Los libros y las cosas

Franco (y los otros) en Peralada

Miquel Mateu en los años 40 con militares nazis en el castillo de Peralada.
13/05/2026
Director adjunto en el ARA
3 min

La historia de los Mateu de Peralada, los de las bodegas y los casinos, es la de una familia poderosa con un gran arranque comercial e industrial en el siglo XIX que se consolida en el XX gracias a su proximidad al poder: primero al lado de la monarquía, después en estrecha intimidad con el dictador Francisco Franco y finalmente con buenas relaciones con la Generalitat autonómica. Que todo cambie para que todo siga igual. El dinero, bien administrado, hace milagros políticos.

Los Mateo de Peralada. Orgullo y prejuicio El periodista y ensayista Xavier Febrés repasa la trayectoria de esta estirpe en Els Mateu de Peralada. Orgull i prejudici (Edicions Cal·lígraf), una obra de síntesis, bien documentada, que arranca con una paradoja: los Mateu nunca han vivido en el castillo de Peralada, destinado "exclusivamente a proyectar una imagen de prestigio de la familia". "Una casa sin vida", la describía Josep Pla. El castillo solo fue habitado por tres generaciones de los mayordomos Costa hasta que en 1979 acogió el casino.

La residencia secundaria la establecieron los Mateu, también a principios del siglo XX, en Garbet, una fabulosa finca junto al mar con embarcadero privado (y con un litigio actual por el camino de ronda), en el término de Llançà. La adquirieron en paralelo al castillo y a las marismas del Salatar de la abadía de Roses (300 hectáreas), donde a partir de 1963 promoverían la caótica urbanización de los canales de Santa Margarida (que no deben confundirse con Empuriabrava).

El castillo era de los Rocabertí, un apellido con pedigrí: el primer vizconde está documentado el año 971. En 1229 acompañaron a Jaime I a la conquista de Mallorca junto al cronista Ramón Muntaner, también nativo de Peralada. En el siglo XIX, los Rocabertí restauraron el castillo (también el de Requesens, más cerca de la frontera), al estilo del neogótico fantasioso de Viollet-le-Duc, con torres con almenas incluidas. Con los años lo llenaron de un valioso fondo de muebles antiguos, objetos de arte (tallas románicas, capiteles de Sant Pere de Rodes) y libros. Todo pasó a ser de los Mateu, que lo ampliaron con una colección de vidrio antiguo de 2.500 piezas, desde el Egipto faraónico hasta el siglo XIX. Asimismo, agrandaron la primitiva biblioteca: hoy tiene 100.000 volúmenes, incluyendo un notabilísimo fondo cervantino (5.000 obras) y 195 incunables.

El origen de la fortuna

¿De dónde les venía la fortuna, a los Mateu? Vienen de Llinars del Vallès, donde en 1801 crearon un negocio de comercio de hierros que en 1909 se trasladó a Barcelona, en concreto a la calle Peu de la Creu del Raval, la calle donde hoy tiene la sede el diario ARA. Después pasaron a la calle del Carme. El gran salto lo alcanzó Miquel Mateu i Bisa, que ya había estudiado derecho en la universidad y que a los 25 años se casó con Mercedes Pla i Deniel, hermana del futuro cardenal Enrique Pla i Deniel, ferviente defensor de la cruzada de Franco, con quien tenía línea directa.

de financiación irregular de Convergència sacudió la política catalana. La causa judicial fue archivada en el 2000.

Diario de Barcelona. Y durante la crisis de 1917 hizo de intermediario entre el rey y el político catalanista Francesc Cambó.

El matrimonio tuvo tres hijas y un hijo, el heredero, Miquel Mateu i Pla, que en 1928 ya se había hecho cargo de los negocios. El padre murió en 1935. El 18 de julio de 1936, Miquel Mateu y su esposa, Júlia Quintana, nacida en Celrà, fueron detenidos en Garbet por un comité de la FAI y conducidos a la prisión de Girona. Gracias a que un hijo del presidente francés, Léon Blum, trabajaba en la Hispano-Suiza de Francia, las gestiones de París directamente con el presidente Lluís Companys permitieron su liberación.

La mujer y la hija de meses marcharon al exilio y Miquel Pla se pasó al bando franquista, a Salamanca, donde estaba su tío, el cardenal. Con el fin de la guerra, Miquel Mateu entró en Barcelona como alcalde. El 23 de octubre de 1940, ocho días después del fusilamiento de Companys, recibía al jefe de las SS alemanas, Himmler. Mateu fue alcalde cinco años, presidió La Caixa de 1941 hasta su muerte en 1972, la patronal Foment (1952-1972) y la agencia Efe (1967-1972). Y fue consejero nacional vitalicio de Falange desde 1943. Su posición, sin embargo, no impidió ni que durante la guerra se bombardeara la Hispano-Suiza de la Sagrera ni que después fuera absorbida, por no decir expropiada, por el Estado: en 1946 se convertiría en Enasa Pegaso.

El dictador fue invitado a Peralada los años 1941, 1951, 1955, 1960, 1966 –aquel vez llegó a Roses en su barco Azor– y 1970, esta última vez con Dalí y Gala. No asistió a la boda de Carme Mateu con Artur Suqué –compañero de pupitre de Jordi Pujol en el Colegio Alemán de Barcelona– en 1957, a la cual sí que fue Carme Polo de Franco. Años después, ya en democracia, en la década de los 90 el caso Casinosde financiación irregular de Convergència sacudió la política catalana. La causa judicial fue archivada en 2000.

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