"¿Lo que he firmado es legal?": los dramaturgos crean un manual de contratos para las artes escénicas
La herramienta fija las condiciones básicas de trabajo y la remuneración para obras encargadas y también para textos ya escritos


BarcelonaEl pasado año uno de cada cuatro autores de la Asociación Catalana de Dramaturgia (ACD) no cobró por su trabajo. Y la situación ha mejorado: en el 2021 eran dos de cada cuatro. Para poner fin a estas situaciones, seis organizaciones de autores han elaborado el Manual de buenas prácticas en las artes escénicas, un documento que sienta las bases de la contratación en este ámbito y fija las condiciones en las que debería trabajarse. "Imagínate que tienes una entrevista de trabajo y te dicen que al día siguiente te incorporas. Marchas a casa contenta y lo explicas en el entorno. Pero cuando te preguntan cuánto cobrarás no sabes responder. No has firmado ningún contrato. Esta situación irregular, que muchos profesionales de otros ámbitos no aceptarían, es muy común en la cultura, centenar de autores asociados.
El manual lo han elaborado conjuntamente el ACD, la Asociación de Dramaturgas y Dramaturgos de las Islas Baleares (ADIB), la Asociación de Escritores en Lengua Catalana, la Asociación Valenciana de Escritoras y Escritores Teatrales (AVEET), la Asociación Gallega de Dramaturgia (Dramaturgia). El texto consta de un primer documento en el que se establecen los principios fundamentales, como por ejemplo que los autores deben cobrar por sus obras, tanto si son un encargo como si no lo son. "En el sector existe una práctica viciosa establecida: cuando la obra ya está escrita, a menudo no se plantea que tenga una remuneración. Esto no puede ser. Es indiscutible que los autores reciban un importe por su trabajo", afirma el abogado Mario Sepúlveda, que ha colaborado en la elaboración del manual y que diferencia esta remuneración de los derechos de autor.
Remuneraciones "adecuadas"
El documento también consta de una guía para encargos dramatúrgicos y de un catálogo con varios tipos de contratos, que los dramaturgos esperan que se vaya ampliando. "A veces los autores nos preguntan: «¿Lo que he firmado es legal?» Desde el momento en que lo han firmado lo es. Por eso es importante informarse y tener herramientas que fijen unas condiciones básicas", señala Tornero. Aunque no se fijan unos importes mínimos en lo que se refiere a las remuneraciones, el manual sí indica que deben ser "adecuadas y proporcionadas". Asimismo, se incluyen ejemplos de buena praxis, como por ejemplo que antes de llevar adelante un encargo se fijen cuestiones como la duración de la obra, el número de intérpretes, la temática y los condicionantes del espacio escénico.
Además, los contratos incorporan una cláusula para evitar que la inteligencia artificial tenga acceso a las obras y las utilice. "Es un primer blindaje de nuestros derechos en estos contratos", subraya el presidente de la AELC, Sebastià Portell. Tanto los contratos como las condiciones que fija el manual son propuestas que están a merced de los productores. "Es una carta de invitación, pero no se completará hasta que ellos no participen", puntualiza Sepúlveda, quien añade: "Es importante que el sector creativo se organice e impulse una negociación colectiva para avanzar en sus derechos laborales".