Ópera

La 'Aida' "antiguerra" de Shirin Neshat inaugura la temporada del Liceu

Las sopranos Anna Netrebko y Anna Pirozzi encabezan el reparto de la lectura de la ópera de Verdi que propone la artista iraní

15/09/2026 - 18:07 h.

Barcelona"Vivo en un país, los Estados Unidos, que junto con Israel ha atacado a mi país, Irán", dice la artista visual Shirin Neshat (Qazvin, 1957). Lo explica en una pausa de los ensayos de la producción de la ópera Aida, de Verdi, de la cual es directora escénica y con la cual se inaugurará la temporada 2026-2027 del Gran Teatre del Liceu el 25 de septiembre. Se harán diecisiete funciones hasta el 15 de octubre, incluida una para menores de 35 años el 23 de septiembre. "Aida es una princesa etíope enamorada de Radamés, un general egipcio que invadirá su país. Y los impuestos que yo pago a los Estados Unidos han servido para atacar a Irán, donde viven familiares míos", recuerda Neshat, conocida por obras sobre las mujeres de Oriente Medio, "situadas entre la tiranía política y el fanatismo religioso, que intentan defender a la vez su individualidad y su humanidad"; mujeres que, además de contextos de opresión, también sufren miradas occidentales alimentadas por los estereotipos orientalistas.

Todo ello, esta perspectiva artística, las coincidencias vitales y el contexto bélico actual, está muy presente en esta Aida, que es la primera ópera que dirige Neshat. Fue un encargo del Festival de Salzburgo. Primero hizo una versión "más tímida" en 2017. Después añadió más material videográfico en 2022 y, finalmente, en 2025 la Ópera de París le dio "libertad total" para culminar la producción que ahora llega a Barcelona con diferentes repartos, incluidas cuatro Aidas: la soprano rusa Anna Netrebko (25 y 28 de septiembre y 4 y 5 de octubre), la italiana Anna Pirozzi (27 de septiembre y 2, 6, 9, 13 y 15 de octubre), la rusa Olga Maslova (23 y 29 de septiembre y 3, 8, 11 y 14 de octubre) y la polaco-estadounidense Ewa Płonka (7 de octubre).

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En rueda de prensa en el Liceu, la artista iraní habla abiertamente sobre las diferentes paradojas que conlleva trabajar con una de las grandes óperas de Verdi, también una de las más trágicas, con un triángulo fatídico formado por Aida, Radamés y Amneris, la hija del rey de Egipto enamorada de Radamés. Por un lado, dice, es "una glorificación de la guerra" hecha por "un compositor europeo" con una mirada "orientalista, negativa sobre las culturas no occidentales". Por el otro, también es una ópera sobre el autoritarismo y el fanatismo religioso, dos cosas que resuenan en el Irán actual, un país que, además, es atacado por los Estados Unidos. "El desafío es cómo puedo mostrar mi amor por Verdi desde la perspectiva de una mujer iraní, crítica con la guerra y con la intolerancia religiosa", explica. "He hecho una Aida antiguerra", añade. Lo consigue con la puesta en escena. Por ejemplo, "retratando el dolor de las víctimas de la guerra" y mostrando tanto "a los opresores como a los esclavos".

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"No quiero disculparme por llevar los cadáveres al escenario"

Shirin Neshat huye del maximalismo que a menudo acompaña a Aida, una ópera que implica la participación de un coro muy amplio. Su propuesta tiene un carácter más bien minimalista. Un gran cubo inspirado en los templos antiguos egipcios ocupa el centro del escenario y se puede girar para facilitar diferentes escenografías. "Me gusta mucho la economía escénica de este cubo", admite. También son importantes los vídeos en blanco y negro que constituyen "una capa más de la narración porque tienen un sentido argumental" y van más allá del simple recurso estético. Las imágenes muestran, por ejemplo, a los esclavos atravesando un desierto que "no se precisa si es de Irán, de Europa o de Etiopía", y también a las víctimas de la guerra. "No quiero disculparme por llevar los cadáveres al escenario", dice Neshat. "Hay sufrimiento en todo el mundo, en Palestina, también en mi país... y nos vamos insensibilizando –añade–. Pero el arte no está aislado de la realidad. El arte nos tiene que remover". "Hay que entender el pensamiento de Shirin para transmitirlo", dice Anna Pirozzi.

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"Estoy totalmente de acuerdo con lo que ha explicado Shirin Neshat", asegura Antonello Manacorda, que vuelve al Liceu diez años después de dirigir la orquesta del teatro en La flauta mágica de Mozart con puesta en escena de Barrie Kosky. "En las óperas de Verdi, como en las obras de Shakespeare y en las tragedias griegas, hay una conexión con el presente", dice Manacorda a propósito de una Aida que describe como "una ópera de mujeres, sobre Aida y Amneris". "Y esto es esencial para entender el dolor y la ira de una obra en la que triunfo y tragedia se presentan a la vez", dice el director italiano, que en el Liceu alternará la batuta con el director de Villarreal Josep Gil.

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En el amplísimo reparto de esta Aida, el papel de Amneris lo alternarán la bielorrusa Ekaterina Semenchuk, la uzbeka Ksenia Dudnikova y la italiana Fiorenza Cedolins, todas ellas con experiencia verdiana. Semenchuk ha hecho tres papeles principales en el Liceu: en La Gioconda, de Ponchielli; en Turandot, de Puccini, y en Macbeth, de Verdi. "Verdi siempre da una oportunidad, incluso a los personajes malvados como Lady Macbeth. En Aida, Amneris repite «Paz, paz, paz». Eso es lo que debemos preservar, y cuidar", pide Semenchuk. El papel de Radamés lo interpretarán el polaco Piotr Beczała, el georgiano Arsen Soghomonyan y el ruso Ivan Gyngazov. El reparto también incluye a Ludovic Tézier, Àngel Òdena, Amartuvshin Enkhbat, Simón Orfila, Núria Vilà, George Andguladze y Vittorio De Campo, entre otros. Todo ello para sostener "esta arquitectura verdiana extraordinaria", tal como dice el director artístico del Liceu, Víctor Garcia de Gomar.

La presencia de Anna Netrebko en el Liceu

La soprano rusa Anna Netrebko, una de las voces más cotizadas en los teatros de ópera, continúa acompañada de la polémica. A raíz de la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, teatros europeos y norteamericanos cancelaron su presencia por los vínculos con el régimen de Vladímir Putin. A finales de marzo de 2022, Netrebko condenó la guerra contra Ucrania, y poco a poco fue programada en todas partes. En el Liceu, sin embargo, no había cantado desde que dio un recital en 2021. Aida será la segunda ópera escenificada en la que participará en el teatro de la Rambla desde Iolanta, de Chaikovski, en 2013. Sin embargo, el gobierno ucraniano siempre ha considerado que Netrebko había sido demasiado ambigua, y por eso revive la polémica cada vez que actúa.

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Según Víctor Garcia de Gomar, el Liceu "no puede cuestionar el valor vocal y artístico" que representa Netrebko. "Estamos hablando de una de las mejores cantantes de este momento. Por tanto, desde la parte artística, y es una elección artística, no lo cuestionamos. Por otra parte, creo que desde las direcciones artísticas de todos los teatros del mundo, y también desde el Liceu, cuando se invita a un cantante no se asume su biografía, ni sus opiniones, ni sus posiciones políticas –dice Garcia de Gomar–. Reivindicamos el escenario como espacio de libertad, y el escenario no puede convertirse en un severo tribunal de pureza sobre la opinión de los artistas". La opción del Liceu, asegura su director artístico, "no es descartar, ni alejar, ni castigar, ni no permitir al público que pueda disfrutar de una de las estrellas más rutilantes de nuestro firmamento actual". "Esta es la opción del Liceu y precisamente por eso está en esta producción como lo estuvo en Salzburgo", concluye.