Crítica teatral

'La autora': todo un desafío teatral

La propuesta de Anna Serrano en el Teatre Lliure respeta la radicalidad de la obra con una buena dirección de los intérpretes

Javier Beltrán y Nausicaa Bonnín en 'La autora'
hace 19 min
2 min
  • Traducción de Carlota SubirósIntérpretes: Javier Beltrán, Nausicaa Bonnín, Ravina Raventós, David Selvas JansanaDirección: Anna Serrano GatellTeatre Lliure. Hasta el 7 de junio

He aquí una obra que es un desafío tanto para el público como lo debió ser para la dramaturga británica Ella Hickson cuando desde el Almeida Theatre de Londres le encargaron una pieza escrita con total libertad. Hickson se lo tomó muy en serio, dejando salir los conflictos que, como dramaturga, debe afrontar en un sistema teatral británico cada vez más abocado a las propuestas rentables que inciden poco o nada en el mundo real.

La autora habla del teatro. ¿Para qué sirve? ¿Por qué se hace? De la necesidad de hacer taquilla. De cómo está dominado por las relaciones machistas. Y lo hace empezando en un teatro donde se ha acabado la representación. Los técnicos recogen parte de la escenografía. Una joven espectadora (Ravina Raventós) que ha olvidado el bolso irrumpe en el escenario y se encuentra con un director y productor (Javier Beltrán) con quien mantendrá una tensa confrontación verbal. La joven defiende apasionadamente un teatro que incida en el mundo real para cambiarlo y el productor muestra los tics machistas y comerciales del sistema teatral. Es una magnífica primera escena que, al fin, quedará como lo mejor de este espectáculo. La autora desafía a los espectadores en la medida que desafía las lógicas dramatúrgicas, pero que puede provocar buenas conversaciones en la calle.

El público navega, pues, desde la poderosa tensión dramática de aquella primera escena (con una rabiosa interpretación de Ravina Raventós) hacia una irónica postfunción que deja claro quién es quién en el sistema teatral; sigue por una satírica escena doméstica de teatro burgués; acto seguido asiste a la metafórica huida de la autora hacia un bosque fantástico en un monólogo tan fuera de lugar como excelsa es la interpretación de Nausicaa Bonnín, y acaba con otra escena doméstica que ridiculiza los arquetipos de poder en una relación lésbica entre la autora y una jovencita complaciente. La propuesta de Anna Serrano ha respetado la radicalidad de la obra con una buena dirección de los intérpretes y una puesta en escena bien apoyada en la cambiante escenografía de Judith Colomer y en la iluminación de Marc Salicrú.

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