Música

Benet Casablancas: "El mejor premio es que la música se toque"

El compositor sabadellense recibirá el galardón Tomás Luis de Victoria el 26 de mayo

El compositor Benet Casablancas en Barcelona.
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Barcelona"El mejor premio es que la música se toque, pero, obviamente, agradezco muchísimo los premios. Y este me hace mucha ilusión porque la sorpresa fue tremenda", explica el compositor Benet Casablancas (Sabadell, 1959). El galardón en cuestión es el XX Premio SGAE de la Música Iberoamericana Tomás Luis de Victoria, que recibirá el 26 de mayo en la sala Manuel de Falla de la sede de la SGAE en Madrid. "Bienvenido sea. Procuraremos estar a la altura", dice durante una conversación en la que van apareciendo recuerdos inolvidables, como "el fabuloso" grabación de Set escenes de Hamlet con la Sinfónica de la BBC, con una anécdota jugosa y bastante significativa a propósito de un verso fantasma; el encuentro con George Benjamin en los gloriosos días de la Orquestra de Cambra del Teatre Lliure a principios de los noventa, y, más atrás, "la pequeña orquesta" que Casablancas montó "de jovencito" y con la que interpretó el nocturno central de Vistes al mar, de Eduard Toldrà, ante Frederic Mompou, Xavier Montsalvatge y Xavier Turull, "un momento en que la historia de la música catalana pasó por Sabadell".

Y del pasado al presente, porque 2026 es un año muy prolífico para Casablancas: en marzo, la première en Estados Unidos (en San Francisco) del Quadern de Haikus; en abril, el estreno de Albrícias y diferencias para órgano, en el homenaje a Montserrat Torrent en Madrid; el 6 de junio el Concierto para trompa y orquesta núm. 2 a cargo de la Franz Schubert Filharmonia y Stefan Dohr en el Palau de la Música, y el 15 de junio Cal·ligrafies, un encargo de la violinista Anna Urbina que se estrenará en el Ateneu Barcelonès. Es decir, una buena muestra de la versatilidad formal del compositor de la ópera L'enigma di Lea.

En la conversación no faltan reflexiones sobre Felip Pedrell como "inventor de la música española que se conoce en el mundo", en tanto que Pedrell fue maestro de Albéniz, Granados y Falla. Reflexiones también sobre el mestizaje musical vienés, porque "las mezclas son buenas"; sobre iniciativas que no tuvieron la continuidad que merecían; sobre esfuerzos que no obtienen resultado y nos abocan "a la melancolía, sino al enfado"; y sobre el patrimonio musical, "que solo se conserva si se toca". "Piensa que cuando se estrenan obras se está construyendo el patrimonio del futuro", advierte el compositor sabadellense, que este año también ha sido nombrado académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

El premio Tomás Luis de Victoria reconoce "la incuestionable calidad de la obra de Benet Casablancas, la capacidad de apelar estéticamente las emociones del oyente, el dominio de la orquestación, los méritos académicos y las aportaciones a la cultura musical". "Solo puedo corresponder a los premios de la mejor manera que sé, que es haciendo la mejor música que pueda hacer", dice Casablancas mirando de "relativizar, como con las críticas, porque a veces una crítica que no es del todo favorable puede ser más enriquecedora". Pero no esconde la ilusión ante un galardón que en ediciones anteriores han recibido otros compositores catalanes como "Xavier Montsalvatge, Joan Guinjoan, Josep Soler y Xavier Benguerel". En la ceremonia de entrega del premio, la laudatio la leerá el musicólogo Germán Gan, y en la segunda parte del acto habrá un concierto del pianista Juan Carlos Gravayo, el clarinetista Joan Enric Lluna y el violonchelista Salvador Bolón. En el repertorio, los delicados haikus del Memorial Arraona (2024), las Estampas de Kwaidan (2023) y el estreno absoluto de In modo di Saeta. Haiku para Cañizares y Mariko (2025). "Será algo bonito", avanza un compositor que asegura que todavía no se siente amortizado. "¿Qué culpa tengo de ser el mayor de la pandilla", dice antes de reivindicar el diálogo intergeneracional, "como hacen los ingleses".

Casablancas, esencial

"Mal si nos fijamos solo en lo que está de moda. En Inglaterra tienen muy claro que hay diferentes generaciones, y los maestros que ya no están pero que veneran se encuentran en las programaciones; Britten y Elgar se tocan. Y también los de otras generaciones y los noveles, porque hay sitio para todos. En cambio, en muchos países latinos a veces ponen un nombre ahí arriba y después se olvidan de programarlo. Aquí hemos tenido que esperar el Año Gerhard para tocar Gerhard, y hacerlo a medias... No creo que sea una buena señal de salud musical", lamenta. Precisamente en Inglaterra, la BBC Symphony Orchestra grabó Set escenes de Hamlet cuando se programó en el Barbican en 2008. Y aquella grabación se incluye ahora en el disco recopilatorio Casablancas. The essential collection (Columna Música, 2026), junto con una recopilación de obras interpretadas por la London Sinfonietta, el Quartet Casals, el Quator Diotima y la Orquesta de Cámara del Teatre Lliure.

De los ensayos en Londres de las Set escenes de Hamlet recuerda una anécdota muy curiosa sobre cómo tienen de bien considerado al público en el Reino Unido. "Había un personaje que un día se me acercó y me dijo: «Escuche, en este pasaje falta un verso de Hamlet. Debe ser un error». Y le dije que no, que lo había quitado expresamente por razones dramatúrgicas. Y entonces me comentó: «Ah, muy bien, ¿pero sabe qué pasa? Que nos podrían llamar los oyentes advirtiéndonos que falta un verso». El personaje en cuestión era uno de los jefes de la BBC. No es por hacer una mala comparación, pero ¿qué pasaría aquí si nos comiéramos un verso de Verdaguer?", explica.

Sin abandonar el contexto inglés, recuerda otra anécdota sobre la primera vez que la London Sinfonietta grabó una obra de Casablancas. "Fuimos a una iglesia, y todo fue muy bien. Después de tres días de trabajo agradecí el trabajo al técnico de sonido y le dije si me podía hacer un favor. «Ya sé qué quiere pedirme: la grabación de la primera toma. Es la mejor». Era el técnico que había grabado las óperas de Britten!"

Casablancas transmite a la vez un entusiasmo exultante y una actitud seria cuando considera que las cosas podrían ser mejores. El disco recopilatorio se cierra con Celebración (una variación de la Patum de Berga), una obra del 2001 interpretada por la Orquesta de Cámara del Teatre Lliure, la misma formación que había estrenado Set escenes de Hamlet (1989). "Fue un concierto brillantísimo, en la nueva sede del Lliure recién estrenada en el Palau de l'Agricultura, en Montjuïc. Y después todo se fue al traste", recuerda Casablancas sobre el final de aquella orquesta creada en 1985 por Josep Pons, Lluís Vidal y Jaume Cortadellas e impulsada por Fabià Puigserver para crear un núcleo de música estable en el Teatre Lliure. "La orquesta del Lliure fue muy importante para el latido cultural de la ciudad, y todo el mundo sabe quién se la cargó", dice Casablancas. La formación desapareció cuando Àlex Rigola asumió la dirección del teatro la temporada 2002-2003. "En la Orquesta de Cámara del Teatre Lliure había músicos extraordinarios, y una de las grandes virtudes que tenía era que había gente que venía del jazz. Eran muy abiertos y básicamente tocaban la música en la que creían, de estilos y lenguajes muy diversos", explica. Casablancas, como reconoce el jurado del premio Tomás Luis de Victoria, sintoniza plenamente con aquel espíritu.

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