El futuro de la alimentación

Del pez más caro del mundo a los superpoderes de la posidonia: un puñado de cifras para ver las dimensiones oceánicas del mar que nos alimenta

Hace tiempo que la comunidad científica ve necesario cuantificar el capital que genera el mar a nivel alimentario y medioambiental

Kimura Miyoshu con el atún más caro del mundo
10/05/2026
4 min

Puerto de la Cruz (Tenerife)Los romanos decían que el mar no era de nadie y que los peces no tenían valor, pero esto no es así. Al menos en el mundo que hemos construido. Para ver las dimensiones oceánicas del capital natural azul, hagamos una radiografía partiendo de cifras que ha dado la comunidad científica al congreso Encuentro de los Mares celebrado en Tenerife esta semana.

Un negocio muy profundo

Los alimentos marinos alimentan a 3.300 millones de personas. De hecho, es la proteína principal para una de cada seis personas en el mundo. Es una industria creciente que mueve 509.000 millones de euros. Si tenemos en cuenta todos los negocios vinculados al mar, no solo la pesca, la economía de los océanos asciende hasta los 1,9 billones de euros. Según datos expuestos por Sandra Damijan, profesora de la School of Economics and Business de la Universidad de Liubliana, es un negocio que crece por encima de la economía global. Y se calcula que la demanda de los alimentos marinos se habrá duplicado en 2050.

Un atún de 2,8 millones de euros

El pez más caro que se ha vendido jamás es un atún rojo de 243 kilos. Se vendió el 5 de enero de este año en el mercado de Toyosu de Tokio, en Japón. El importe fue de 510 millones de yenes, por lo tanto, unos 2,8 millones de euros. Como el mar no es de nadie y los peces tampoco, la contradicción es que este atún, mientras estaba en el mar, tenía un valor cero hasta que alguien no lo encontrara, lo pescara y lo matara. La comunidad científica está buscando maneras de calcular cuál puede ser este valor del pez cuando está vivo. El atún lo compró Kimura Miyoshi, propietario de una cadena de restaurantes de sushi.

Un falso infinito

En 1883 el biólogo inglés Thomas Henry Huxley manifestó que el pez del mar era inagotable. Es conocido como el mito de la Cornucopia, el cuerno de la abundancia. El tiempo ha desmentido al científico, pero esta idea ha hecho mucho daño, porque un bien infinito no necesita protegerse, ya que tiene un valor cero.

Menos de la mitad

Desde 1970 hemos perdido el 56% del capital natural azul. Más de la mitad de la abundancia de animales y plantas marinas han desaparecido. Todo esto ha pasado en tan solo una generación.

7.000 años atrás en Portlligat

El CSIC ha realizado una prospección de 11 metros de profundidad en una pradera de posidonia de Portlligat. Allí ha encontrado el trabajazo que ha hecho la posidonia, ya que los once metros eran depósitos de materia orgánica producida por la misma posidonia durante 7.000 años. Esto quiere decir que durante 7 milenios la pradera ha estado retirando carbono de la atmósfera y lo ha enterrado bajo este espeso grosor mientras se descompone lentamente porque no hay oxígeno. Según Núria Marbà, científica titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas del CSIC, una hectárea de posidonia captura diecisiete veces más carbono que una hectárea del Amazonas.

Las políticas importan

Según Marbà, hemos perdido un 30% de posidonia desde la Segunda Guerra Mundial. Las causas son diversas: el deterioro de la calidad del agua, el exceso de nutrientes orgánicos por la actividad urbanística, el desarrollo en la costa, la acuicultura, la presión por anclaje, enfermedades biológicas o el cambio climático. Desde los últimos años, sin embargo, se están recuperando, hecho que coincide con la implementación de políticas de mejora de calidad del agua y conservación.

Comes acuicultura y no lo sabes

Más de la mitad del pescado que se consume en el mundo es de acuicultura, no es pescado salvaje pescado en el mar. En 2010 se decantó la balanza y desde entonces ha ido ganando distancia. Para Lorella de la Cruz, subdirectora de la Unidad de Sectores de la Economía Azul, Acuicultura y Planificación Espacial Marítima de la Comisión Europea, es el sector alimentario con el crecimiento más rápido en las últimas décadas. A pesar de todo, tiene una baja aceptación social. Está claro que muchas veces no sabemos qué trazabilidad tiene el pescado que comemos. Ni si ha sido alimentado con alimentos marinos o con pienso hecho de soja, como pasa con muchos salmones de acuicultura.

22 kilos de pescado por cabeza

En una década, el consumo de pescado en España ha caído un 30%. Históricamente, ocupaba el segundo lugar del ranking, después de Japón, como país donde más se consumía. Ahora ya se encuentra fuera de los primeros diez lugares, y hace doce años que baja. Actualmente el consumo se encuentra sobre los 22,3 kilos al año por persona. Si miramos solo a los hogares españoles, según datos de Fedepesca, la cifra se sitúa en dieciocho kilos por cabeza y un gasto medio de 200 euros al año.

Se mira pero no se toca

Algunos países han comenzado a calcular el precio de los peces vivos como valor recreativo. Lo que generan como atracción turística de quienes los quieren ver mientras practican buceo o esnórquel. Un ejemplar de tiburó ballena generaría en Belice 1,7 millones de euros durante su vida. En cambio, si se mata, el ejemplar no llega a los 900 euros. En Malasia, una tortuga aporta casi 18 millones de euros viva y 7.000 muerta. Se paga más por el primer ejemplar que se ve, y las mujeres son más favorables a hacer este tipo de gasto. Cuanto más raro, más se paga. Como con la caza, pero sin matarlos, claro.

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