Entrevista

Carlos Duarte: "No se dice lo suficiente que las mujeres embarazadas deben comer pescado"

Oceanógrafo

Carlos Duarte en el congreso Encuentro de los mares.
07/05/2026
7 min

Puerto de la Cruz (Tenerife)Carlos Duarte (Lisboa, 1960) es uno de los oceanógrafos más prestigiosos del mundo. Ahora reside en Mallorca, pero ha vivido en Cataluña, Canadá, Australia, Estados Unidos o Arabia Saudita. Sus conferencias siempre aportan datos reveladores sobre el mar, algunas alarmantes. Pero siempre procura encontrar un enfoque optimista en tiempos convulsos. Duarte, además, es el asesor científico del congreso El Encuentro de los Mares, celebrado en Tenerife, en el que la comunidad científica, pescadores y cocineros se encuentran durante cuatro jornadas para intercambiar conocimiento.

El consumo de pescado va bajando.

— Sí, y es un problema importante. Hay evidencia importantísima de la dependencia que tenemos de los alimentos de origen maríno. Y se traduce en muchas dimensiones, pero yo destacaría dos. Una la salud mental, tanto desde el punto de vista del desarrollo en la vida temprana como su bienestar mental, que depende de componentes que vienen del alimento maríno, como son el omega-3, pero también el selenio y el yodo. Problemas como la depresión o el síndrome bipolar se tratan con una dieta de origen maríno. La otra es la salud reproductiva. No se dice bastante que las mujeres embarazadas deben comer pescado. Los nutrientes esenciales que serán la vía por la cual los adquirirá el embrión en desarrollo, son fundamentales para la calidad de la vida de este bebé que ha de nacer.

¿Qué tipo de pescado debería consumir una gestante?

— Todo alimento de origen marino tiene sus beneficios. Pero es importante que, por ejemplo, cuando desarrollamos alimento marino a través de la acuicultura, lo hagamos sin romper la cadena trófica marina. En muchos casos están alimentando peces con piensos formulados con soja y otros alimentos terrestres que no tienen estas propiedades. Debemos mantener la custodia de la cadena marina en todo el proceso de producción aunque sea acuicultura. Actualmente, no se hace de forma adecuada, pero es fácil resolver este problema con un poco de investigación.

Hay gente que considera que comer pescado es caro.

— Estos beneficios de salud no están asociados particularmente a productos del mar de alto valor. Las sardinas y los pescados azules en general tienen altos contenidos de omega-3 y de nutrientes saludables, pero también otros animales marinos más modestos, como el mejillón. Y las algas también son fuentes importantes de omega-3 y nutrientes esenciales. Una dieta marina diversa, y la diversidad de productos del mar es muy superior a la diversidad de alimentos de tierra, asegura una salud humana muy importante. Hasta el punto que en la Unión Europea se ha calculado que por cada kilogramo de alimento marino que se consume se ahorra al sistema público de salud dos euros.

El sector pide un IVA superreducido para el pescado. Pasar del 10 al 4%.

— Desde el punto de vista económico, tiene sentido subsidiar los alimentos de origen marino, pero también desde el punto de vista medioambiental. Tiene una huella de carbono mucho menor que cualquier alimento de tierra, no consume pesticidas, fungicidas, no consume agua. Muchas personas que se plantean tener una dieta que sea responsable con el planeta y que optan por dietas vegetarianas o veganas por esta razón, perfectamente podrían incorporar alimentos de origen marino porque les ayudarían, por un lado, a disminuir aún más su impacto y su huella ecológica y al mismo tiempo les harían más saludables. No se trata solamente de una cuestión económica, se trata de una población más saludable, también es una población más feliz y si quieres también más productiva.

¿Qué debemos hacer para salvar a los pescadores tradicionales?

— A los pescadores tradicionales les debemos devolver aquello que siempre ha sido suyo, que es un espacio en el mar, que cada vez se ve más reducido por declaraciones de áreas marinas protegidas o incluso de polígonos para energía eólica y otras apropiaciones del espacio en el mar. Les debemos devolver también su papel en la sociedad, invirtiendo en ellos, invirtiendo en este capital social de conocimiento que es la pesca artesanal y después valorando de forma económica los productos que generan del mar, que tienen un cuidado y un compromiso con el medio ambiente muy diferente del que tiene la pesca industrial.

Usted ha hecho una ponencia intentando delimitar el capital marino. ¿De quién es el mar?

— El mar es patrimonio de la naturaleza y de hecho compartido con los seres que lo habitan, no solamente de las personas. Dentro de los humanos, yo creo que debería ser patrimonio de la humanidad al menos, los recursos genéticos del océano, que son difícilmente distribuibles, deberían ser patrimonio de la humanidad porque tienen un potencial enorme de generar riqueza a través de aplicaciones de biotecnología.

El imperio romano dictaminó que el mar no era de nadie.

— Los romanos declararon en el código justinianeo, del cual emanan todos los códigos legales de los países occidentales que el mar era terra nullius, es decir tierra de nadie. Y después decía que todos organismos y los seres vivos marinos eran res nullius, es decir no eran de nadie. Simplemente, el primero que se apropiaba de ello era el poseedor y este pensamiento ha llevado, contrariamente al concepto de propiedad privada en tierra, a que se abusara del mar hasta no poder más. Cuando esto deja de ser de nadie y se otorgan derechos, entonces los que ostentan estos derechos cuidan el mar.

¿Quieres vender el mar?

— Por ejemplo preguntabas cuál es el futuro de la pesca artesanal, ahora mismo el pensamiento dominante es declarar zonas marinas protegidas donde se excluye a estos pescadores. No obstante, los modelos que realmente funcionan son los que se dan concesiones a estos pescadores. Estos pescadores conocen el mar mejor que nadie, mejor que los gestores de parques nacionales. En los países que han implementado estos modelos de cogestión, los resultados en términos de conservación marina son superiores a los de las áreas marinas protegidas. Entonces el vacío de propiedad en el océano es lo que ha llevado a su abuso.

¿Considera que hemos legislado de una manera demasiado estricta sin conocer la realidad de estos pescadores?

— Absolutamente, yo creo que estos pescadores no son un problema para la conservación del medio marino sino que son una oportunidad por el conocimiento que han acumulado de muchas generaciones dedicadas a la pesca en este territorio y que este conocimiento y esta capacidad de entender el medio marino se ha ignorado ante un comportamiento soberbio donde prima la ciencia. La ciencia debe ser una parte de la solución, pero no debe imponer soluciones.

Muchos restaurantes dependen de lo que les provee su pescador.

— Hay pescadores y cocineros que trabajan juntos desde hace décadas y que han desarrollado una confianza sobre la calidad y la trazabilidad de los productos que normalmente se pierde cuando vamos a comprarlos al supermercado. Porque lamentablemente también las pescaderías están desapareciendo. Y el pescado se consume en grandes superficies ya envasadas en forma de filetes.

Un conocido supermercado ha prescindido del formato de pescadería tradicional para presentarlo directamente ya envasado y cortado.

— Este nuevo concepto de listo para consumir tiene la dimensión negativa del desperdicio de todas las partes del pescado que se descartan. Y, por otra parte, también nos llevamos el pescado envuelto en plástico. Y esto también tiene implicaciones sobre la salud del consumidor porque estos plásticos al final acaban siendo parte de nuestra dieta también.

De hecho, hay gente que recela de comer pescado por la cuestión de los microplásticos.

— Es cierto que muchos peces tienen microplásticos, pero casi todos están en el sistema digestivo, no en el músculo, que es lo que comemos. Pero también la sal tiene plástico. Al cabo de un día, podemos haber ingerido de dos a seis partículas microplásticas solo con la sal. También las hay en el agua que bebemos en casa. Pero es el aire que respiramos el que aporta el 90% del plástico que ingerimos, sobre todo en áreas urbanas. Y éstos ya no son microplásticos, son nanoplásticos, más pequeños aún, que se producen por la abrasión de neumáticos.

¿Y qué me dice del mercurio en grandes peces?

— La carga de mercurio de pescados como sería un atún se ve compensada por el selenio que tiene el mismo pescado. El selenio tiene un efecto contrario al mercurio. Y esto tampoco se comunica al consumidor.

¿Qué cantidad de alimentos marinos deberíamos consumir?

— Las autoridades recomiendan consumir al menos dos ingestas a la semana. Y solo recomiendan a las mujeres gestantes, por ejemplo, que durante este periodo de gestación intenten consumir menos atún y pescados grandes y consuman más sardinas, calamares y otros productos marinos igualmente saludables, pero que tienen menos carga de estos metales. Pero solo como medida de precaución en estos momentos delicados donde además es particularmente importante consumir alimento de origen marino. No se debe abandonar el alimento de origen marino.

Las algas no forman parte de nuestra dieta habitual.

— Es una de mis guerras personales, ya que yo creo que en el futuro el cultivo de algas es imperativo. Las algas son cultivos regenerativos. Ahora mismo en el mundo existen 2.000 kilómetros cuadrados de extensión de cultivos de algas. Si lo comparamos con los cultivos vegetales en tierra, allí hemos transformado 50 millones de kilómetros cuadrados. Y el océano es mucho más grande. En la Unión Europea no existen más de 5 hectáreas. El cultivo de algas puede crecer hasta al menos 3 millones de kilómetros cuadrados sin ningún efecto negativo, sino solo beneficios para el océano. Debemos aprender a utilizar el mar de forma inteligente. En un futuro la captura de especies salvajes del océano será una parte pequeña, casi si quieres boutique de la provisión de alimentos del océano y la mayor parte de nuestro alimento vendrá de la acuicultura controlada con una base importante de algas.

Usted explica que a lo largo de su vida, las especies se han reducido en un 56%.

— Desde que yo nací que fue en 1960 hasta ahora se ha emitido el 50% de todos los gases de efecto invernadero acumulados en la atmósfera se ha producido más o menos la mitad de todas las extinciones de especies documentadas durante mi período de vida y también hemos perdido el 50% de la abundancia de poblaciones, de animales y plantas en tierra y el océano. Para mí es imposible mirarte a los ojos y decirte nosotros hemos sido sostenibles. El compromiso no puede ser la sostenibilidad, debe ser la regeneración. El año pasado estuve en Canadá, donde hice la tesis en los años 80. Entonces si conducía dos horas, tenía que parar para limpiar el parabrisas porque estaba lleno de insectos y no veía nada. Ahora estuve conduciendo 12 días y no tuve que limpiar el parabrisas ni una vez y esto es dramático, te das cuenta de la pérdida enorme de biomasa.

Usted defiende el papel de las empresas privadas en esta lucha.

— No podemos pensar que existe la empresa privada y nosotros, pero nosotros somos parte de este ecosistema como consumidores. No solamente por una cuestión ética, sino también porque está muy fuertemente documentado que empresas con compromisos sólidos con el medio ambiente tienen resultados mejores a largo plazo. Y hay un concepto que yo considero muy negativo y paralizante, que es el de greenwashing. Porque muchas empresas dudan a la hora de implementar políticas o inversiones que son positivas porque temen que se vean como apariencia. Hay una expresión en inglés que dice que cuando vas hacia un arcoíris nunca llegas al final. El camino hacia una actitud responsable con el medio ambiente y nuestro planeta es un camino hacia el final del arcoíris. Nunca serás perfecto, siempre podrás hacerlo mejor, pero tienes que dar unos pasos y siempre hay que animar a quien da los pasos y decide emprender este camino.

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