Las tortitas de arroz que comes para desayunar alimentan menos de lo que te piensas
Son un alimento procesado, en el cual el arroz y el maíz se han sometido a altas temperaturas, y por eso se transforman en azúcares en nuestro organismo
Las tortitas de arroz o de maíz son el alimento de moda, y por arte de marketing las percibimos como saludables. Encontrarás de todo tipo: arroz y maíz con sal, con yogur, con chocolate blanco, con chocolate negro... Las hay ecológicas, también. La realidad es que son un alimento ultraprocesado: el arroz y el maíz se someten industrialmente a altas temperaturas, y justo por eso se rompe la cadena de almidones, lo que provoca que el alimento se convierta en azúcar cuando lo ingerimos. Si ponen sal es para disfrazar el endulzamiento del arroz y el maíz que han ultraprocesado, pero si añaden yogur o chocolates, incrementan su dulzor. Por todo ello, alimentan menos que una rebanada de pan con aceite de oliva virgen extra, de la cual, si contamos los ingredientes, salen cuatro: harina, agua, sal y el aceite. "Las etiquetas nutricionales de las tortitas no reflejan el contenido de azúcar real del procesamiento del arroz y el maíz porque no tienen en cuenta el método industrial con que se han cocido", explica la dietista-nutricionista Anna Costa, que añade que son etiquetas normativas, pero, a pesar de ello, no recogen la realidad del todo."Las palomitas de maíz son un producto ultraprocesado incluso cuando contienen solo dos ingredientes, el arroz y la sal", dice Costa, que añade que la explicación son las altas temperaturas a las que somete la industria a los dos alimentos. "Si nosotros tardamos en casa diez minutos en hacer palomitas, la industria tarda menos de un minuto, y por este motivo, los almidones, que hemos de imaginar como un collar de perlas, se rompen y los azúcares quedan individualizados", explica la nutricionista. Cuando las comemos, si no las acompañamos de ningún otro alimento, provocarán un pico de azúcar en sangre, una hiperglucemia, porque el azúcar individualizado de las palomitas pasa rápidamente a la sangre. Al organismo, por definición, no le gustan las subidas tan altas de azúcar, porque el páncreas ha de responder, ha de hacer el papel de solucionador, que quiere decir fabricar insulina para contrarrestarlo. Claro que unas palomitas comidas excepcionalmente no pueden tener más consecuencias, como afirma la dietista-nutricionista Anna Grífols, pero como comida habitual, sí. "El excedente de glucosa en sangre se transforma en triglicéridos, que se van a las arterias en forma de partículas que se conocen como el colesterol malo, con todas las consecuencias que comporta", dice la dietista-nutricionista Anna Costa. Ideales para deportistas
Para acabar, como fuente de hidratos de carbono procesados, puede haber algunas situaciones en las que puedan ser "interesantes de comer, porque en nutrición lo más importante no es solo el alimento sino el conjunto de la dieta y el contexto en el que lo consumimos", dice la dietista-nutricionista Anna Grífols. El caso es que para los deportistas "puede ser útil antes o durante el ejercicio, porque aportan energía rápida y son fáciles de digerir; además, ayudan a aumentar el consumo de sodio". Fuera de los deportistas, si queremos comerlas, la recomendación es combinarlas con proteína, fibra o grasas saludables. Si no es así, generan poca saciedad, dejan con hambre y sed al cabo de poco rato, porque el cuerpo las ha convertido solo en azúcares.