Miquel Costa i Llobera en Tierra Santa
'Visiones de Palestina' es una obra valiosa e importante, en la que el poeta demuestra su majestuoso dominio de la lengua y su versátil virtuosismo formal
'Visiones de la Palestina'
- Miquel Costa i LloberaEdición crítica de Carles CabreraEstudio preliminar de Gabriel de la S.T. Sampol216 páginas / 22 euros
El título, Visions de la Palestina. Notes d’un pelegrinatge, de Miquel Costa i Llobera (Pollença, 1854-Palma, 1922), hace pensar en un diario narrativo de viaje escrito en prosa, pero es una colección de poemes autónomos vinculados por el tema (diferentes episodios bíblicos del Antiguo y el Nuevo Testamento, la historia del pueblo judío), la escenografía (los paisajes, la luz y la atmósfera árida y venerable de Oriente Medio) y la elección formal (el versículo hebreo), un versículo hebreo larguísimo, que diversos estudiosos erróneamente han considerado prosa. La inspiración del libro fue un crucero por el Mediterráneo que Costa hizo en el año 1907, y que lo llevó a Roma, Grecia, Tierra Santa y Egipto.A pesar de que Visiones de Palestina no es tan conocido ni central como los dos títulos canónicos de Costa, Poesías (1885, 1907) y Horacianas (1906), es una obra valiosa e importante, en la que el poeta demuestra su majestuoso dominio de la lengua y su versátil virtuosismo formal. La magnificencia ágil y la gracia imponente con que Costa, igual que Verdaguer, poetiza asuntos tanto humanos como divinos, lo sagrado y lo profano, subraya su condición de sacerdote-poeta al mismo tiempo cultísimo e inspirado. Es por todo esto que es una muy buena noticia que ahora, cincuenta y cinco años después de que se reeditara por última vez como libro independiente, la editorial Lleonard Muntaner haya hecho una nueva edición, completa e impecable, con paratextos (prólogo, notas, cartas) de todo tipo y origen. La edición crítica, a cargo de Carles Cabrera Villalonga, va encabezada por un estudio preliminar de Gabriel de la S. T. Sampol que es tan bueno que no solo explica y contextualiza exhaustivamente la obra que presenta sino que incluso funciona como una introducción, parcial pero detallada y profunda, a la obra global costalloberiana.Sampol, poeta y traductor, no deja nada de lado. Explica las circunstancias de escritura de la obra; razona el porqué del género literario –poesía lírica, no dietarismo– y el porqué del título –son visiones literales y también visión de transporte espiritual–; apunta el hecho crucial de que, con este libro, Costa completó su cultivo de “las tres posibilidades formales” que había mencionado pocos años antes en una conferencia en el Ateneo Barcelonés (poesía clásica, moderna y versículo hebraico); hace lista de los ejes temáticos principales de los poemas (paisaje, sentimiento, espiritualidad y metaliteratura); desentraña la arquitectura retórica y los recursos retóricos más habituales del versículo hebraico y del anostramiento que hace Costa, y indica el escaso seguimiento que ha hecho de ello la poesía catalana posterior... Lo que decía antes: un estudio preliminar completísimo. Erudición meticulosa y con sustancia.Es evidente, en todo caso, que la mayoría de los poemas de Visions de la Palestina no alcanzan la categoría de la mejor poesía de Costa. Aquí hay más deliberación y oficio esforzado que inspiración y gracia, el ritmo fluye con una musicalidad un poco engolada y enrevesada, y la profusión de referencias geográficas y bíblicas resulta cargante. También hay, sin embargo, poemas poderosos, como Llatzèria y Jerusalem, donde encontramos, entre otros, estos versos grandilocuentes e inflamados: “¡Oh ciudad de la gloria y del terror!, tu suerte solo puede explicarse por el Calvario: el Arca verdadera de tu santificación es ese Sepulcro donde fue vencida la Muerte”. Un libro poco conocido pero importante de uno de los padres de la poesía catalana moderna.