Obituario

Muere Jürgen Habermas, uno de los grandes pensadores del siglo XX

El filósofo alemán es uno de los artífices de la reconstrucción moral de Europa después del Holocausto

BarcelonaEl filósofo y sociólogo alemán Jürgen Habermas (Düsseldorf, 1929 - Stanberg, 2026) ha fallecido este sábado con 96 años, según ha informado la editorial Suhrkamp en un comunicado en el que cita a su familia. Habermas, que era uno de los pensadores más importantes del siglo XX y formaba parte de la segunda generación de la Escuela de Frankfurt, empezó su carrera en la década de 1950 en el Instituto de Investigación Social con Theodor W. Adorno. En 1961 se doctoró en Marburg con la obra La transformación estructural de la esfera pública.

Después de unos años en la Universidad de Heidelberg, en 1964 asumió la Cátedra de Filosofía y Sociología de Max Horkheimer en la Universidad de Frankfurt. De su conferencia inaugural surgió, en 1968, el libro Conocimiento e interés (1968). En 1986 recibió el premio Gottfried Wilhelm Leibniz de Deutsche Forschungsgemeinschaft, considerado la máxima distinción en el ámbito alemán de la investigación. En 2003 recibió el premio Príncipe de Asturias de las ciencias sociales.

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De 1971 a 1983 fue director en el Instituto Max Planck para la investigación de las condiciones de vida del mundo técnico-científico. Entre sus obras más conocidas se encuentran Teoría de la acción comunicativa, que publicó en dos volúmenes en 1981. En este texto, Habermas analiza la interacción social, basada en sus orígenes en los rituales y elementos sagrados, y dice que durante la modernidad se transforma a través del lenguaje. A partir del análisis de la comunicación, el filósofo propone una nueva idea de razón, la razón discursiva. En 1983 Habermas regresó a la Universidad de Frankfurt como catedrático de filosofía y sociología, y se quedó hasta su jubilación, en 1994. Daniel Gamper, profesor de filosofía política en la Universidad Autónoma de Barcelona, ​​asistió al último seminario de Habermas y posteriormente asistió al último seminario de Habermas. “Habermas es probablemente el último gran pensador que reúne la figura de gran académico alemán y europeo de su época, con innumerables trabajos estructurales y estudios académicos, y, al mismo tiempo, fue uno de los grandes intelectuales públicos de su tiempo –señala Gamper–. los asuntos sociales y políticos más aventajados de la época".

Toma de conciencia ante el Holocausto

El pensamiento de Habermas recoge el testimonio de Adorno, a quien la barbarie del Tercer Reich puso en cuestión la razón que había llevado al ser humano a construir crematorios para optimizar el exterminio de los judíos. "Habermas no se conforma con este diagnóstico y se propone restaurar el concepto clave de la historia de la filosofía, que es la razón, y lo hace con los dos volúmenes de su Teoría de la acción comunicativa, donde propone una nueva razón que no es la del sujeto ni una razón trascendental, sino las razones que nos damos unos a otros, y que nos permiten entendernos y alcanzar algún tipo de objetividad –apunta Gamper–. Y ante la posmodernidad relativista, Habermas mantiene un pulso universalista a través de esa razón universal pero situada en el tiempo".

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El filósofo alemán era un gran defensor del proyecto europeo y de la noción de estado y ciudadanía democrática como remedio contra el auge del nacionalismo y salvaguarda frente al total fundamental, salvaguarda frente al total. democracias europeas, sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XX. "Él defendía la idea del patriotismo constitucional, que Aznar y la derecha española quisieron apropiarse, como diciendo que ellos eran constitucionalistas y los demás nacionalistas –señala Gamper–. Pero el patriotismo constitucionalista de Habermas se basaba en que las fidelidades nacionales deben ser fidelidades a los derechos que están consolidados, a las constituciones, y no a patrias o sentimientos nacionales. Para él, la identidad europea no debía basarse en cuestiones culturales, lingüísticas o nacionales, sino en el respeto a los derechos universales".

Para Gamper, la muerte de Habermas llega en un momento "sintomático" de fragilidad del proyecto europeo, con la entrada de la ultraderecha en los Parlamentos de muchos países, incluida ' tolerar ninguna tibieza ante el pasado de Alemania, y que, por tanto, había que combatir intelectualmente lo que él llamaba los radicales de derechas, esgrimir todos los argumentos y evitar que tuvieran espacios. Y parece que su desaparición coincide también con el inicio de la disolución del cordón sanitario ante la ultraderecha".

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Desde hacía años Habermas sufría una dificultad para hablar a causa de una fisura palaciega congénita. conflictos religiosos.