Carreras de montaña

"Sintiéndome ciega, puedo correr por una montaña con más facilidad que ir por la ciudad"

Esta maresmenca perdió la vista con 17 años en un accidente y ha encontrado un espacio donde superarse

23/08/2026 - 20:22 h.

BarcelonaEsta semana María Petit (Vilassar de Mar, 1992) volverá a Chamonix para participar en una de las diferentes carreras de la UTMB, la prestigiosa carrera de montaña del Mont Blanc. El año pasado ya estuvo allí y ahora regresa para participar en la carrera de 15 km y 1.200 m de desnivel, una modalidad "tan dura y técnica que parecen más de 15 km" explica. "A priori puede parecer poco, pero es una carrera exigente y más cuando hace dos semanas participé en la Sierre-Zinal" explica a ARA en referencia a un emblemático maratón de montaña en Suiza. Si hacer estas pruebas es bastante complicado para la mayor parte de atletas, en su caso aún lo es más, ya que María Petit es ciega. Cuando tenía 17 años, perdió completamente la vista y el olfato a causa de un accidente de moto. Ahora sube montañas corriendo, dejando boquiabiertos a muchos de los atletas que participan en las mismas carreras y se quedan asombrados al ver a una persona ciega subiendo montaña arriba.

Acompañada por un perro guía, María no abandona nunca un discurso positivo cuando anda por las ciudades o hace entrevistas. Siempre ha destacado por su iniciativa, como el proyecto 'Gafas de sol' de sensibilización con las personas sin visión. Ahora ya hace años que se ha hecho un lugar en el deporte de montaña catalán, habiendo conseguido hitos como ser la primera mujer ciega en subir el Teide desde el nivel del mar. Antes del accidente ya practicaba deporte, pero no conocía las carreras de montaña. Esto vendría después. "Antes del accidente había hecho gimnasia artística, y ahora quedaré en mala posición: también había hecho baloncesto, pero me echaron por ser demasiado rebelde" explica con una risa. ¿Y cómo acabó corriendo? "En 2011 no podía dormir por las noches. Entendí que había que hacer algo y empecé a hacer deporte. Primero esquí y atletismo. Y como era más fácil hacer atletismo, fui progresando, y llegué a unos campeonatos europeos. Incluso soñé con ir a unos Juegos Paralímpicos, pero me quemé antes", recuerda. "Yo entonces ni sabía que se podía correr por las montañas, y lo descubrí en casa. En mi pueblo, en Vilassar de Mar. Hace años que hacemos la Burriac Atac, una carrera muy técnica. Fue bonito hacerla por el apoyo de la gente, que animaba, que me ayudó... Sigue siendo la carrera más especial que he hecho", explica.

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Y mira que ha hecho, de carreras. Su agenda le deja poco espacio para descansar. "Este año hago la Ultra Pirineu, estaré en Ibiza y en la Media de Puigcerdà, donde seré la madrina de la carrera. ¡El gran reto será poder descansar un poco! Mi día a día siempre es diferente, entre viajes, trabajo y entrenar. Siempre que puedo intento salir fuera para entrenar, si encuentro a las personas que me ayudan. Y si no, pues con la cinta de correr en casa", dice. Porque cuando eres ciega y entrenas en la montaña, necesitas ayuda de personas que te hagan de guía. "Para poder participar en las carreras uso la barra direccional. Es una barra que puede modificar su longitud de dos a tres metros para adaptarse a los diferentes espacios de la montaña. La barra la tenemos cogida tres personas. Yo voy en medio. Hay un guía delante y un guía detrás. El primero decide el camino y las palabras con las que se comunica conmigo, y el segundo hace de timón", explica. "La comunicación durante la carrera con el guía es mínima, la necesaria para garantizar la seguridad y evitar estresar a la persona que recibe las indicaciones. El guía va diciendo cosas como "bajada fuerte" o "terreno técnico". Pocas palabras y claras", añade. La clave es mantener un paso seguro y constante, aceptar las caídas y tener capacidad para gestionar el miedo, ya que a veces, especialmente en las bajadas, da impresión. "Hace poco se rompió la barra en una bajada y no las tenía todas", admite.

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Hacer deporte en la montaña no es fácil, pero ella admite que "puede ser más fácil hacer estas carreras que ir por la ciudad", ya que las calles pueden ser espacios poco pensados para las personas sin visión. María no se siente una referente. "Si cada día me sintiera una referente, tendría un problema de personalidad, pero sí que tengo claro que personas como yo podemos ayudar a aquellos que han pasado por situaciones similares a dar un paso adelante y a atreverse a hacer deporte" a pesar de haber perdido la vista. Así, ella se ha convertido en la primera mujer ciega en acabar pruebas como la Sierre-Zinal en Suiza o hacer la cima del Teide. Integrada en el equipo Salomon de carreras de montaña, Petit ha pasado de recibir negativas de los organizadores de algunas carreras, que no la querían por miedo a que sufriera un accidente, a conseguir hacer historia.