Leslie: Gracias a nosotros la gente ha arrasado mucho

Cantante y compositor de Los Sírex

Leslie de Los Sírex en la Rambla de Catalunya este verano.
08/08/2026 - 20:01 h.
4 min

BarcelonaMi suegra vuelve entusiasmada de un concierto de los Sírex que ha llenado l'Atlàntida de Vic y está claro que debemos saber el secreto de Antoni Miquel Cerveró, Leslie, que con 82 años continúa al frente de una de las bandas de rock'n'roll más longevas del mundo: 65 años en activo, por delante de los Rolling Stones. "Los Sírex, Los Gatos Negros, Los Mustang, Los Salvajes, Los Cheyenes... Somos los que abrimos las puertas de aire fresco de este país", dice. Solo de oírle es evidente que tiene mucha labia y un carisma arrollador. "Me lo paso bomba en el escenario, saco toda la adrenalina. Nunca me ha interesado aprender a cantar, me ha venido superfluo, pero me he gastado la pasta para aprender a comunicarme con el público. En los conciertos me siento querido y respetado; es mi dieta, estar cerca de la gente", explica.

Hijo de un pescador de la familia Anchoa de la Barceloneta, Leslie descubrió el rockabilly gracias a la presencia de la Sexta Flota norteamericana en el barrio. Ponían Eddie Cochran, Jerry Lewis, Chuck Berry, Elvis, Be-Bop-A-Lula, C’mon everybody y The train kept a rollin' , que le sirvió de inspiración para El tren de la costa. Con este bagaje y solo dieciséis años, en 1961 pidió permiso al padre para ir a tocar con el grupo en Calella de la Costa todo el verano y lo recuerda como el paraíso. "Cada día poder bañarme y por la tarde poder actuar, que es lo que me gustaba. Jamás en la vida he sido tan feliz", dice. La vida le sorprendió. Después vendrían los discos, los conciertos, ser teloneros de los Beatles en 1965 y la gira sudamericana con Marisol de 1969, que debía durar unos días y se alargó tres meses.

Leslie, cantante de Los Sírex, en Barcelona este verano.

En 1971 llegó el paréntesis de la banda, hasta que Gay Mercader los convenció para un revival en el Palau d’Esports llamado Hasta luego cocodrilo. "Desde 1978 hasta hoy no hemos parado. Hay canciones que te marcan la vida. Los Sírex somos La escoba, Que se mueran los feos y San Carlos Club. La gente nos quiere por las canciones lentas, porque gracias a nosotros han triunfado mucho, con Has de ser mi mujer, Que te deje de querer y Sin tus cartas, pero nosotros tenemos las raíces roqueras", defiende. De hecho, vuelven a ser cabezas de cartel de un circuito de festivales de rock de todo el Estado que desconocían que existiera. "Alucino maripili", confiesa. Hay bandas de todo el mundo, vestidas con faldas de cuero, mientras ellos van con traje y corbata. "Quizás se piensan que somos una tuna que venimos a cantar Clavelitos y sale un conjunto de rock'n'roll. Ahora no nos tiramos al suelo porque no podríamos levantarnos, pero ponemos la rodilla. ¡Hacemos circo!". Están en forma.

Viniendo de familia humilde y siendo el pequeño de cinco hermanos, tuvo que espabilarse. Leslie siempre ha trabajado, además de tener la banda. Ha sido joyero, restaurador, músico, presentador de radio, político y un largo etcétera. "No he tenido morro, he sido decidido –suelta, con elegancia–. Soy catedrático de la universidad de la calle". Ahora bien, la Barcelona de los años 60 y 70 no era ni Londres ni Liverpool. "No he tenido una vida de rockero, de provocador, he tenido la vida vulgar y corriente de un chaval de barrio. Y quien diga lo contrario, miente. En España en el año 1964 la gente todavía iba vestida como Doña Rogelia. Fueron las cuatro turistas en bikini de la Costa Brava y la música que hacíamos lo que hizo que el país respirara", recuerda.

Ahora nos encontramos en el otro extremo. "Se nos ha escapado de las manos. El turismo debe ser bienvenido, no se puede prohibir nada de nada, pero se debe regular. En la Barceloneta quedan cuatro vecinos, se ha ido todo el mundo", dice. Su popularidad en el barrio y la beligerancia contra el derribo de los chiringuitos hizo que Convergència lo reclutara como concejal, de 1995 a 1999. Guarda buen recuerdo del contacto con la gente y mal recuerdo de los políticos, especialmente de los suyos. "Vi mucha mala ley y cómo se puede hacer daño a mucha gente por intereses personales. Por eso todo lo que vemos ahora no me viene de nuevo. Me quisieron fastidiar. Suerte que fui a buscar un abogado amigo mío", sentencia. Uno de los encargos más bonitos que recibió es el de crear una red de casas regionales de Cataluña. Eso lo llevó a montar una caseta en la Feria de Abril de Barcelona, que sería importante porque allí conocería a su segunda mujer.

Hace quince años que murió la madre de sus hijas. Eran amigos desde los 13 años. Se reencontraron con 25 y se comprometieron enseguida. Pasaron una vida juntos y un último año durísimo de enfermedad. Pero después del fundido a negro le esperaba un nuevo epílogo. Hace ocho años se volvió a casar con una vecina de su (ahora ya antiguo) barrio: "No me imaginaba que las segundas oportunidades funcionaran tan bien. Estoy muy enamorado. Con todo el respeto por el pasado". Aquí también está el secreto de su vitalidad. "Lo primero es la salud, si no tienes salud se acabó el fricandó. Pero después la clave es ser feliz con lo que tienes. Siempre he trabajado mucho para que no me faltara de nada, pero nunca he deseado nada que no pudiera tener".

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