Salud pública

Qué es la ciguatera, una nueva intoxicación alimentaria que ya ha llegado a Canarias

La crisis climática y la movilidad hacen expandir una enfermedad que causa una microalga y que podemos contraer consumiendo algunos peces

Uno de los ejemplares, el Mero (epinephelus marginatus).
12/05/2026
3 min

Puerto de la Cruz (Tenerife)Había mucha expectación por saber qué explicaría la científica Ana Gago-Martínez, profesora de la Universidad de Vigo, investigadora en Química Analítica y Alimentaria y directora del laboratorio de referencia de la UE de biotoxinas marinas. Y es que el incremento de casos de intoxicación por ciguatera, que se contrae con la ingesta de algunos peces, ha valido un esfuerzo importante de las administraciones y comunidad científica para gestionar un posible problema de salud que, hasta hace unos cuantos años, no nos era propio en Europa. En su exposición en el congreso Encuentro de los Mares, en Tenerife, Gago-Martínez ha pedido que la población esté informada, pero sin crear alarma. Intentaremos resumir los puntos clave de un riesgo potencial, para cumplir con lo que reclama la científica.

¿Qué es la ciguatera

La ciguatera es una intoxicación alimentaria causada por unas toxinas naturales del medio marino, las ciguatoxinas. Estas son generadas por un tipo de microalgas (gambierdiscus y fukuyoa), que entran en la cadena trófica. Estas microalgas se las come un pez herbívoro, después uno carnívoro se come al herbívoro y después, se pesca este pez más grande, y así es como llega al consumo humano. Estas microalgas no son propias de nuestras costas, sino del Caribe y del Pacífico. Pero desde hace unos años, ha comenzado a aparecer en costas europeas como es el caso de Madeira y las Islas Canarias. Los motivos son la crisis climática, los cambios en los ecosistemas, y la movilidad de turistas y la industria pesquera. Saber qué cepa ha llegado ha sido clave para saber el alcance de la enfermedad, ya que la del Pacífico es más grave que la del Caribe.

Cuando apareció

De intoxicaciones de este perfil ya aparecen desde La Odisea de Homero hasta las crónicas de Alejandro Magno, que prohibía a sus soldados el consumo de algunos peces. El término ciguatera es del naturalista Antonio Parra. Lo puso en 1787 en Cuba, haciendo referencia al consumo de cigua, un caracol marino. Fue el japonés Takeshi Yasumoto quien en 1977 consiguió identificar qué la generaba. Posteriormente, en 1989, otro japonés, Michio Murata, descubrió su estructura química y la bautizó como Cambierdiscus toxicus. Esta toxina no la mata ni el frío (congelar el pescado) ni el calor (cocinarlo).

En el Estado salta la alarma por primera vez en 2004, cuando una familia de cinco integrantes pescó una círvia en Canarias. Todos contrajeron la enfermedad. Este caso se pudo comprobar científicamente porque se conservaban restos del pescado consumido. Aunque en aquel momento no se disponía de la tecnología para garantizar al 100% la presencia de ciguatera, Gago-Martínez pudo enviar muestras al extranjero donde confirmaron el positivo y se estableció que el brote era el del Caribe, el menos agresivo. Incluso, el mismo Yasumoto destacó su baja carga toxicológica. Fue el primer caso reportado en las islas, pero desde entonces ha habido varios brotes con un total de 212 personas que han contraído la enfermedad. Se estima que en el mundo, cada año se dan entre 10.000 y 50.000 casos, a pesar de que hay un importante infradiagnóstico. Y más, porque como en los últimos años se está expandiendo, llega a nuevas áreas donde los servicios sanitarios no la identifican.

Peces susceptibles a estar contaminados por ciguateragambierdiscus, en el Mediterráneo, nunca ha encontrado ningún pez contaminado. Hay que vigilar, sin embargo, con los peces importados y con la pesca que no pasa ningún control sanitario, como la deportiva. Los peces que se venden en las lonjas, son seguros. Pero hay que tener presente que se han identificado en peces contaminados importados de la India. Hay que sumar además, una legislación muy ambigua europea que habrá que dirigir.

La Círvia (Seriola dumerili).

Peces susceptibles de estar contaminados por ciguatera

Estos son los ejemplares que hay que analizar antes de poner a la venta: la Círvia (seriola spp) a partir de 10 kilos, el anjova o mero (epinephelus marginatus) a partir de 8 kilos, el anjova (pomatomus saltatrix) a partir de 2 kilos, el mero rosado o anjova (mycteroperca fusca) a partir de 7 kilos, y la caballa (acanthocybium solandri) a partir de 35 kilos. “Estas estructuras químicas son muy complejas, y poder detectarlas y cuantificarlas es importante porque la toxicología depende de cuánto hay”, explica Gago-Martínez. El método aplicado es la espectrometría de masas de alta resolución (HRMS).

¿Qué síntomas produce la ciguatera

Cuando se contrae la enfermedad la sintomatología es la siguiente: gastroenteritis (náuseas, vómitos y diarrea), hormigueo, inversión térmica (fiebre) y debilidad. Y aunque son menos frecuentes, problemas cardiovasculares. El tratamiento es el mismo que puede haber con una gripe o una gripe intestinal. En el caso de que se sospeche que haya posibilidad de haberla contraído, se deben conservar los restos del pescado que podría estar contaminado para que pueda ser analizado.

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