Crítica de música

El misterio de la voz humana

El sopranista brasileño Bruno de Sá despliega un repertorio eminentemente barroco con el Ensemble 1700 en el Palau de la Música

Dorothee Oberlinger y Bruno Da Sá con el Ensemble 1700 en el Palau de la Música.
27/01/2026
2 min
  • Ibercamera en el Palau de la Música. 26 de enero de 2026

Los misterios de la voz humana son caminos sin fin, que se pierden en mil y un senderos de lo que Gerard Mortier llamaba "sensualización del alma". Pensaba el lunes, mientras Bruno de Sá cantaba en el escenario del Palau de la Música varias arias de ópera barroca, junto al Ensemble 1700 que dirige Dorothee Oberlinger. Conjunto y directora bastante versátiles, tanto en las piezas instrumentales como en el acompañamiento vocal, incluyendo el virtuosismo de Oberlinger con la flauta de pico.

Por si alguien no le conoce todavía, Bruno de Sá no es un contratenor, sino un sopranista. A diferencia de los primeros, que utilizan la conocida como voz de cabeza (a partir de los resonadores craneales) para abordar repertorio de mezzo o de contralto, los sopranistas cantan el de las sopranos. Y pueden hacerlo a través del falsetto o bien con una voz modal, fruto de características endocrinológicas que los hacen poseedores, de forma natural, de voz de soprano.

De Sá saltó a la fama pronto hará cuatro años con un disco de éxito (Roma travestita) editado por Erato y que contaba con el acompañamiento de Il Pomo de Oro. El sorprendente buen resultado se ha confirmado ahora, gracias a la invitación de Ibercamera, que ha llevado al cantante brasileño a Barcelona para ofrecer un concierto eminentemente barroco. Y esto es de agradecer, porque las incursiones de De Sá en otros repertorios, como el belcanto romántico, no convencen. Incluso cantó Don Elviro (sic) en unas funciones de la Komische Oper de Berlín de Don Giovanni el pasado mes de abril.

En el escenario del Palau, De Sá desplegó ingenio y capacidad comunicativa en alguna página incluida en Roma travestita, tales como Di che sogno, o che delirio, de la ópera Griselda de Alessandro Scarlatti, con sus notas picadas. Esto entre arias diversas de Bononcini, Händel y Barsanti.

El sopranista brasileño confirmó la solidez y calidad de su instrumento, amplio y generoso en cuanto a registros, aunque los graves tienden a cierta opacidad que habrá que trabajar para hacerlos más audibles. La voz, como suele ocurrir en estos casos, no es grande, pero se proyecta con suficiencia. Y la expresividad presenta buenos modales.

Si no se deja llevar por la mercantilización y el marketing y sigue atento al proceso evolutivo de su voz, la de Bruno De Sá puede acabar siendo una carrera de logros dentro de una especialidad y de un repertorio que genera no pocos adeptos en todas partes.

stats