Estreno teatral

Nausicaa Bonnín se enfrenta al patriarcado

Anna Serrano dirige al Teatre Lliure 'La autora', un texto de Ella Hickson que quiere deconstruir el mundo teatral desde la ficción

Javier Beltrán y Nausicaa Bonnín en 'La autora'
3 min

BarcelonaPara escribir La autora, Ella Hickson se encerró durante cinco semanas en una cabaña, en el bosque, sin ver a nadie. La dramaturga británica quería deshacerse de los mecanismos patriarcales que rodean el mundo del teatro, y por eso se volcó en un proceso de escritura automática que dio como resultado un texto experimental lleno de preguntas. La directora Anna Serrano lo lleva a escena al Teatre Lliure de Gràcia, donde se podrá ver del 7 de mayo al 7 de junio. Nausicaa Bonnín es la protagonista y en el escenario está acompañada por Javier Beltrán, David Selvas y Ravina Raventós.

"Hickson tiene un discurso inevitablemente político, con una mirada de género muy clara. A través del arte y del teatro intenta crear una obra que sea libre, que no tenga normas ni estructuras impuestas, pero lo hace en un sistema capitalista y patriarcal. Busca huir de la mirada sexualizadora y masculina sobre el cuerpo de la mujer", explica Anna Serrano, que durante más de una década formó parte del Colectivo VVAA y que actualmente también ejerce como coordinadora artística y de programación de la Sala Beckett. Para este montaje, la directora ha trabajado con una traducción de Carlota Subirós que se encuentra publicada en la colección Llum de guàrdia de la editorial Comanegra.

Escribir desde el instinto

La autora no tiene un hilo conductor, sino que se construye a partir de las escenas que Hickson imagina, en un juego metateatral que tiene lugar desde el inicio. En el escenario, Nausicaa Bonnín interpreta a la misma dramaturga, mientras que Beltrán y Raventós son dos actores con el reto de poner en escena la obra que la protagonista está escribiendo. David Selvas, por su parte, es el director. "Hemos intentado racionalizar la obra, pero después nos hemos dado cuenta de que es una función que no se puede entender solo desde la cabeza. Hickson la escribió desde el instinto. El texto se explica de acuerdo con esto y invita a dejarse llevar", subraya Bonnín.

Más allá de atacar las estructuras patriarcales, el espectáculo también hace una reflexión profunda sobre la creación desde sus profundidades. "Habla de la perversión del arte. ¿En qué momento se ha convertido en un oficio? Si el objetivo es vender entradas, ¿dónde queda el arte de una autora que se enfrenta a la página en blanco?", se pregunta Beltrán, y Serrano añade: "Al mismo tiempo, la obra es un homenaje al teatro, a este dispositivo en la caja escénica que nos permite hacer magia cada vez que empezamos algo nuevo".

A pesar del elevado contenido abstracto de la pieza, la compañía ha procurado aterrizarla mediante las escenas que remiten a las situaciones más íntimas y cotidianas. "Hay momentos como un encuentro entre dos personajes que van al teatro o una cena de pareja. Hickson lleva las escenas al límite para mostrarnos el impacto de la mirada del otro sobre las cosas y cómo los bagajes de cada uno transforman aquello que vemos", dice Serrano.

En este sentido, el espacio escénico a cargo de Judit Colomer ha sido "todo un reto", porque ha tenido que albergar "las diferentes obras que Hickson propone en un mismo espacio", dice la directora. La escenógrafa ha trabajado para crear un escenario para cada capítulo del espectáculo y, al mismo tiempo, construir un universo que los envuelva a todos. "Hay cierta magia en el espacio escénico, y la hemos jugado hasta el final", subraya Colomer.

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