mercado del León de Gerona.

Valor estético y documental

El rugby, el atletismo y la natación ocupan un lugar destacado dentro del fondo. Varderi buscaba en ellos, más que la simple crónica de un resultado, el movimiento, el esfuerzo, la tensión del cuerpo, el gesto congelado en el momento exacto. Su fotografía deportiva es también una fotografía del cuerpo humano.

Vendedores ambulantes en Gerona.

Esta mirada se repite en otro de los grandes apartados del archivo: los tipos populares y los personajes singulares, seguramente influido por las imágenes de Foto Lux y Josep Esquirol. Pescadores, campesinos, vendedores del mercado y otras figuras anónimas aparecen junto a personas y escenas que Varderi consideraba representativas de un mundo que cambiaba rápidamente. Son fotografías que hoy adquieren un valor documental inesperado: aquello que para el fotógrafo podía ser simplemente un personaje curioso o una escena pintoresca, con el paso del tiempo se convierte en testimonio de una manera de vivir.

Carrera en la plaza de toros de Gerona.

Los toros y Girona

También están la Girona Vieja y la Costa Brava, las fiestas, las exposiciones florales, las actividades sociales y los eventos culturales. Y están los toros, otra de sus grandes obsesiones fotográficas. En las corridas de toros de Girona buscaba especialmente la belleza formal: el movimiento, la geometría, la luz, la relación entre el torero, el animal y la plaza.

Corrida de toros en la plaza de Gerona.

El fondo se extiende más allá de las comarcas gerundenses. Hay fotografías de viajes y de diversas poblaciones de Cataluña y España, así como de otros países europeos. Pero el centro de gravedad es inequívocamente gerundense: una ciudad, unos paisajes y una sociedad vistos desde la proximidad de un hombre que los conocía y que, al mismo tiempo, tenía la curiosidad necesaria para mirarlos como si los descubriera.

Uno de los retratos que hizo el fotógrafo Miquel Varderi.

Analógico hasta el fin

Varderi era un fotógrafo analógico convencido. Se resistió hasta el final a la fotografía digital, fiel a unas cámaras y a una manera de trabajar en la que entrenaba la destreza de elegir el mejor momento de cada instantánea. La tecnología, pensaba, no podía sustituir la mirada. Esta fidelidad explica también el carácter de su archivo: un conjunto de imágenes seleccionadas, coherente y personal, construido a lo largo de los años sin la pretensión de convertirse nunca en un legado público.

Una curiosidad del archivo de Miquel Varderi: Juan Carlos I de España en una visita al aeropuerto de Gerona.

“Guardaba las diapositivas casi con recelo. Nunca quiso que salieran del ámbito privado, pero una vez han faltado los padres, junto con mi hermano tomamos la decisión de donarlas al Ayuntamiento de Gerona para guardarlas en las mejores condiciones y hacerlas accesibles. Pienso que es el mejor homenaje que le podemos hacer”, explica Mònica Varderi. La incorporación al CRDI convierte esta colección singular en patrimonio consultable.

Instantánea captada en un puerto de la Costa Brava.
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