Joan Margarit y la "facilidad pasmosa para cultivar la amistad"
El Instituto Cervantes reúne a personalidades del mundo de la cultura en un homenaje al poeta catalán en el quinto aniversario de su muerte
MadridFaltaban pocos minutos para las siete de la tarde y una decena de personas hacían cola frente al número 4 de la calle Barquillo de Madrid, donde se encuentra una de las entradas del Instituto Cervantes. Esperaban impacientes, pero también confiados, por entrar en el homenaje en memoria del poeta Joan Margarit, ahora que hace cinco años de su muerte. En la sala que ha acogido el acto sólo quedaban vacías algunas sillas reservadas a la prensa. "Joan tenía una facilidad pasmosa para cultivar la amistad", ha dicho quien ha hecho de maestra de ceremonias, la periodista y amiga de la familia Pepa Fernández. Una afirmación que ha sido compartida a lo largo del homenaje por el resto de personalidades del mundo de la cultura y la literatura que le han puesto su granito de arena, empezando por el director del Instituto Cervantes, Luís García Montero.
Unas luces iluminando tan sólo el escenario y dejando al público en la oscuridad han marcado el arranque de una cita donde ha reinado la solemnidad. Encima de la tarima, una pantalla con una imagen de Margarit y el texto "Así que pasen cinco años", en referencia a la obra de teatro de Federico García Lorca, servían para recordar la pérdida hace cinco años de uno de los grandes nombres de la poesía catalana, aunque permanece en la memoria, como se ha querido transmitir a lo largo del acto. "[Joan Margarit] decía que hay cierta mentira en el deseo de permanencia", ha dicho García Montero. "Seguimos vivos en los poemas, pero no podremos quedar para tomar una copa", recordó el director del Instituto Cervantes que le había trasladado el propio Margarit. "Hay que darle la razón, no es lo mismo permanecer en un libro que el hecho de poder quedar. Pero es verdad que está con nosotros, porque sus poemas forman parte de nosotros", ha dicho Montero.
Por eso, la forma en que se le ha querido homenajear este miércoles por la noche ha sido recitando fragmentos de sus poemas, como hacía él con su hija Juana, cuando la enfermedad que padecía ya estaba muy avanzada. Textos cuyo punto de partida son las enseñanzas de la vida, la cotidianidad, pero también la historia vivida, se ha recordado durante el acto. "Es una de las grandes lecciones de Margarit", ha dicho Montero, en referencia al puente entre lo cotidiano y lo profundo que dibujan sus versos. "Por eso muchos lectores se han aproximado a ellos", ha dicho el editor Emili Rosales, que se ha encargado de editar, precisamente, su legado. Joan Manuel Serrat y Ana Belén han sido los encargados de recitar parte de algunos de sus más conocidos poemas: Mujer de primavera, Autorretrato, Desertor o La montaña más alta... Serrat lo ha hecho en catalán y Ana Belén en castellano, en un gesto que quería ser fiel a lo que Margarit hizo durante años: escribir en ambas lenguas. Una "virtud insólita", ha llegado a llamar Rosales. Si bien el acto ha sido protagonizado sobre todo por el castellano, Miguel Poveda y Joan Albert Amargós se han encargado de cerrarlo en catalán, con la música que el primero puso en el poema No te veré más.