La apuesta discreta

La vida es una película (o no): a propósito de 'Bristol', de Jean Echenoz

El escritor Jean Echenoz en una imagen de archivo.
12/03/2026
3 min

Cuando era pequeña, un adulto quiso desvelarme de alguna serie de pensamientos fantasiosos en los que estaba absorta y me gritó: "¡La vida no es una película!". La frase me violentó hasta el punto de que aún hoy pienso en ella varias veces por semana, y eso que tengo 31 años. No sé, si la vida es o no es una película. Cuanto mayor me hago, menos seguridades tengo. En todo caso, ocurre muy a menudo que el día a día se afana en parecerse a una producción de cine, por mi gusto algo barata y excesivamente dramática. Supongo que por eso he disfrutado de la lectura de Bristol, del francés Jean Echenoz (Orange, 1947), publicado por Rayo Verde. No sólo porque el personaje principal es un cineasta mediocre y buena parte de la trama gira en torno a su trabajo, sino por el paralelismo entre la mirada humana normal y corriente y la mirada cinematográfica.

Hay personas que viven como si su entorno no existiera, con una suerte de inconsciencia contextual estremecedora que, a veces, envidio. En cambio, hay gente para quien incluso el vuelo de una mosca que les pasa cerca supone un cambio en el devenir del día. Y después, todavía hay otro tipo de gente, que es la que no sólo se fija en el vuelo de una mosca, sino que además siente la necesidad de retransmitirlo, de transformarlo en palabras o en imágenes (si es que no son lo mismo). Esto es lo que hace Jean Echenoz: convertir la anécdota discordante en literatura y, encima, hacérnoslo pasar en grande. El escritor ha publicado casi una veintena de libros, caracterizados por una escritura que no se alarga ni entretiene, sino que hace avanzar las tramas, a menudo relacionadas con aventuras y casos policiales, con agilidad, humor y un estilo muy directo.

La mayoría de sus obras que se han traducido al catalán las podemos encontrar en Raig Verd. Bristol es la última, publicada este 2026 y traducida por Anna Casassas. Todo comienza cuando el protagonista, Robert Bristol, sale de casa justo en el momento en que un hombre desnudo cae desplomado desde una ventana de su blog. El protagonista no hace caso de la escena, y esto ya empieza a indicarnos la forma particular con que se relaciona con su entorno. Bristol encarna la absurdidad de un buen personaje mediocre (sujetos que suelen pasar grandes ratos a los lectores), voluntaria o involuntariamente teatral, que con sus actitudes crea situaciones vodevilescas o juegos de disparates que siempre son divertidos.

El modo de Echenoz de explicar la trama es antirromántico. Nada de recrearse en ningún momento inspirador. Pim, palmo, fuera. Echenoz sabe que la vida moderna, muy ligada a la ciudad, es contradictoria y da poco pie a la poesía. Por ejemplo, así explica un trayecto de tren en el que lo más relevante no es ni la belleza del lugar de donde se sale ni la belleza del lugar al que se llega, sino la cruda realidad de los lugares intermedios: “En los trenes, cuando coge uno, Robert Bristol siempre sube con la intención de mirar el paisaje para observar cómo se produce el paso de la ciudad en el campo. salido de una sin que, sin embargo, se haya entrado en la otra. Y es que la periferia complica el proyecto, nunca es un salto limpio, hay urbanizaciones que contradicen los silos, parkings de empresa que refutan los cultivos, un supermercado. discount desautoriza a una abonadora […] Entre las construcciones dispersas, de vez en cuando también se ven casas de payés, alguna todavía activa –ropa tendida en un hilo–, otras abandonadas a causa de suicidios –hay plantas que salen por los agujeros de un tejado–, listo para reencarnarse en casas de fin de semana." locus amoenus, ¿por qué?!"

La trama de Bristol es divertida, pero lo mejor del libro es la forma en que está escrito. El escritor traspasa el lenguaje del cine al lenguaje descriptivo: planos y contraplanos, voces en off que nos resumen lo que pasa por poder avanzar, líneas de texto que se dirigen directamente a nosotros. Si está buscando un libro para pasar un buen rato, esta novedad de Raig Verd es para vosotros. Ah, por cierto, Echenoz es el invitado internacional de este año en el FestivaL MOT, en Girona. Así que los fans de su literatura pueden tomar nota: podrán escucharlo en directo el sábado 28 de marzo en una conversación con Anna Casassas. Quizás la traductora le pueda preguntar si cree que la vida es una película… o no.

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