Ópera

Una inmigrante sin papeles en el Liceu

La soprano Asmik Grigorian protagoniza la ópera 'Manon Lescaut' de Puccini con dirección escénica de Àlex Ollé

BarcelonaEl público que vaya a ver Manon Lescaut en el Liceu encontrará primero la proyección de un vídeo. Manon es una inmigrante sin papeles que atraviesa una frontera para llegar a Europa. A continuación, trabajará en un taller clandestino de ropa. Con este prólogo, el director de escena Àlex Ollé traslada al presente la ópera de Giacomo Puccini estrenada en 1893 e inspirada en la novela La historia del caballero Des Grieux y de Manon Lescaut (1731), del abad Prévost. "Funciona perfectamente", aseguró Ollé este miércoles en rueda de prensa. "El gran amor de Manon es ese amor del que no quiere renunciar a un futuro mejor, y eso encaja con nuestra versión, con una chica inmigrante sin papeles que entra en Europa para encontrarse con su hermano", añade.

En la ópera, el hermano de Manon, el sargento Lescaut, la lleva a un convento acorde con la voluntad del padre. Ollé hace que los padres envíen una carta al hermano para que devuelva a Manon a casa. En vez de volver, ella inicia el periplo de amor, ambición, decepción, engaño, fuga y desesperación de los cuatro actos de la ópera, que el director escénico despliega en escenarios sórdidos, como un club donde Manon hace de bailarina de barra y las celdas donde espera la deportación.

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La maniobra escénica de Ollé fue bien recibida cuando estrenó esta producción en Fráncfort en el 2019, y las reseñas fueron especialmente elogiosas con la soprano lituana Asmik Grigorian, que será también la protagonista en las seis funciones programadas en el Liceu del 17 de marzo al 1 de abril. Respecto a Frankfurt, también repetirán en Barcelona el tenor estadounidense Joshua Guerrero como Des Grieux, el barítono ucraniano Yurii Samoilov como Lescaut y el bajo italiano Donato Di Stefano como Geronte. Para Ollé, es "un lujo" poder contar con el mismo reparto en los principales papeles, y especialmente con Grigorian, "una actriz extraordinaria". El público del Liceu ya ha sido testigo de las facultades vocales y dramáticas de la soprano lituana: destacó en Demon en 2018 y deslumbró en el 2025 con una Rusalka que superó todas las expectativas: "Voz preciosa, con cuerpo, interpretación sensible, excelente prestación actoral... y magistral bailarina", tal y como consignó el crítico Jaume Radigales en el ARA. "Somos una maravillosa familia", dice Grigorian sobre el equipo que lideran Ollé, el escenógrafo Alfons Flores, el diseñador de vestuario Lluc Castells y el maestro Josep Pons, que al frente de la Orquesta del Liceu ya coincidió con Grigorian en Rusalka.

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El reparto lo completan Filipo Filipović, Álvaro Diana, Mercedes Gancedo, Alessandro Vandin, Leonardo Domínguez, Domingo Ramos, Dimitar Darlev, Pau Bordas, Walter Bartaburu y Andrea Antognetti; además del tenor ruso Ivan Gyngazov, quien en las funciones de los días 17 y 20 sustituirá a Joshua Guerrero, que está recuperándose de una afección vocal.

Precariedad y explotación

Ollé y Flores, que en la temporada 2024-2025 llevaron al Liceu una magnífica y húmeda producción de la ópera Lady Macbeth de Mtsensk de Shostakovich, ponen el cuerno en la precariedad y la explotación con la que se encuentran muchos inmigrantes que llegan a Europa. La introducción y las decisiones escénicas insertan en el presente la historia de Manon, "una mujer apasionada y, a la vez, calculadora, visceral e intuitiva", según Flores. En el original, Manon es una joven francesa de principios del siglo XVIII que abandona el amante, Des Grieux, cuando él se queda sin dinero; que después se da cuenta de que ser cortesana de Geronte no es su sueño; que quiere volver con Des Grieux porque el amor es más poderoso que el dinero (o lo parece), y que finalmente, engañada por Geronte y acusada de un robo, será fatalmente deportada a la Luisiana francesa, junto a Des Grieux. Puccini, claro, reforzó su aspecto trágico con arias como Sola, perdida, abbandonata.

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Con este hilo argumental, no es raro que Manon Lescaut haya recibido actualizaciones escénicas diversas, como la de la producción de David Livermore que se programó en el Liceu en el 2018. Livermore trasladó la acción a los burdeles de finales del siglo XIX y también abordó la temática de la inmigración, con una introducción en la que el personaje de Des Grieux, ya mayor, rememoraba en la isla de Ellis la tragedia de Manon. "La historia de Manon apela a las vivencias de muchos de nuestros ancestros que fueron inmigrantes", decía Livermore.