Literatura

Maria Barbal: "Llegaron a escribir que yo era la Heidi de la literatura catalana"

La vida y obra de Maria Barbal motiva 'Palabras para el silencio', de Carme Arenas, donde es descrita como una autora humilde, tenaz y libre

04/09/2026 - 09:54 h.

BarcelonaAunque la humildad y la timidez que la acompañan desde siempre le dificulten expresarse con muchas expansiones, Maria Barbal (Tremp, 1949) está contenta de contar, desde este septiembre, con una biografía literaria como la que le ha dedicado Carme Arenas (Granollers, 1954), Paraules per al silenci (Columna). "Carme se interesó desde muy pronto en mi escritura, y le estoy agradecida de que fuera así. Al final he acabado convertida en una de las fuentes de documentación para su libro —admite con una sonrisa mínima—. Aunque en un primer momento me resistiera un poco al proyecto, tengo que reconocer que he acabado sacando beneficios. Me ha ayudado a tener conciencia de la trayectoria que he tenido, y también a recordar de qué personas vengo".

Nacida en Tremp durante la primera posguerra, Barbal y su hermano mayor crecieron en "una familia que necesitaba trabajar para comer". La escritora recuerda que hace poco, durante el cumpleaños de un amigo que cumplía 80 años, este "tuvo la valentía de explicar" que había pasado hambre. A la autora de Pedra de tartera (Laia, 1985) se le quiebra la voz y dice: "Yo también la había pasado". Paraules per al silenci recorre la infancia de Barbal en el Pallars, la llegada a Barcelona para hacer el bachillerato superior en el Instituto Montserrat, los estudios de filosofía y letras en la Universidad de Barcelona durante la segunda mitad de la década de los 60 —la ciudad, recuerda Arenas, estallaba entonces "en un deseo de abrirse y de participar de todo lo que estaba pasando en el mundo", a pesar de las trabas que ponía el régimen franquista— y, una vez licenciada, la entrada a la docencia, primero dando clases de formación profesional en el Besòs y, más adelante, como profesora de lengua catalana de segundo de BUP y COU en el Instituto Joan Maragall de Barcelona.

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"Escribiendo Paraules per al silenci he confirmado diversas cuestiones sobre Maria —dice Arenas—. La primera es que es una gran trabajadora, y que como otras personas de su generación, tuvo que levantar todo un mundo, primero el de la docencia y después el de la literatura, que ahora corren el peligro de perderse otra vez". La segunda cuestión que Arenas destaca de Barbal es la "libertad y tenacidad" con la que ha trabajado siempre. "La obra de Barbal surge con Pedra de tartera, que publicó en 1985 después de ganar un premio de literatura juvenil, el Joaquim Ruyra —comenta—. Durante más de 40 años, la novela ha tenido muchos lectores, tanto en catalán como en otras lenguas, en especial la alemana. Ha sido un éxito que se ha mantenido a lo largo de todo este tiempo. A diferencia de otros autores que se han dado a conocer ganando un premio que se ha convertido en una losa para ellos, Barbal ha ido escribiendo lo que ella quería".

Una vida que quiere una prórroga

Con el ciclo de novelas sobre el Pallars, formado por Pedra de tartera, Mel i metzines (La Magrana, 1990) y Càmfora (La Magrana, 1992), la literatura de Barbal fue etiquetada de rural. "Llegaron a escribir que yo era la Heidi de la literatura catalana —lamenta muchos años después—. A veces, cuando firmaba libros, se me acercaba un lector preguntándome si las novelas estaban ambientadas en un pueblo, como si eso de alguna manera las ensuciara". Barbal celebra que leer literatura ambientada fuera de las grandes ciudades ya no sea visto como un problema. "En la década de los 80 había un deseo muy grande de modernidad y los libros de autores como Maria Barbal y Jesús Moncada descolocaban —recuerda Carme Arenas—. Ahora hay muchas novelas que valoran los orígenes, sean rurales o no".

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Barbal también ha ambientado varias novelas en Barcelona, entre las cuales están Emma (Columna, 2008), En la pell de l'altre (Columna, 2014) y Tàndem (Destino, 2021), ganadora del premio Josep Pla. "Aunque mi primera novela ha sido siempre la mejor valorada, he continuado escribiendo. No me he desanimado del todo —dice Barbal—. He escrito porque lo necesitaba. Siempre me he movido por el interés de descubrir cómo continuaban las historias que tenía en la cabeza. Necesitaba escribir para vivir siendo como soy, y he tenido la suerte de compartir 50 años de vida con alguien que no ha encontrado extraño que me dedicara a ello". En este punto hace referencia a su marido, Miquel Embodas Farriols, con quien Barbal tuvo dos hijos y que murió en 2022, solo un año después de que la autora fuera reconocida con el Premi d'Honor de les Lletres Catalanes.

"Desearía poder añadir una prórroga, a esta biografía mía que ahora podéis leer", dice Maria Barbal. Un año y medio después de publicar Peripècies (Columna, 2025), la escritora trabaja en una nueva novela. "Lo hago sin mucha prisa —admite—. No puedo avanzar ningún detalle". Acto seguido la autora calla, como hacen a menudo los personajes de sus libros, porque los silencios son tan o más importantes que las palabras que se dicen.