Laia Llobera: "En Occitania se produjeron cosas muy únicas"
La poeta barcelonesa rinde homenaje al legado occitano en el libro 'Saur', premio Miquel de Palol 2025
BarcelonaLa poeta Laia Llobera (Barcelona, 1983) ha hecho una inmersión en la Occitania del siglo XII en todos los sentidos en Saur (Proa), premio Miquel de Palol de poesía 2025. Llobera, que es doctora en lengua y literatura catalanas y licenciada en traducción e interpretación y en ciencias religiosas, no sólo reencuentra la voz de trovadores sino que también se plantea cuestiones sobre la tierra, en el sentido más sensual y ancestral, la muerte, los orígenes, la muerte, los orígenes, precedido.
La génesis del libro empezó hace tiempo, cuando Llobera leyó El genio de oc de Simone Weil. Habla de la civilización occitana y la compara con la griega. Weil afirma que si los cátaros y la civilización occitana no hubieran desaparecido, quizás habría en Europa una civilización más avanzada, porque Occitania era un foco muy poderoso en el ámbito cultural y espiritual. "Conocía a los cátaros, pero no los había captado desde este prisma. Hace unos cinco años, con la pandemia, empecé a estudiar teología, me licencié en ciencias religiosas y luego me especialicé en teología bíblica. Hice una inmersión en las herejías a lo largo de los tiempos y una de ellas. que en los últimos veranos hemos hecho muchos kilómetros para descubrir todos los parajes de Occitania con la familia", explica Llobera, que rinde homenaje al mundo de castillos y de cátaros, de fe y de lucha, pero también de campesinos.
Las religiones siempre han fascinado a Llobera. "Estudié en los Jesuitas y en la escuela se trabajaba mucho la espiritualidad. A los 18 años, sin embargo, rechacé todo aquello de manera frontal y quedó enterrado. Con la pandemia, y después de que un hijo mío se pusiera enfermo, decidí estudiar teología –explica–. Necesitaba poner palabras y conceptualizar una creencia. racionalización, estudiar la palabra de Dios. Y mirármelo desde fuera, porque ciencias religiosas hace una mirada científica al fenómeno religioso; Llobera, en algunos aspectos, se siente lejos de la Iglesia actual. "Me siento un poco cátara. La religión no deja de ser la vehiculación, la estructura, la jerarquía, la doctrina, el cuerpo doctrinal, de algo muy íntimo. A lo largo de la historia, hemos visto cómo las religiones han dañado en muchos casos su esencia. Al fin y al cabo, Jesús no fundó ninguna religión".
El poder de la lengua occitana
La poeta admira la innovación que supuso la poesía trovadoresca. "Hasta ese momento, la poesía escrita era en lengua culta, en latín, y los trovadores fueron los primeros que escribieron en lengua vulgar, en occitano. En Occitania se produjeron cosas muy únicas", dice. En Saur existe una vindicación de este legado poético y una alerta sobre qué puede pasar con la lengua. "El occitano ahora le hablan cuatro abuelos y está muriendo. Fue una lengua luminosa y potente y está desapareciendo, y puede ocurrir lo mismo con el catalán", afirma.
También está latente el anhelo de recordar lo que nos ha precedido: "Hay cosas que nos han precedido que no son positivas, pero he querido recordar lo que sí nos ha hecho pueblo, que nos ha hecho cultura, y que nos ha dado raíces. En unos tiempos en que todo es muy rápido y muy duro, quiero construir cosas, que quiero construir oficio que dure. No damos suficiente valor a la gente mayor y de ahí también mi vindicación de nuestros ancestros", asegura.
El nombre del libro, Saur, está documentado en occitano. Quiere decir dorado pardo. Es también el color de la portada del poemario. "Es una manera de vindicar todo lo que no tiene un valor material. El peligro de las espiritualidades de hoy en día es que a veces algunas se quedan mucho en el yo, en el trabajo interior. El trabajo interior está muy bien, pero creo que debe tener una traducción hacia afuera, porque si no nos quedamos dentro de nosotros mismos y entonces no dejamos de alimentar al ego", concluye L'Euro.